La alegría de vivir ochenta años.
Cumplir ochenta años de vida, a pesar de que es una verdadera hazaña, en el vivir de las personas, es un periplo bastante complicado, porque para logarlo, hemos tenido que pasar por: Múltiples amarguras; cantidad de desengaños; resolución de muchos problemas; aguantarnos muchos tirones de orejas; haber sabido torear, para que el bobino de la vida, no nos hubiera embestido; disfrutar de muchos éxitos; afrontar todo tipo de dificultades y haberlas resuelto en forma satisfactoria; haber tenido una alta dosis de paciencia, para manejar a nuestros prójimos; y sobre todo haber tenido la lucidez para salir adelante, cada que se nos presentaban dificultades.
El de más edad soy yo.
Es un prodigio que en estos tiempos de tanta agitación y problemas sociales, un individuo alcance subir al octavo piso de la edad y sobre todo que llegue a cumplirlos, con toda la lucidez con que me desempeño, a pesar de que los últimos treinta y seis años, me han tocado, con la amargura de la soledad, en donde hay que tener muchos conocimientos Psicológicos, para no correr el riesgo de que se nos muevan las tejas del cerebro.
Con esta pinta, empecé a trabajar como Presidente del centro de estudios pedagógicos de Sopetrán.
Para lograrlo, hay que aprender a conversar a solas, es decir a sostener siempre unos buenos monólogos; despedirse de todo aquello que signifique lazos familiares; saber decir siempre y en todo momento: Cómo vamos, vamos bien, aunque debamos reír, en medio de las amarguras; despojarnos de la palabra miedo, porque si lo sentimos, nos produciría mucha angustia; no estar acariciando enfermedades o poniéndonos, las que no tenemos; saber cumplir con un horario de trabajo, que no permita, la ociosidad, porque como decía mi Padre: La ociosidad es la madre de todos los vicios; aprovechar todo lo que pasa, para decir: Gracias a Dios, aunque sean ilusiones de la lechera, como lo anuncia este epigrama: “Gracias a Dios que ya tengo, dos camisas para mudar; una que se me acabó y otra que voy a comprar”; no perder, bajo ningún criterio, las bondades de la esperanza; creo que si siguiera anunciando factores, podría llegar a tener material para escribir un P.D.F.
En esta fotografía estoy dando un concierto con mi piano Yamaha.
Las personas me preguntan: ¿A qué se debe, que a pesar de tener una edad tan avanzada, Usted, permanezca como una persona de sesenta años?
La respuesta sería esta:
Tome los problemas, con tranquilidad, porque ya están pasando y lo importante es saberlos resolver; no coja carreras, para realizar sus actividades y trate de hacerlas, de acuerdo con su estado de ánimo; viva y deje vivir, según ha sostenido toda su vida, uno de mis hermanos, que ya tiene setenta y seis años; cuide su salud, como el mejor de los tesoros, porque si la tenemos, aunque no haya el dinero para satisfacer las necesidades que se presentan, encontraremos la forma de buscarlo; póngase en la manos de Dios y no le pida, porque el sabe lo que Usted necesita; como ven son reglas de comportamiento, muy fáciles de cumplir y con esto en mente, la salud, no se deslustrará.
Esta es mi presentación personal a los ochenta años.
Llegar a la vejez, como yo lo he logrado, es sin lugar a dudas un triunfo de la buena formación que recibí de mis padres; mis superiores de los seminarios, en donde estudié; mis orientadores en la función docente, que siempre me trataron con: Respeto, cariño y sinceridad, para manejar el ente, que me habían encomendado: La presidencia del centro de estudios pedagógicos del municipio de Sopetrán, que realicé por espacio de treinta y siete años; y a los que después de haberme jubilado, tuvieron en cuenta mis conocimientos para manejar de alguna manera, la sociedad sopetranera a nivel de muchas disciplinas importantes del saber humano.
Una de las mayores fortunas que puedo ostentar, es el hecho de que cumplí con el dicho popular: “Antes de morir, siembre un árbol; tenga un hijo; y escriba un libro”.
En esta fotografía, estoy saludando a nuestro ilustre Cardenal: Darío Castrillón, en una de sus venidas a Sopetrán.
En mi larga carrera de éxitos y fracasos: Sembré 150.000 árboles en las laderas de la quebrada la Sopetrana, cuando era el presidente del grupo ecológico; tuve varios hijos, de los cuales me siento orgulloso, porque heredaron los saberes que manejo; y en vez de uno, logré escribir veintidós libros, a saber:
“Yo vivo en Sopetrán un paraíso de América”, que es una buena monografía del pueblito, que adoro con todas mis fuerzas, porque en él: Nací, crecí, estudié los conocimientos de la educación primaria; me desenvolví como un administrativo docente; me jubilé, desde hace treinta años; y aspiro a morir en su dulce regazo.
