Desde que sufrió una crisis nerviosa, Mohammed Shahimi suele deambular sin rumbo fijo por los alrededores de su casa, en la localidad de Duma, en Cisjordania. El sábado, un colono le disparó cinco balas, alegando que este palestino de 30 años le había amenazado con una piedra grande.
Está tumbado en una cama estrecha, sobre su costado izquierdo, acurrucado, sumido en un sueño profundo. Es pleno día, pero nada de lo que ocurre en la habitación lo despierta. Lleva vendajes en varias partes del cuerpo, que está acribillado a balazos: dos en el es