�El trabajo en la cabeza y las personas en el coraz�n�. Esta era una de las m�ximas de Francesc Moragas, el abogado que fund� "la Caixa" en 1904 para promover la igualdad de oportunidades y el bienestar colectivo, un prop�sito que ha definido la actividad de la Fundaci�n "la Caixa" desde hace m�s de un siglo. El apoyo a la investigaci�n de las enfermedades m�s extendidas ha sido uno de los pilares de este compromiso social a lo largo del tiempo, gracias a la certeza de que la investigaci�n del presente es el progreso y la salud del futuro. El objetivo �ltimo es mejorar la salud y la calidad de vida de las personas, y muy especialmente de las de las m�s vulnerables.
Durante m�s de 120 a�os, este apoyo al avance cient�fico se ha ido adaptando a las necesidades espec�ficas de cada etapa hist�rica. De hecho, ya a principios del siglo pasado, Moragas defend�a: �Aboguemos por la caridad, pero no olvidemos la previsi�n�. Atender a los ciudadanos m�s vulnerables, y hacerlo en un entorno de dignidad, fue uno de los objetivos fundacionales de la entidad, con un conjunto de iniciativas pioneras que abarcaban las principales necesidades sanitarias del momento.
En respuesta al contexto de la �poca, la fundaci�n promovi� en 1920 el Amparo de Santa Ll�cia, una residencia para tratar y cuidar a ni�as y mujeres invidentes. La instituci�n tambi�n form� parte de la Cl�nica de Santa Madrona, un centro especializado en maternidad e integrado en el Instituto de la Mujer que Trabaja.
Antes de la introducci�n de los antibi�ticos, justo despu�s de la Segunda Guerra Mundial, la tuberculosis era la principal causa de muerte en el planeta. Para combatir esta enfermedad, la fundaci�n impuls� en 1932 el Instituto Antituberculoso, que pronto se convertir�a en un referente a nivel internacional. Fue en ese centro donde el doctor Xalabarder us� uno de los primeros microscopios electr�nicos de Espa�a, importado por la Fundaci�n "la Caixa".
Dentro de estas iniciativas de la primera mitad del siglo XX se incluyen tambi�n la Cl�nica de Cirug�a, el Hogar para Mujeres y Ni�os Enfermos, la Cl�nica de Medicina o el Instituto Catal�n para la Rehabilitaci�n F�sica de Mutilados, entre otras. Posteriormente, en 1982, la entidad ampli� su radio de actuaci�n con la creaci�n de su programa de becas, dirigido a promover el talento y una formaci�n de excelencia. Tras m�s de 40 a�os de trayectoria, hoy las becas cubren todas las etapas de la educaci�n superior y ya han llegado a m�s de 6.400 personas.
Punto de inflexi�n
La pandemia del sida, la quinta m�s letal de la historia de la humanidad, marc� un punto de inflexi�n en el compromiso de la Fundaci�n "la Caixa" con la investigaci�n. Para contribuir a la lucha contra el VIH, la entidad impuls� en 1995, junto con el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalu�a, la creaci�n del IrsiCaixa, consagrado hoy como un centro de referencia internacional en la investigaci�n sobre enfermedades infecciosas e inmunopatolog�as.
La colaboraci�n con centros de investigaci�n punteros se convirti� as� en una l�nea de actuaci�n estrat�gica para la entidad. Durante los a�os posteriores, al apoyo a IrsiCaixa se fueron sumando la colaboraci�n estrecha con el ISGlobal (Instituto de Salud Global de Barcelona), el VHIO (Vall d'Hebron Instituto de Oncolog�a), el BBRC (Barcelonaeta Brain Research Center, de la Fundaci�n Pasqual Maragall), el IRSJD (Institut de Recerca Sant Joan de D�u) y el GIMM (Gulbenkian Institute for Molecular Medicine, en Portugal). El objetivo es fomentar la complementariedad entre estos centros vinculados a la fundaci�n con el fin de favorecer sinergias entre la comunidad cient�fica.
