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La esperanza del cambio en Venezuela reina en el exilio espa�ol

Dirigentes pol�ticos asentados en nuestro pa�s conf�an en que Machado y Gonz�lez lograr�n desbancar a Maduro en las elecciones

Un grupo de disidentes venezolanos en el exilio en Espa�a, reunidos en la Puerta de Alcal� de Madrid.
Un grupo de disidentes venezolanos en el exilio en Espa�a, reunidos en la Puerta de Alcal� de Madrid.CARLOS GARCIA POZO
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Bromas caribe�as, recuerdos comunes y el amor sin l�mites a su tierra desde el coraz�n de Madrid. Treinta venezolanos del exilio y de la di�spora acudieron ayer a la Puerta de Alcal� para responder al llamamiento de EL MUNDO a s�lo ocho d�as de las transcendentales elecciones presidenciales del 28-J. Dirigentes pol�ticos, activistas, luchadores de derechos humanos, emprendedores, periodistas y figuras de la sociedad civil posaron para el fot�grafo unidos por el mismo sentimiento, la esperanza, que como un hurac�n emocional se ha extendido desde la Venezuela profunda hasta el resto del pa�s.

Pese al oc�ano de por medio, los presentes comparten y apoyan con todas sus fuerzas la causa democr�tica que encabeza el t�ndem Mar�a Corina Machado/Edmundo Gonz�lez Urrutia. Cada uno a su manera, cada uno con sus propias ideas, cada uno con su bandera nacional: unos la prerrevolucionaria de siete estrellas y otros la actual de ocho, pero repitiendo el estribillo de la canci�n Por la peque�a Venecia, que acaba de sacar a la luz el rapero Danny Ocean: "Ten�a siete estrellas y me quitaste ocho".

Falta mucho, y no saben si llegar�, pero una de las preguntas con m�s dif�cil respuesta es la que les interrog� sobre el futuro, si volver�n o no a la tierra que les vio nacer en el caso de que el r�gimen bolivariano se rinda ante la evidencia democr�tica. El coraz�n est� dividido: algunos ya han echado ra�ces aqu� mientras otros ans�an que llegue ese d�a para reconstruir los pedazos rotos dejados por el chavismo.

"La esperanza es que se abra la puerta para regresar a la patria amada, porque ese es el anhelo por el que me despierto todos los d�as. Voy para siete a�os en el destierro", recuerda el ex alcalde caraque�o Antonio Ledezma, cuya huida de pel�cula desde Caracas le llev� hasta Madrid. "Ahora tengo la vibraci�n que produce el optimismo, la seguridad y la confianza de que vamos a tener un desenlace victorioso", profetiza Ledezma, principal coordinador en Europa del equipo pol�tico de Mar�a Corina Machado.

Machado, la libertadora

A la l�der opositora le tuvieron que rechinar los o�dos durante la madrugada caraque�a, a seis horas de Madrid. Su nombre fue el m�s repetido durante las dos horas y media de encuentro de una di�spora tan diversa y enriquecedora que ha convertido a la capital espa�ola en el Miami del exilio venezolano. "El mismo pueblo le ha endilgado un distintivo, que es el de la libertadora, porque Mar�a Corina se ha convertido adem�s en la madre de todos los venezolanos", sentencia Ledezma.

Mujeres venezolanas portando la bandera de su pa�s.
Mujeres venezolanas portando la bandera de su pa�s.CARLOS GARC�A POZO

"No exagero en calificar a Mar�a Corina como la madre de esta gran victoria y el propio Edmundo Gonz�lez no ha dejado de asignarle esos m�ritos a Mar�a Corina. Y por eso han podido cristalizar la llave de oro que va a abrir las puertas de la paz, de la convivencia de todos los venezolanos", a�ade el ex edil, que acudi� junto a su mujer, Mitzy, quien fue su altavoz en la capital espa�ola en los momentos m�s duros para el pol�tico en Venezuela.

"Lo que har� un Gobierno de Edmundo Gonz�lez es levantar de sus cenizas las instituciones, para que sean las instituciones las que se encarguen de impartir justicia, que no volvamos a tener tribunales manipulados por sicarios que hacen el papel de jueces, que nunca m�s se vuelvan a montar expedientes espurios desde la Fiscal�a o la contralor�a, que nunca m�s se detenga a un ciudadano porque su derecho de opini�n es trastocado...", detalla Ledezma.

"Es una estadista, se alimenta del amor del pueblo", asegura Mar�a Gabriela Olavarr�a, dirigente de Vente Venezuela, partido de Mar�a Corina Machado, y enlace en Espa�a con el equipo de campa�a. Esta abogada huy� de su pa�s en 2017 para "proteger a mis hijos". Conoce a fondo la profunda herida de la sociedad venezolana, 8,8 millones de emigrantes repartidos por todo el planeta, que ha dado un giro inesperado a las elecciones venezolanas apoyado en una campa�a in�dita. "Volver� a casa a reconstruir", avizora Olavarr�a.

De momento el 28-J es m�s que un sue�o. "Es un d�a hist�rico, esperado durante much�simos a�os, nunca antes hab�amos estado tan cerca de desalojar por v�a democr�tica al r�gimen de Nicol�s Maduro. Tambi�n es un d�a de libertad, pero de mucha angustia por la represi�n del r�gimen a los compa�eros que est�n all�. S�lo estas �ltimas semanas hubo casi 100 detenidos y no hay indicios de que vayan a bajar la presi�n", expres� Ram�n L�pez, coordinador de la Plataforma Unitaria en Espa�a y diputado de la Asamblea Nacional de 2015.

