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Ambientes hospitalarios y estrés
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Libro electrónico300 páginas2 horasEspañol

Ambientes hospitalarios y estrés

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La presente obra fundamenta y aporta desde un enfoque holístico, el papel que juega el entorno para reducir o aumentar el estrés en pacientes con cáncer, en cuidadores primarios informales de pacientes pediátricos, y de residentes médicos de hospitales enfocados a la atención de la mujer, del tratamiento del cáncer y de la atención pediátrica. Considerando como lugares de estudio los cuartos de pacientes y salas de espera, de éstas se estudian las denominadas de alto estrés como pueden ser las designadas para la atención del cuidado intensivo, de cirugía o de tratamiento para el cáncer pediátrico.
IdiomaEspañol
EditorialUNAM, Facultad de Psicología
Fecha de lanzamiento7 feb 2025
ISBN9786073069335
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    Ambientes hospitalarios y estrés - Patricia Ortega Andeane

    Capítulo 1

    El estrés en el ambiente hospitalario¹

    Patricia Ortega Andeane

    De acuer do con la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization [WHO], 1946) la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. En tanto que la salud ambiental está relacionada con todos los factores físicos, químicos y biológicos externos de una persona. Es decir, que engloba factores ambientales que podrían incidir en la salud y se basa en la prevención de las enfermedades y en la creación de ambientes propicios para la salud; también los efectos sobre la salud en un amplio sentido del ambiente físico y social, que incluye a la vivienda, al desarrollo urbano, el uso de la tierra y su transportación, la industria y la agricultura, así como los servicios de salud (US Departament of Health and Human Services, 2001).

    De lo anterior, destacan las figuras de los usuarios de los centros para el cuidado de la salud: pacientes, familiares y personal, quienes representan una amplia gama de necesidades humanas, desde los más jóvenes hasta los más grandes, los menos capaces hasta los más dotados, y los más frágiles hasta los más sanos. Sus comportamientos en los espacios para la recuperación de la salud, pueden ser tales que incrementen su estrés, bloqueen una buena ejecución, o influyan en su estado de salud física y mental y en su bienestar.

    La investigación acerca de las múltiples relaciones del comportamiento humano con su ambiente físico, social y natural centrado en las instituciones para la recuperación de la salud, se torna de gran relevancia para el desarrollo de mejores escenarios, en aras de lograr una mejor calidad de vida para sus habitantes y en lograr con base en la investigación, mejores escenarios diseñados para la efectiva entrega de los servicios de salud, tanto para aquéllos que brindan el servicio como son los médicos, las enfermeras, los trabajadores sociales y el personal administrativo, como los beneficiarios de los servicios, en primer lugar los pacientes, pero también los familiares que los acompañan a sus consultas o en su hospitalización.

    El impacto del ambiente en la salud

    El impacto del ambiente físico en el bienestar de usuarios de centros de atención para la salud ya sean hospitales, clínicas o consultorios ha sido un tema de gran atención por diversos investigadores alrededor del mundo, no sólo en el campo de la psicología sino también en el campo del diseño ambiental; prueba de ello son las revisiones de Rubin y Owens (1995), así como los realizados por Dijkstra, Pieterse, y Pruyn (2006) y posteriormente, Fornara y Andrade (2012), quienes destacan la importancia de realizar investigación en este campo tendiente a proponer mejoras ambientales que incidan en la recuperación de la salud. La más extensa de todas, realizada por Ulrich et al. (2008) reporta numerosos estudios que identificaron: riesgos que pueden convertirse en aspectos perjudiciales o de peligro para sus usuarios, cómo los lugares pueden contribuir a la generación de estrés y cómo se puede reducir la fatiga y el estrés laboral, por lo que el mejoramiento ambiental de tales escenarios puede convertir un hospital en un mejor lugar, con mayor calidad ambiental, más seguro y más saludable.

    El estrés

    Selye (1956) considera al estrés como un conjunto coordinado de reacciones fisiológicas ante cualquier forma de estímulo nocivo llamado estresor; dicho conjunto de reacciones puede considerarse como un síndrome de adaptación general que comprende tres fases sucesivas: reacción de alarma, resistencia y fatiga. Durante la reacción de alarma, el cuerpo moviliza recursos para hacer frente al estrés agregado, mientras qué en la segunda etapa, el cuerpo reacciona ante la fuente original del estrés a través de los mecanismos de enfrentamiento y adaptación; finalmente en la etapa de fatiga los recursos del organismo disminuyen cuando la resistencia no es exitosa, volviéndose susceptible a enfermedades.

    Para otros, el estrés es el conjunto de reacciones fisiológicas y psicológicas no placenteras a estímulos nuevos, demandantes y frecuentemente persistentes (Ittelson, Proshansky, Rivlin & Winkel, 1974, p. 298).