Durante los �ltimos a�os, fruto del compromiso personal de Isidro Fain�, presidente de la Fundaci�n "la Caixa", con la promoci�n de la salud y la investigaci�n de las enfermedades m�s extendidas, el presupuesto de la instituci�n en este �mbito ha aumentado de manera sostenida. La inversi�n se ha duplicado durante la �ltima d�cada y actualmente alcanza los 147 millones de euros anuales. Tambi�n se han priorizado los proyectos centrados en la humanizaci�n de la salud, entre los que destaca el Programa para la Atenci�n Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas, cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas en situaci�n de final de vida mediante la atenci�n a los aspectos emocionales, sociales y espirituales.
La apuesta de Fain� por la investigaci�n en salud ha permitido potenciar las alianzas con centros de investigaci�n de referencia e intensificar el apoyo a la investigaci�n con una clara vocaci�n traslacional. De este modo, la entidad ha focalizado sus esfuerzos en transferir el conocimiento cient�fico al conjunto de la sociedad con el prop�sito de que los descubrimientos que hoy se llevan a cabo en un laboratorio lleguen a todo el mundo de la forma m�s r�pida y directa posible.
De hecho, el fomento de un ecosistema cient�fico que impulse la investigaci�n aplicada y el desarrollo de talento para dar respuesta a los retos de salud y bienestar es el principal prop�sito que el Plan Estrat�gico 2025-2030 establece para el �mbito de investigaci�n y becas de la Fundaci�n "la Caixa". Los objetivos concretos de este �mbito son construir el primer ecosistema europeo filantr�pico de centros de investigaci�n biom�dica y biotecnol�gica bajo el liderazgo del CaixaResearch Institute, as� como atraer, desarrollar y retener el mejor talento cient�fico nacional e internacional.
Nuevos conocimientos
La voluntad de la fundaci�n tambi�n es impulsar acciones de investigaci�n en ciencias sociales que aborden los principales retos de la sociedad y propongan f�rmulas de mejora e implementaci�n de soluciones; impulsar nuevos conocimientos y conseguir trasladarlos tanto a nuevos tratamientos que mejoren la esperanza y la calidad de vida de las personas como a soluciones tecnol�gicas que promuevan un desarrollo sostenible y responsable, y, finalmente, generar conocimiento para fortalecer el sector educativo mediante programas de investigaci�n orientados a la pr�ctica y la promoci�n del uso de evidencias.
En 2026, el �rea de Investigaci�n y Becas supone un 20% del presupuesto anual de la fundaci�n. Entre las iniciativas impulsadas destacan las convocatorias de ayudas a la investigaci�n y la innovaci�n en salud, as� como el programa de becas, que otorga ayudas a estudiantes excelentes y de colectivos vulnerables que curan programas de grado, posgrado, doctorado y posdoctorado .
Uno de los ejes prioritarios de actuaci�n, el de promover sinergias para que la ciencia sea contributiva y colaborativa, adquiere una nueva dimensi�n con la creaci�n del CaixaResearch Institute, cuyos cimientos son la excelencia cient�fica y la generaci�n de nuevo conocimiento en inmunolog�a de las enfermedades. En este equipamiento tambi�n cristaliza el compromiso hist�rico de la Fundaci�n "la Caixa" con la investigaci�n. As�, la entidad evita poner el foco en una �nica enfermedad y apuesta por esta rama transversal y estrechamente relacionada con un conjunto amplio de enfermedades. Todo ello, sin dejar de apoyar a los centros de investigaci�n de referencia en sus respectivas disciplinas.
El nacimiento del CaixaResearch Institute tambi�n supone la creaci�n de un polo cient�fico de primer orden, junto con el Museo de la Ciencia CosmoCaixa. Ambos equipamientos est�n conectados por los Jardines Francesc Moragas, as� llamados en homenaje al fundador de "la Caixa". La colaboraci�n entre estos centros se enfocar� en la divulgaci�n cient�fica y la promoci�n de nuevas vocaciones cient�ficas.