Así me desenvuelvo cuando estoy en mi casa.
“Historia completa de Nuestra Señora de Sopetrán”, una advocación que me robó, todos los sentimientos religiosos que manejo, porque desde que era un niño, esta era la advocación predilecta de mi abuela materna: Paulina Villa Builes, una verdadera creyente.
“Arquitectura sopetranera”, un libro en el que mezclé, las facetas de ayer y de hoy, ilustrado con preciosas imágenes que muestran la realidad arquitectónica de nuestra municipio, que se basa en diez y seis civilizaciones del planeta.
Esta es la fotografía de mis Padres, dos de mis hijos y dos de mis sobrinos.
“Tratado de métrica, un buen compendio de normas, para manejar esta difícil ciencia”, saber que aprendí en el seminario de Santa fe de Antioquia, bajo la dirección de los ilustres Sacerdotes: Francisco de Paula Osorno, Benjamín Pardo Londoño, Nicolás Gaviria, José Agudelo, León Castro y Angelino Isaza.
“Las etapas del desarrollo humano, bajo la lente de la Psicología tradicional”, un buen libro para aprender a manejar a los hijos, de acuerdo con las normas para la vida en familia; obra que logre escribir, bajo las normas de la Psicología aplicada, que aprendía, en los cursos vacacionales, en distintas instituciones, que manejaban estos saberes.
“Filosofía de la palabra paz” un buen tratado de píldoras filosóficas, para obtener la paz en la tierra, basado en que la paz, es un don, que no se da como el dinero, sino que se regala, cuando la tenemos en nuestros corazones y que no puede ser manejado, ni por pillos, ni por gobernantes de malas mañas.
Caricatura, publicada por el Colombiano, cuando pasaron una página con algunos datos míos.
“El Rincón de los animales” en donde explico todos los conocimientos para comprender y manejar los animales, que son nuestros compañeros de lucha, en los destinos del planeta, inspirado en las enseñanzas del Canónigo: Antonio María Palacio, al que apellidaban un: Cura paisa, que para mí era un verdadero naturalista.
“Ornitología sopetranera”, un buen tratado de todas las aves de nuestro municipio, las cuales clasifiqué como nos enseñaba el: Hermano Daniel en su preciosa obra: Zoología.
En esta fotografía, estoy en el rincón de la biblioteca de Gustavo Bustamante, conversando con el ex procurador de la nación el Doctor Alejandro Ordoñez.
“El rincón de las plantas”, un verdadero tratado de biología vegetal, en donde explico, con pelos y señales, como se pueden cultivar, para obtener sus frutos, en una forma adecuada, inspirado en las labores que ejercía en el grupo ecológico, cuando teníamos que enseñar a los campesinos estos menesteres.
“Las plantas y la salud” un buen escrito sobre homeopatía, con todas las prescripciones, indicaciones y contraindicaciones, en el manejo de las plantas medicinales, esto lo aprendí de mis abuelos, familiares y algunos profesores, que siempre sintieron un amor por las propiedades medicinales del reino vegetal.
Detalle del altar lateral izquierdo de mi oratorio privado.
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“Teosofía pragmática”, libro en donde plasmé mi concepción sobre Dios y la vida espiritual, que aunque son mis principios religiosos, es posible que no coincidan con muchas normas de las religiones y por esta razón, nunca los he dejado leer del público, porque solo es mi apreciación de ese importante mundo.
“Tratado elemental de arquitectura”, en donde explico en forma sencilla, como se maneja esta difícil pero hermosa ciencia, esto lo aprendí en mis constantes lecturas, que diariamente, pueden ser del orden de cinco horas y en muchas enseñanzas que nos hacían en los seminarios.
“Los grandes secretos del idioma español” que aún estoy escribiendo, en donde cuento todos los intríngulis del idioma español, uno de los más difíciles del planeta; pero me encontré con un tropiezo muy delicado y es que la: Real academia de la lengua, todos los días publica conceptos, diferentes a las normas gramaticales, con las que manejábamos el idioma en viejos tiempos de gratos recuerdos y eso me produce constantes sorpresas.
Altar lateral izquierdo de mi oratorio privado.
“Tratado de heráldica”, que es una ciencia que debe acompañar a la historia, que cada día es más esquiva, porque son pocos los moradores del planeta, que sienten agrado estudiándola.