    Para Baum, Singer y Baum (1981), el estrés es un proceso a través del cual los eventos ambientales o fuerzas (estresores) amenazan la existencia de un organismo y su bienestar, y éste responde a la amenaza con síntomas como miedo, ansiedad o enojo que componen el complejo mecanismo que se presenta en la percepción de amenaza, afrontamiento y adaptación.

    Por su parte, Cohen, Evans, Stokols y Krantz (1986), lo definen como situaciones en las que las demandas de los individuos exceden sus capacidades de adaptación y destacan la importancia de los mecanismos perjudiciales para la salud y conducta.

    Desde la perspectiva psicológica, Lazarus (2000), ha puesto énfasis en la percepción y evaluación del organismo de daños potenciales provocados por experiencias ambientales objetivas; cuando estas demandas ambientales son percibidas como que exceden sus habilidades de afrontamiento, los individuos las etiquetan como estresantes y experimentan una respuesta emocional negativa. Es importante considerar que tales eventos influyen negativamente sólo cuando la persona los percibe como estresantes, y por tanto la valoración del estrés está determinada no sólo por el estímulo o las variables de respuesta, sino también por la interpretación de las relaciones con su ambiente. Es decir, la evaluación cognoscitiva permite diferenciar las situaciones riesgosas de aquellas favorables, lo cual es diferente para cada persona incluso ante una misma situación (Reynoso & Seligson, 2005).

    Este proceso de evaluación cognoscitiva se realiza en dos momentos: a) Evaluación primaria, donde se evalúa el estresor según su potencial de amenaza o peligro. Depende de factores personales como creencias, autoeficacia, metas amenazadas; así como factores situacionales como inminencia de peligro, magnitud del estresor, ambigüedad; b) Evaluación secundaria en la cual se evalúan los recursos propios de afrontamiento, considerando estrategias de cambio para reducir el impacto aversivo y responder a la situación. La evaluación secundaria permite un proceso de reevaluación, también llamado afrontamiento, en el cual el individuo identifica la forma en que responderá ante la situación con el propósito de cambiar su relación con el entorno.

    Hay que visualizar el estrés como un proceso, en el que influyen tanto las características del individuo, la situación en la que se presenta y la interacción que se da entre ambos componentes, ya que de acuerdo con Magnusson (1982) las personas no actúan, piensan y sienten como lo hacen en determinadas situaciones de manera independiente a las mismas, sino que lo hacen considerando lo que saben y sienten acerca de ellas, y cómo se sienten en relación ante éstas, y es bajo esta perspectiva que el papel del entorno es relevante para explicar el estrés ambiental.

    Estrés ambiental

    El estudio del estrés se ha incorporado al campo de la psicología ambiental debido a la gran influencia que tiene el ambiente físico y social en el comportamiento, en la salud y en el bienestar de los individuos.

    Por tanto, cabe mencionar el importante papel que le conceden al ambiente, tanto en su definición del estrés Lazarus (1984) y Lazarus y Folkman (1991), quienes lo mencionan como cualquier demanda o amenaza que desafía seriamente las habilidades adaptativas del individuo y que tiene como unidad de análisis una transacción en curso que es valorada por la persona como que pueda involucrar daño o amenaza de daño, así como del papel del término de la transacción (Lazarus, 1990), el cual refleja la conjunción de la persona con ciertos motivos y creencias en un ambiente cuyas características ponen en situación de daño, amenaza o desafío al individuo dependiendo de sus características personales. Esta transacción también implica procesos, en virtud de que, las relaciones del estrés no son estáticas, sino que están constantemente cambiando como resultado de un continuo inter juego entre la persona y su ambiente.

    El estrés es un proceso multivariado que involucra entradas, salidas y procesos mediadores en la valoración y el afrontamiento, existiendo una constante retroalimentación con los acontecimientos, basados en los cambios de las relaciones persona-ambiente, tanto en la forma del afrontamiento como en la valoración.

    Sin embargo, Kaminoff y Proshansky (1982) argumentan desde la perspectiva de la psicología ambiental que el estrés es un proceso complejo en el que el individuo responde a demandas o situaciones ambientales con un patrón de respuestas por parte del organismo que pueden ser fisiológicas, conductuales, cognoscitivas, emocionales o una combinación de éstas, al momento de ser interpretadas tales demandas como amenazantes.

    Ellos proponen una formulación teórica denominada ajuste ambiente-persona que describe el grado en el que el ambiente acomoda, facilita o apoya las necesidades y conductas relevantes del individuo. El máximo ajuste se presenta cuando el individuo logra sus metas con el máximo apoyo y la mínima interferencia del ambiente físico. Por otro lado, el mínimo ajuste se presenta cuando el individuo recibe el menor apoyo y la más alta interferencia del ambiente.

    La falta de ajuste entre las propiedades del ambiente físico y las necesidades del individuo induce al estrés, creando demandas que en el escenario exceden la capacidad de afrontamiento e impiden el logro de los objetivos del

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