ECUGENIUS
Área de preparación: Química
Capítulo N°1 MATERIA – ENERGÍA Y SUS CAMBIOS
Temas:
1.3 Propiedades de la materia
1.4 Estados de la materia
1.3 Propiedades de la materia:
Las propiedades son las diversas formas en que impresionan los cuerpos materiales a nuestros
sentidos o a los instrumentos de medida. Así podemos diferenciar el agua del alcohol, el hierro del oro,
azúcar de la sal, etc.
Las propiedades de la materia se clasifican en dos grandes grupos: generales y específicas.
I. Propiedades Generales:
Son las propiedades que presenta todo cuerpo material sin excepción y al margen de su estado físico, así
tenemos:
Masa: Es la cantidad de materia contenida en un volumen cualquiera.
Volumen: La medida del espacio que ocupa un cuerpo.
Peso: Medida de la acción de la gravedad de la Tierra sobre los cuerpos
Divisibilidad: Es la propiedad que tiene cualquier cuerpo de poder dividirse en pedazos más
pequeños, hasta llegar a las moléculas y los átomos.
Porosidad: capacidad que tienen determinados materiales de absorber o dejar pasar a través de sí
ciertas sustancias en fase líquida o gaseosa, por medio de espacios vacíos presentes en su
estructura.
La inercia: Es una propiedad por la que todos los cuerpos tienden a mantenerse en su estado de
reposo o movimiento.
La impenetrabilidad: Es la imposibilidad de que dos cuerpos distintos ocupen el mismo espacio
simultáneamente.
La movilidad: Es la capacidad que tiene un cuerpo de cambiar su posición como consecuencia
de su interacción con otros.
Elasticidad: Propiedad que tienen los cuerpos de cambiar su forma cuando se les aplica una
fuerza adecuada y de recobrar la forma original cuando se suspende la acción de la fuerza.
II. Propiedades Específicas:
Son las propiedades peculiares que caracterizan a cada sustancia, permiten su diferenciación
con otra y su identificación.
Entre estas propiedades tenemos: densidad, punto de ebullición, punto de fusión, índice de
refracción de luz, dureza, tenacidad, ductibilidad, maleabilidad, solubilidad, reactividad, actividad
óptica, energía de ionización, electronegatividad, acidez, basicidad, calor latente de fusión, calor latente
de evaporización, etc.
Las propiedades específicas pueden ser químicas o físicas dependiendo si se manifiestan con o
sin alteración en su composición interna o molecular:
1. Propiedades Físicas: Son aquellas propiedades que impresionan nuestros sentidos sin alterar su
composición interna o molecular.
Ejemplos: densidad, estado físico (solido, liquido, gaseoso), propiedades organolépticas (color, olor,
sabor), temperatura de ebullición, punto de fusion, solubilidad, dureza, conductividad eléctrica,
conductividad calorífica, calor latente de fusión, etc.
A su vez las propiedades físicas pueden ser extensivas o intensivas.
Propiedades Extensivas: el valor medido de estas propiedades depende de la masa. Por
ejemplo: inercia, peso, área, volumen, presión de gas, calor ganado y perdido, etc.
Propiedades Intensivas: el valor medido de estas propiedades no depende de la masa. Por
ejemplo: densidad, temperatura de ebullición, color, olor, sabor, calor latente de fusión,
reactividad, energía de ionización, electronegatividad, molécula gramo, átomo gramo,
equivalente gramo, etc.
2. Propiedades Químicas: son aquellas propiedades que se manifiestan al alterar su estructura interna o
molecular, cuando interactúan con otras sustancias.
Ejemplos: El Fe se oxida a temperatura ambiental y el Oro no se oxida; el CH4 es combustible y el
CCl4 no es combustible; el Sodio reacciona violentamente con el agua fria para formar Hidróxido de
Sodio y el Calcio reacciona muy lentamente con el agua para formar Hidróxido de Calcio; el alcohol
es inflamable y el H2O no lo es; el ácido sulfúrico quema la piel y el ácido nítrico no, etc.
1.4 Estados de la materia:
Los estados de la materia son las distintas fases o estados de agregación en los que puede
encontrarse la materia conocida, sean sustancias puras o sean mezclas, dependiendo del tipo y la
intensidad de las fuerzas de unión que existan entre sus partículas (átomos, moléculas, iones, etc.).