“Una cantidad de artículos relacionados con mis creencias en la religión católica”, que fue aquella que imprimieron con tintes indelebles en mi cerebro, cuando era un niño y que jamás voy a olvidar.
Detalle del altar lateral derecho.
“Curso teórico practico de pintura, escultura y dibujo”, un precioso folleto lleno de ideas, para aprender todo lo relacionado con la plástica, inspirado en las lecciones que recibía, cuando estuve aprendiendo esa hermosa disciplina, con la casa Larousse de Francia.
“Fotografías literarias”, es la respuesta a mi formación literaria en los seminarios y el colegio: José María Villa de mi pueblo, en donde muestro, la amplitud de los conocimientos que para esa época se enseñaban.
“Los fascículos de los cuatrocientos años de Sopetrán”, que son un buen compendio de: Prehistoria, historia y vida contemporánea de nuestro terruño.
“Algunos artículos de medicina”, una ciencia maravillosa, que siempre me sorprende, por sus hazañas.
Fotografía del altar mayor de mi oratorio privado.
“Como se hace un discurso forense”, nociones que casi nadie maneja en el mundo actual, que las aprendí de manos de mis profesores de literatura, en los seminarios.
“Reportajes históricos”, un documento dedicado a los hombres y mujeres ilustres de nuestra Patria Chica.
“Pinacoteca sopetranera”, un verdadero homenaje a los hombres y mujeres ilustres de nuestra tierra.
Un sin número de ideas de meteorología, que es la ciencia del momento actual.
Detalle del altar mayor.
A pesar de que la pobreza que manejaban mis padres, para llevarme a la universidad pública, logré muchos triunfos con mis saberes empíricos y gozo entre las gentes que me conocen, de un prestigio, como un ciudadano que colaboro a nivel de: Las ciencia, la cultura y la tecnología.
Creo que realicé mi proyecto de vida y que estoy listo, para el viaje del más allá, porque los días que me faltan, son unas horas extras que me están dando para disfrutar de aquellas bondades, con que la naturaleza me concibió.
Retablo del altar lateral derecho de mi oratorio privado.
No he empacado, porque esa es una garantía de viaje, dada la razón de que el destino no da preaviso y cuando la muerte llega, en un abrir y cerrar de ojos, nos aplican la sentencia del calvario:
“Todo está consumado”.
Siempre tuve en cuenta esta preciosa composición de:
Rudyard Kipling.
Cuando vayan mal las cosas,
Como a veces suelen ir;
Cuando ofrezca tu camino
Sólo cuestas que subir;
Cuando tengas poco haber,
Pero mucho que pagar,
Es preciso sonreír
Aun teniendo que llorar;
Cuando ya el dolor te agobie
Y no puedas más sufrir,
Descansar acaso debes…
¡Pero nunca desistir!
Tras las sombras de la duda,
Ya plateadas, ya sombrías,
Puede bien seguir el triunfo,
No el fracaso que temías;
Y no es dable a tu ignorancia,
Figurarte cuán cercano,
Puede estar el bien que anhelas
Y que juzgas tan lejano.
Lucha, pues, por más que tengas
En la brega que sufrir…
Cuando todo esté peor,
Más debemos de insistir.
En esta fotografía, me estoy despidiendo del Cardenal.
Sopetrán, Junio 9 del 2020.
Darío Sevillano Álvarez.
Desde este humilde blog de SOPETRÁN EN COLOMBIA. Deseo a Darío Sevillano Álvarez, muy feliz cumpleaños. Me siento muy dichosa de ser su amiga desde hace muchos años. Y aunque nos separa una gran distancia. Me siento muy cercana a su Filosofía de vida, a su gran entendimiento del mundo y de las cosas que nos rodean. MUCHAS FELICIDADES, AMIGO!
Te dejo unos versos improvisados en tu día especial, con el mayor cariño.
A MI AMIGO DARÍO SEVILLANO
Porque hoy es tu cumpleaños
quiero decirte al oído
que el tiempo no lo has perdido
sólo has subido un peldaño.
Y aunque te parezca extraño
caminar es la primicia;
la senda a veces desliza
pero sentir la verdad
entraña felicidad
y así, tu vida es delicia.
Hoy te felicito en verso
Qué bien que te conocí,
luego, más tarde te vi
en tu especial universo.
Doy gracias a Dios por eso…
Nuestros años los valoro
como si fueran un coro
cantando FELICIDADES
Y al valorar las edades:
¡Nuestra Amistad, es tesoro!
Julie Sopetrán















