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Gramsci

Antonio Gramsci fue un intelectual y militante político italiano nacido en 1891, conocido por su análisis de la relación entre coerción y consenso en las sociedades capitalistas. Su obra más influyente, 'Cuadernos de la cárcel', escrita durante su encarcelamiento por el régimen fascista, aborda la construcción de hegemonía y la necesidad de entender las condiciones sociales para lograr una revolución socialista. Gramsci destaca la importancia del tejido cultural en la lucha política y la construcción de un nuevo Estado que surja de la sociedad burguesa.

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Antonio Gramsci fue un intelectual y militante político italiano nacido en 1891, conocido por su análisis de la relación entre coerción y consenso en las sociedades capitalistas. Su obra más influyente, 'Cuadernos de la cárcel', escrita durante su encarcelamiento por el régimen fascista, aborda la construcción de hegemonía y la necesidad de entender las condiciones sociales para lograr una revolución socialista. Gramsci destaca la importancia del tejido cultural en la lucha política y la construcción de un nuevo Estado que surja de la sociedad burguesa.

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¿Quién es Antonio Gramsci?

Es un intelectual, un militante político activo que nació en 1891 en la isla


de Cerdeña, Cagliari, al Sur de Italia. Era un contexto histórico signado
por un proceso de unificación tardía que le impedía a Italia, o mejor
dicho retrasaba, la “expansión capitalista”. Vivió en la Italia pre-fascista
y en la fascista. Esa Italia tenía una estructura económica bien
diferenciada. Existían una suerte de “dos países, definidos en ese
momento por una clara distinción entre un norte desarrollado e
industrial y un sur atrasado, agrario y donde dominaba el trabajo
campesino, la relación con el terrateniente y la presencia dominante de
la religión católica. Este desfasaje que generaba tensión y conflicto entre
dichas regiones, sigue subsistiendo en la actualidad, llegando al extremo
de que algunos partidos de derecha plantean separar el norte del sur.
Esta dicotomía histórica italiana incide en las primeras producciones
teóricas de Gramsci, más bien abocadas a la cuestión regional, pero esta
postura inicial es rápidamente abandonada por una visión o mirada
universalista a partir de las lecturas que realiza sobre la obra de Karl
Marx y de otros intelectuales marxistas italianos como Benedetto
Crocce, Antonio Labriola y Gaetano Salvemini. En su juventud irá a
estudiar y trabajar en una fábrica en Turín (ciudad emblema del
desarrollo industrial), norte de Italia, donde su activismo y su capacidad
política lo convertirán en una figura destacada. Será uno de los
fundadores del partido comunista italiano y participará activamente en
los debates de la III Internacional Socialista. Los principales aportes que
efectúa en la época se cristalizan en el campo del periodismo, un tipo de
periodismo militante que circula a través de publicaciones importantes
de izquierda como ¨Il Grido del popolo¨, ¨Avanti¨ y la ¨La Cittá futura¨.
Un hecho que tendrá una trascendencia determinante será la Revolución
Rusa, en 1917. La revolución bolchevique será un hecho ecuménico de
gran trascendencia que expande sus alcances ideológicos hacia gran
parte del mundo. Los socialismos europeos se ven sacudidos por un
ejemplo concreto de “revolución exitosa”. Italia no va a quedar al