Un nutrido grupo de la di�spora venezolana reunido, ayer, en el Parque del Retiro de Madrid.
Un nutrido grupo de la di�spora venezolana reunido, ayer, en el Parque del Retiro de Madrid.CARLOS GARC�A POZO

Oportunidad de cambio

"Renace la esperanza, estamos a pocos d�as de una gran oportunidad de cambio, estamos so�ando y dibujando una Venezuela libre. Este 28-J es el punto de inicio y la forma de manifestar el descontento popular a 25 a�os a�os de oscuridad", subraya Pedro Gil, quien lleg� a Espa�a en 2015 forzado por la persecuci�n y hostigamiento del r�gimen contra �l y contra su esposa en San Crist�bal, la capital de la fronteriza T�chira, uno de los grandes bastiones opositores.

No s�lo Pedro asiste con emoci�n, v�a redes sociales, a las multitudinarias demostraciones del t�ndem Mar�a Corina/Edmundo en sus viajes al interior del pa�s. Abuelos y padres derraman un mar de l�grimas cuando corren detr�s del veh�culo de los dirigentes opositores o cuando les ven sobre un cami�n para hablarles. A veces ni les escuchan, porque los polic�as les roban el sonido, pero no importa. Esos mismos sentimientos se repiten en Madrid y las l�grimas se derraman en paralelo cuando escuchan a los m�s j�venes gritar que no se quieren ir del pa�s. Expertos en migraci�n temen que un nuevo fraude del chavismo provoque la salida de entre dos y cuatro millones de venezolanos.

"Tenemos que tener esperanza de que el d�a del fin de este r�gimen tiene que llegar", acota Gustavo Eustache, diputado de la Asamblea de Madrid por el Partido Popular y secretario de los Nuevos Madrile�os del PP, espacio creado por la presidenta Isabel D�az Ayuso para atender a las personas que han llegado de sus pa�ses de origen a vivir a la comunidad.

Un fin de ciclo que llena de dudas e interrogantes en parecidas proporciones en Madrid y en Caracas. "Si Maduro no acepta los resultados, ah� es donde empieza a trabajar entonces la presi�n internacional. Necesitamos que Pedro S�nchez se pronuncie lo m�s pronto posible como la misma Uni�n Europea, el Parlamento... Todos los organismos tienen que estar preparados para pronunciarse en las primeras horas si es posible", se adelanta Eustache, ante el temor generalizado de que el chavismo convierta en definitivo el fraude electoral que Maduro aplica a c�mara lenta desde hace meses.

Un pueblo movilizado

"La esperanza debe ser administrada, es una moneda con dos caras. Una es la realidad, que el pueblo est� movilizado y la gente esperanzada. Mar�a Corina ha hecho un cambio important�simo, la unidad se ha conformado en torno a un objetivo com�n y Edmundo representa un punto de equilibrio. La otra cara de la moneda es que conocemos la naturaleza de la dictadura, lo cruel que puede ser", pondera Franco Casella, diputado que lleg� a Madrid en 2019 tras cuatro meses refugiado en la Embajada de M�xico en Caracas y dos meses en la clandestinidad.

"Estas elecciones son una oportunidad de retomar la senda democr�tica, el camino del di�logo y el modelo espa�ol nos puede ayudar bastante", afirma convencido Juanjo Marcano, dirigente del PSOE de Madrid y actualmente en el gabinete t�cnico de la Presidencia del Gobierno, en La Moncloa. Su gran a�oranza es que Venezuela vuelva a la normalidad democr�tica.

Crist�bal Fern�ndez Dal� cree haber encontrado la soluci�n, la f�rmula m�gica que dar�a paso a la democracia tras 25 a�os de chavismo. Este ex presidente del Senado est� convencido de que s� es posible la reconstrucci�n, porque su pa�s vivi� 40 a�os de estabilidad antes de la irrupci�n de Hugo Ch�vez. "Hubo problemas, era una sociedad con problemas como toda sociedad, pero los problemas se debat�an y hab�a equilibrio de poderes", recuerda. Y es precisamente en esa "gen�tica" democr�tica en la que tanto conf�a, la que obligar� a Maduro a ceder y a salir del Gobierno.

En esa misma l�nea se pronuncia William C�rdenas, presidente del Comit� Internacional contra la Impunidad en Venezuela y de la Plataforma Democr�tica de venezolanos en Madrid: "Siempre hemos tenido la esperanza de que Venezuela va a recuperar su larga vida democr�tica, m�s de 40 a�os, en paz, en libertad y en progreso para todo el pueblo venezolano".

Las dirigentes venezolanas en Espa�a viven con alborozo la rebeli�n que encabezan sus compa�eras en el pa�s petrolero, encabezadas por Machado y con unas mujeres rebeldes que plantan cara a Maduro a la cabeza del movimiento de liberaci�n nacional surgido desde las entra�as del pueblo. Delsa Sol�rzano, Mar�a Beatriz Mart�nez, Corina Yoris, Adriana Pichardo, Andrea Tavares y Deyalitza Aray, entre otras, las representan y de qu� forma.

"Nos han querido dividir entre los que estamos fuera y los que estamos dentro. No es verdad que estamos en un exilio dorado, estamos enfrentando unas particularidades muy adversas que tienen que ver con el proceso de migraci�n forzada", explica Estefan�a Parra, responsable internacional de Voluntad Popular.

Su reto en la actualidad es dar voz a los millones de venezolanos que no pueden participar tras los obst�culos insalvables que el chavismo instal� para impedir el registro electoral y el voto a al menos cinco millones de personas. Ya preparan la respuesta para que el 28-J se escuchen sus voces.