Situar la inmunolog�a en el centro
Durante a�os, la investigaci�n biom�dica se ha organizado en torno a enfermedades concretas, un enfoque que ha impulsado grandes avances, pero que tambi�n ha compartimentado preguntas comunes entre disciplinas que no siempre han dialogado entre s�. El CaixaResearch Institute nace para potenciar las oportunidades que surgen al conectar disciplinas y propone la inmunolog�a como lenguaje com�n para estudiar patolog�as distintas desde una mirada conectada, integrada y colaborativa.
Con el sistema inmunitario como eje integrador entre mecanismos biol�gicos, disciplinas y aproximaciones tecnol�gicas, el centro pretende entender mejor el papel que este sistema ejerce tanto en la salud como en diversos procesos de enfermedad, as� como acelerar la traducci�n del conocimiento generado a estrategias de prevenci�n, diagn�stico y nuevas terapias. Su vocaci�n es claramente traslacional: no s�lo quiere comprender c�mo funciona la inmunidad, sino tambi�n conectar ese conocimiento con las necesidades cl�nicas reales.
En esa aspiraci�n, la colaboraci�n con el ecosistema de centros apoyados por la Fundaci�n "la Caixa" resulta fundamental. La estrecha relaci�n con la pr�ctica cl�nica de algunos de estos centros, como el Institut de Recerca Sant Joan de D�u o el Vall d'Hebron Instituto de Oncolog�a (VHIO), permitir� acelerar la traslaci�n de los avances cient�ficos hacia la pr�ctica m�dica en beneficio de los pacientes.
Para ello, el instituto se articula en tres grandes ejes cient�ficos: inmunolog�a y enfermedades, ciencias expos�micas e inmunolog�a de sistemas, e ingenier�a. Todos, concebidos como grandes �reas de conocimiento, con gran transversalidad y oportunidades de colaboraci�n.
Inmunolog�a y patolog�as
Este primer eje parte de una constataci�n: la inmunolog�a act�a como hilo conductor entre patolog�as muy diversas. El objetivo general es comprender con precisi�n c�mo funciona el sistema inmunitario en la salud y c�mo contribuye su desregulaci�n al inicio y la progresi�n de las enfermedades. El objetivo es transformar ese conocimiento en estrategias de prevenci�n, diagn�stico temprano y tratamientos m�s selectivos. La l�gica es mirar el c�ncer, las infecciones y la neuroinmunolog�a desde un prisma inmunol�gico, porque comparten mecanismos y preguntas.
Entre las �reas que se abordar�n en este eje figuran las enfermedades m�s prevalentes y con m�s mortalidad: el c�ncer, las enfermedades infecciosas, las neurodegenerativas y las cardiovasculares. No se trata, en todo caso, de una lista cerrada: podr�n incorporarse nuevos �mbitos a medida que el instituto evolucione y surjan nuevas l�neas de investigaci�n y aproximaciones.
Ciencias expos�micas
M�s all� de la gen�tica, buena parte de nuestra salud est� moldeada por el entorno en el que vivimos. Este conjunto de exposiciones acumuladas a lo largo de la vida (como el aire, la alimentaci�n, el estr�s, los h�bitos o las condiciones sociales), conocido como exposoma, deja una huella continua en el organismo, lo que tambi�n incluye nuestro sistema inmunitario.
Por eso, el instituto incorpora las ciencias expos�micas como uno de sus pilares: para integrar la dimensi�n ambiental y social en el estudio de la inmunidad y de la enfermedad. La ambici�n no es s�lo medir estas exposiciones, sino tambi�n entender c�mo influyen en procesos biol�gicos de salud y enfermedad, con el sistema inmune como interlocutor entre el entorno y la fisiolog�a (o patolog�a) del organismo. El estudio de todos estos factores sit�a el foco m�s all� de las enfermedades y sus tratamientos, pues abre nuevas v�as para la prevenci�n al permitir identificar los factores que determinan el riesgo de padecer ciertas patolog�as o contribuyen a su desarrollo.
�Creo que las grandes oportunidades para el CaixaResearch Institute est�n en tratar de integrar el exposoma con los marcadores inmunol�gicos para ver realmente el modo en que el entorno afecta a la inmunolog�a y puede provocar enfermedad. Ah� es donde est�n las grandes oportunidades�, explica la doctora Martine Vrijheid, epidemi�loga y directora del Programa de Medio Ambiente y Salud a lo Largo de la Vida en ISGlobal.