margen de dicha influencia, tanto es así que el período que se abre entre
1919 y 1920 es conocido como el ¨Bienio Rojo”, como comentaremos
más adelante. Una etapa de manifestaciones y actos obreros, agitación
y lucha de los trabajadores que resultará derrotada. Esta derrota es
profunda y dolorosa, tanto que en octubre de 1922 se produce la famosa
“Marcha sobre Roma”, que deposita en el gobierno a su líder, Benito
Mussolini. La esperanza de una revolución socialista se ve no solo
fracasada sino sucedida por un gobierno de extrema derecha. A partir
del fracaso de la izquierda y el ascenso del fascismo al poder, Gramsci
busca desesperadamente poder entender y responder cómo se ejerce
concretamente el poder. ¿Cómo hacer posible la revolución socialista?
Desarrollará cuestiones como éstas (y otras más) en sus famosos
“Cuadernos de la Cárcel”. Para poder ubicarnos en ese contexto,
transcribimos el siguiente fragmento de “Antonio Gramsci, la historia
detenida” (Óscar de Pablo, Letras Libres)2 “La noche del 8 de noviembre
de 1926, dos reuniones se celebraron simultáneamente en Roma. En un
saloncito de Montecitorio se reunió el grupo parlamentario del Partido
Comunista de Italia, encabezado por el secretario general y diputado
Antonio Gramsci. Para ese momento, el partido había sido ilegalizado
(junto con todos los demás partidos y asociaciones antifascistas) por un
decreto que también suspendía las garantías constitucionales. Solo
quienes habían sido electos diputados podían reunirse abiertamente
gracias a la protección del fuero parlamentario. Al mismo tiempo, en otro
lugar de la ciudad, en el Palazzo Chigi, residencia de Benito Mussolini, el
Duce en persona se reunía con Farinacci y Turati para informarles que
había decidido suprimir el fuero parlamentario y ordenarles que hicieran
arrestar inmediatamente a los diputados comunistas. Dos horas y media
después, ambas reuniones habían terminado. Tras dejar a sus
camaradas en Montecitorio, Gramsci se dirigió a la pequeña habitación
que rentaba más allá de Porta Pía. Ahí lo esperaba un destacamento de
policía con la orden de arrestarlo, acusado de conspiración e incitación al
odio de clases. Tenía 35 años y ya nunca volvería a ser libre. Hallándose
en la cárcel de Turi tras haber purgado los primeros veintiséis meses de
una sentencia de veinte años y medio, Gramsci pudo satisfacer la que
consideraba “su mayor aspiración como preso”: el permiso de escribir.
Ese fue el principio de los célebres Cuadernos de la cárcel”. Encarcelado
en 1926 permanecerá preso hasta 1937, para morir pocas semanas
después de su liberación. En condiciones indignas y con una vigilancia
permanente producirá sus más profundas reflexiones en los famosos “33
cuadernos de la cárcel”. El 8 de febrero de 1929, dos años y tres meses
después de ser arrestado, inicia la escritura del primer cuaderno. Cada
cuaderno escrito representa una pequeña victoria sobre la censura, la
represión, el control policial y la violencia oficial. Los cuadernos están
escritos de modo fragmentario, disperso, con el objeto de eludir la
vigilancia carcelaria; no son por esta razón de lectura sencilla. Son
escritos a mano alzada, con un lenguaje críptico, metafórico, tratando de
escapar del ojo censurador del policía personal que custodiaba su celda,
pero tienen un hilo conductor: la filosofía de la praxis y la teoría de la
hegemonía.

LLegará a la Argentina en la década del 803. Vale destacar que


Argentina fue uno de los primeros países donde se publicaron las cartas
(1958/62).

SUS PREOCUPACIONES….