Los estados de la materia comúnmente conocidos son tres: el sólido, el líquido y el gaseoso,
aunque también existen otros menos frecuentes como el plasmático y otras formas que no se producen
en nuestro entorno naturalmente, como los condensados fermiónicos.
-El estado sólido:
Los sólidos tienen baja o nula fluidez y no pueden comprimirse.
La materia en estado sólido tiene sus partículas muy juntas, unidas por fuerzas de atracción de
gran magnitud. Es por ello que se comportan como un cuerpo único, dotado de gran cohesión, densidad
y forma constantes, resistencia a la fragmentación y memoria de forma, es decir, tienden a permanecer
iguales a sí mismos.
A la vez, los sólidos tienen baja o nula fluidez, no pueden comprimirse, y cuando se los rompe
o fragmenta, se obtiene de ellos otros sólidos más pequeños.
Existen dos tipos de sólidos, de acuerdo a su forma:
Cristalinos. Sus partículas se ordenan en celdillas de forma geométrica, así que suelen tener una
forma regular.
Amorfos o vítreos. Sus partículas no se juntan en una estructura ordenada, por lo que su forma
puede ser irregular y variada.
Ejemplos de sólidos son: los minerales, los metales, la piedra, los huesos, la madera.
-El estado líquido:
Las partículas de los líquidos siguen estando unidas por fuerzas de atracción, pero mucho más
débiles y menos ordenadas que en el caso de los sólidos. Por eso, los líquidos no tienen una forma fija
y estable, ni presentan tanta cohesión y resistencia. De hecho, los líquidos adquieren la forma del
envase que los contenga, tienen una gran fluidez (pueden introducirse por espacios pequeños) y una
tensión superficial que hace que se adhieran a los objetos.
Los líquidos son poco compresibles y, con la
excepción del agua, suelen contraerse en presencia de
frío.
Ejemplos de líquidos son: el agua, el
mercurio, la sangre.
-El estado gaseoso:
En muchas ocasiones los gases son incoloros y/o inodoros.
En el caso de los gases, las partículas se encuentran en un estado de dispersión y de
alejamiento tal, que apenas logran mantenerse juntas del todo. La fuerza de atracción entre ellas es tan
débil que se encuentran en un estado desordenado, que responde muy poco a la gravedad y ocupan un
volumen mucho mayor que los líquidos y los sólidos, por lo que un gas tenderá a expandirse hasta
ocupar la totalidad del espacio en el que se lo contenga.
Los gases no tienen forma fija, ni volumen fijo, y en muchas ocasiones son incoloros y/o
inodoros. En comparación con otras fases de la materia son poco reactivos químicamente.
Ejemplos de gases son el aire, el dióxido de carbono, el nitrógeno, el helio.
-El estado plasmático:
Se llama plasma a un estado de agregación particular, que puede comprenderse como un gas
ionizado, es decir, un estado fluido similar al estado gaseoso pero en el que determinada proporción de
sus partículas están cargadas eléctricamente (ionizadas) y no poseen equilibrio electromagnético, por eso
son buenos conductores eléctricos y sus partículas responden fuertemente a las interacciones
electromagnéticas de largo alcance
Existen dos tipos de plasmas:
Plasma frío. Se manejan a temperatura ambiente, pues sólo los electrones se hallan cargados de
energía.
Plasma caliente. Los átomos ionizados se calientan enormemente, generando luz y calor.
Ejemplos de plasma son el Sol, las pantallas electrónicas, o el interior de los tubos fluorescente.
Propiedades del estado plasmático:
-El plasma se encuentra en la ionósfera (100 á 300 Km sobre la superficie de la Tierra). Aquí la
radiación solar puede arrancar los electrones de los átomos que forman al aire. A ese plasma se le debe
la formación de auroras boreales.
-Es el estado que más abunda en el universo (99% es plasma). Así tenemos el sol, cuya enorme bola
turbulenta de plasma está formado en un 98% de iones atómicos ligeros de hidrógeno y helio, y cuya
temperatura varía entre 15 x 106 °K en el centro y 6 x 106 °K en la zona externa (corona).