Sistemas e ingenier�a
Entender la inmunidad requiere observarla como una red din�mica en la que m�ltiples c�lulas, mol�culas y se�ales interact�an de forma coordinada. Desde esta perspectiva, la inmunolog�a de sistemas est� dirigida a comprender c�mo se organizan y se regulan colectivamente estos componentes y por qu� pueden variar esas interacciones entre individuos o en distintas situaciones de enfermedad.
Este pilar se apoya en nuevas tecnolog�as �micas, la biolog�a computacional y la inteligencia artificial, que hoy permiten estudiar el sistema inmunitario con un grado de detalle e integraci�n sin precedentes. El objetivo es identificar patrones y relaciones que antes pasaban desapercibidos, entender mejor la complejidad de las respuestas inmunes y desarrollar modelos capaces de predecir el riesgo, la evoluci�n de ciertas enfermedades y las respuestas terap�uticas. En este pilar, la ciencia de datos y el an�lisis de grandes vol�menes de informaci�n se convierten en elementos estructurales del m�todo de investigaci�n.
Tal como sostiene Yolima Cossio, directora de Estrategia digital y Datos en el Hospital Sant Joan de D�u de Barcelona, �esta conexi�n facilitar� que se aproveche mejor el conocimiento disponible y que se avance hacia modelos m�s precisos y cercanos a la realidad de los pacientes�.
Compartir conocimiento
La apuesta de CaixaResearch Institute por un modelo de trabajo colaborativo va m�s all� del intercambio entre grupos de investigaci�n en el centro. El objetivo es que determinadas iniciativas impulsen el desarrollo de nuevas terapias y beneficien al instituto, pero tambi�n al conjunto de centros del ecosistema impulsado por la Fundaci�n "la Caixa".
Una de estas iniciativas es el Innovation Hub, que ofrece a los investigadores asesoramiento en transferencia y propiedad intelectual, apoyo para validar ideas y tecnolog�as, y conexiones con hospitales, empresas e instituciones que puedan acelerar su desarrollo. Tambi�n impulsa la formaci�n, la creaci�n de espacios de colaboraci�n y la implementaci�n de herramientas que permitan incorporar la innovaci�n al trabajo cient�fico desde las primeras fases de cada proyecto.
El segundo gran nodo es el Biomedical Data Hub, una iniciativa para mejorar la gesti�n, la integraci�n y el an�lisis de los datos biom�dicos generados en el ecosistema. Su papel es especialmente relevante en un centro que apuesta por el trabajo colaborativo: crear un marco compartido que organice la informaci�n, garantice su uso seguro y permita que distintos equipos trabajen con datos armonizados y conectados, lo que favorecer� una colaboraci�n m�s fluida entre disciplinas. En un contexto de vol�menes crecientes de informaci�n biom�dica, el mensaje est� claro: el valor de los datos aumenta cuando se comparten y se ponen en relaci�n con otros hallazgos.
En conjunto, estos hubs se inscriben en la l�gica que vertebra el proyecto: ganar eficiencia y acelerar la transferencia de conocimiento desde el laboratorio hasta (y con) el conjunto de la sociedad.
Un nuevo aliado en una red de centros de excelencia
La biomedicina contempor�nea plantea desaf�os que superan los l�mites de cualquier disciplina o instituci�n. En este nuevo escenario, trabajar de modo colaborativo es una condici�n indispensable para el progreso cient�fico. El CaixaResearch Institute nace con esta vocaci�n. Especializado en inmunolog�a y concebido como un proyecto transversal y con una visi�n traslacional, el centro tiene como objetivo impulsar la investigaci�n y la transferencia de conocimiento. Esta misi�n se complementa con su prop�sito de integrarse en una red ya consolidada para ampliar sus capacidades y abrir nuevas v�as de cooperaci�n.