Para Gramsci será fundamental poder develar, desentrañar el


funcionamiento de las sociedades capitalistas occidentales que articulan
una relación entre coerción y consenso, entre dominio y hegemonía.
Resulta imprescindible, para diseñar una estrategia revolucionaria con
posibilidad de éxito en Occidente (Europa Occidental) desmenuzar y
diputar al mismo tiempo el sentido común. Entender a través de qué
resortes los sectores dominantes consiguen que los sectores subalternos
acompañen de manera voluntaria los proyectos de dominación que no
los tienen como beneficiarios/as. Por supuesto que este
“acompañamiento” tiene muchos matices y grados que es necesario
atender. Es decir, lo que le interesa a Gramsci es develar los
mecanismos y las bases consensuales de la dominación sobre la que se
constituyen las sociedades industriales modernas en occidente y que
producen- no vía imposición- una adhesión voluntaria a sus proyectos.
Uno de los grandes aportes del autor será justamente interrogar acerca
de cuáles son los mecanismos a partir de los cuales se consigue el
consentimiento, el consenso, de qué manera se socializan las visiones
de mundo, los valores que se vuelven prácticas, conductas concretas,
contenido y forma de la conciencia práctica en el conjunto social de
manera que acompañen proyectos que benefician a los sectores
dominantes, pero que son presentados como universales, como del
conjunto, y aceptados- al menos con matices- como tales. Pero, a su vez,
es clave entender que esta no es para Gramsci una preocupación
academicista ni puramente teórica, su principal interés es político, no se
trata de un intelectual librepensador, sino de un intelectual para el cual
el máximo rigor intelectual se asocia a la relación indisociable entre la
política y su trabajo científico y teórico.
Pensar el Estado como espacio de disputa y no como simple
aparato necesariamente lo condujo a reflexionar en torno a la
necesidad de construir un Estado Nuevo y cómo generar las
condiciones de posibilidad para el éxito de ese proceso. Un
Estado nuevo debía surgir del mismo seno de la sociedad
burguesa, de las experiencias de organización que permiten
construir nuevas institucionalidades, como fue la del consejismo
de fábrica- que siguiendo la idea de los soviets- significaban
pensar e implementar una forma democrática de
autorregulación obrera en la fábrica.

Ahora bien, nuestro autor se pregunta: ¿de qué manera


organizar la lucha, en un país en el que ni siquiera todos/as
hablan el mismo idioma?

Sin dudas resultará fundamental para construir una alternativa política


real conocer profundamente las condiciones propias, es decir, conocer la
historia del país para poder pensar desde la experiencia concreta. Saber
específicamente dónde se está parado, cuáles son las condiciones de la
sociedad, conocer el país, su idioma, sus costumbres, sus tradiciones,
sus obstáculos, qué se lee, cómo se vive, para poder comprender como
ven el mundo, y así, poder construir una alternativa que congregue al
campo de la subalternidad en un proyecto democrático que reconozca el
saber del otro/a y un proyecto en el que se sientan reconocidos/as.
Porque es justamente en esa trama desde la que los sectores
dominantes construyen su posibilidad de dominio, a partir de redes de
consenso, cuestión advertida por Gramsci, quien reconocerá la crucial
importancia del tejido cultural en la disputa política.

Dicho con otras palabras. De qué manera los sectores


dominantes construyen sus bases consensuales para su propio
proyecto y la necesidad de desmontar esa concepción de mundo
que se hace práctica, que es vida cotidiana, que se convierte en
norma de conducta y que hace síntesis en todos los niveles-
desde los más simples y domésticos, hasta las concepciones
más complejas y abstractas.
Hegemonía
Si la Sociedad Civil es el espacio privilegiado de la lucha por la
hegemonía, Gramsci la definirá como el fenómeno colectivo y
voluntario de adhesión y creencia, que se desarrolla
históricamente y que se manifiesta en todas las instancias de
nuestra vida. Hace especial hincapié en la dimensión inacabada,
de lucha, de algo que nunca se conquista de una vez y para
siempre, de disputa permanente.

Gramsci distinguirá así:

Organizaciones encargadas de la difusión de ideología,


propiamente culturales, tales como la escuela, la iglesia y los
medios de comunicación

Organizaciones que incorporan a su actividad general una


“fracción cultural”, como el ejército, los jueces, el servicio
penitenciario, la policía.

La hegemonía tiene distintos niveles de adhesión, desde la


adaptación, la captura total de la consciencia, la parálisis, el
miedo, la cooptación hasta el soborno y se manifiesta o expresa
en diferentes niveles o planos de la vida social:

A) En la vida cotidiana: es aquí donde se incorporan los


primeros valores o percepciones del mundo, nuestro lugar en
él (el habitus en palabras de Bourdieu) y donde se reproduce
con más fuerza el orden social. La familia, la socialización
primaria., tal como lo expresan Berger y Luckman, la
incorporación de la sociedad como realidad subjetiva se
produce en los primeros años de vida
B) Valores que vienen implícitos en el lenguaje y en el modo de
vida modelan la visión de mundo de los sujetos (no hay
coerción, se produce de manera tan normal que tiene un
tremendo efecto de “naturalidad”) porque se viven como lo
obvio y evidente, no se discute, no puede verse porque es en
principio lo único que conocemos y luego, porque aun
conociendo otras cosas, se han incorporado como pauta o
parámetro temprano No decimos que no pueda modificarse,
pero no es fácil.
C) ¿qué es lo que incorporamos? Una organización de la vida
familiar (si hay madre, padre, o no y el tipo de vínculo que se
tiene con ellos, si son los “proveedores” o dependo de otras
instituciones), el respeto o prestigio de la familia a la que se
pertenece o sea la existencia de una estructura de autoridad
y jerarquías (y por ende mi ubicación en ellas), voces
autorizadas, disciplinas, hábitos (higiene, cuidado personal,
lectura, intereses, etc). La distribución espacial de la casa y
el barrio (cantidad y calidad de los ambientes), el tipo de
ornamentación, las costumbres domésticas (si hay servicio se
aprende a que uno puede mandar y que deben atenderlo, por
el contrario a que puede ser mandado y que debe obedecer,
lo mismo ocurre con la higiene o el orden), los paseos y la
recreación (viajar, ir al cine, a comer a un restaurante, al
teatro, a la plaza, tener vacaciones, etc) al consumo (poder
comprar y qué se compra) entre tantas cosas.
D) Otra arista importante de la cuestión de la vida cotidiana es
la incorporación del lenguaje (aspecto que ya presentamos)
que incluye también distintas dimensiones:
La connotación ideológica de sus categorías que configuran
una mirada del mundo aquí aparece la importancia de la
lucha por el sentido socialmente asignado a un término,
suceso, grupo social-
La posibilidad de uso del lenguaje –meramente descriptivo o
argumentativo, la riqueza o precisión del vocabulario, etc., lo
que dará mayores posibilidades de éxito escolar y de ascenso
social – (este reconocimiento será luego vivido por los
sectores subordinados como fruto del talento y no de
desiguales condiciones sociales).
La posibilidad de la palabra, quien tenga la palabra
autorizada tendrá poder, no podrá ser discutido o refutado
aun no teniendo razón, no conocer el “lenguaje apropiado”
prestigiado y calificado también produce fuertes desventajas
en el campo político (en una asamblea no siempre gana el
que tiene razón sino en muchas circunstancias quien habla
mejor), eso aparece bien graficado en los enfrentamientos
verbales entre obreros y patrones, en el lenguajes técnico
específico por ejemplo de la economía que deja en desventaja
a sindicalistas que no pueden refutar sus argumentos aunque
no tengan razón.
Consciente de este poder G recomendó a los obreros
aprender italiano y otras lenguas. Tampoco hay que
desconocer la necesidad del lenguaje claro para la eficacia
política, si no se es comprendido, no se puede conseguir
adhesión (mitificar y popularizar el marxismo, hacerlo
accesible a las masas para difundir la propia visión de mundo
y contrarrestar la hegemonía burguesa)

E) En la alta política, a través de acuerdos explícitos (escritos) y


otros implícitos entre distintas fracciones de la clase
dominante o con otros grupos. (un ejemplo claro lo
constituyen los acuerdos que dieron lugar a la conformación
de una burguesía nacional paso necesario para la culminación
del Bloque Histórico del 80)

F) En el estado y bajo su auspicio, tales como los escalafones,


los derechos civiles y políticos, la educación laica y gratuita,
entre otras concesiones/conquistas que permitieron sellar la
incorporación de los sectores subalternos al Bloque Histórico
del 80.

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