Su creaci�n es el resultado de una apuesta continuada de la Fundaci�n "la Caixa" por fortalecer la investigaci�n biom�dica a trav�s del apoyo sostenido a instituciones de referencia para ayudar a su consolidaci�n y acompa�arlas en su crecimiento. A ello se suma el apoyo a trav�s de convocatorias competitivas y becas de investigaci�n que han contribuido durante a�os a vertebrar una amplia comunidad de investigadores en Espa�a y Portugal, impulsar el talento e identificar necesidades emergentes y espacios donde la colaboraci�n podr�a generar mayor impacto.
A lo largo de este recorrido, la entidad ha apoyado el desarrollo de centros con identidades cient�ficas muy definidas. El primer paso lleg� hace m�s de tres d�cadas con IrsiCaixa, nacido para comprender las enfermedades infecciosas y el funcionamiento del sistema inmunitario en un momento en que el VIH representaba uno de los mayores desaf�os globales. A�os despu�s, el foco se ampli� hacia la oncolog�a traslacional a trav�s de la colaboraci�n con el Vall d'Hebron Instituto de Oncolog�a (VHIO). En 2010 se constituy� la fundaci�n del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), orientado a entender el peso de los factores sociales y ambientales en la salud a escala mundial. Y poco tiempo despu�s, la fundaci�n contribuy� a la creaci�n del BarcelonaBeta Brain Research Center (BBRC), centrado en la comprensi�n de las enfermedades neurodegenerativas.
M�s recientemente, la red incorpor� la investigaci�n en patolog�as pedi�tricas complejas a trav�s del apoyo al Institut de Recerca Sant Joan de D�u y dio un paso decisivo hacia la biomedicina b�sica y traslacional de frontera al participar en la creaci�n del Gulbenkian Institute for Molecular Medicine (GIMM) en Portugal, completando as� una arquitectura de capacidades cient�ficas complementarias llamadas a interactuar y reforzarse mutuamente. Los directores de todos estos centros forman parte ahora del Consejo Cient�fico del CaixaResearch Institute.
Cuando la Fundaci�n "la Caixa" decidi� impulsar un nuevo instituto especializado en inmunolog�a, lo hizo con la convicci�n de que deb�a ser un centro multidisciplinar e interdisciplinar, por lo que ha contado con la colaboraci�n de esos seis centros desde el primer momento. Ellos han contribuido a definir el nuevo proyecto para identificar las �reas en las que este pod�a aportar mayor valor a la investigaci�n en salud, as� como generar mayor impacto social. �La idea era crear algo que generase sinergias con lo que ya exist�a. Por eso se puso el foco en la inmunolog�a, un �mbito transversal conectado con el c�ncer, las infecciones, la neurodegeneraci�n y la autoinmunidad�, explica �ngel Font, director ejecutivo del CaixaResearch Institute.
Con la creaci�n del CaixaResearch Institute, este ecosistema entra en una etapa de crecimiento compartido. El nuevo centro aportar� nuevas capacidades cient�ficas y tecnol�gicas, conocimiento especializado en inmunolog�a y nuevas oportunidades de conexi�n entre disciplinas. Este impulso ir� acompa�ado del desarrollo de infraestructuras punteras comunes para facilitar la transferencia de conocimiento, la integraci�n y explotaci�n de grandes cantidades de datos biom�dicos y el di�logo entre ciencia y sociedad.
Al mismo tiempo, se nutrir� de la experiencia y trayectoria de las instituciones que ya forman parte de esta red de investigaci�n biom�dica, que supera los 1.500 investigadores. Su presupuesto global anual se sit�a por encima de los 200 millones de euros y el pasado a�o incorpor� a m�s de 5.700 pacientes a ensayos cl�nicos de nuevos tratamientos.
Centros interconectados
El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha situado los grandes retos de salud global en el centro del debate cient�fico, con especial atenci�n a las personas m�s vulnerables. Entre sus principales logros, el ISGlobal particip� en el dise�o y la implementaci�n de un ensayo de fase 2b para la primera vacuna licenciada frente a un par�sito, el causante de la malaria. Esta vacuna, la primera contra la malaria aprobada por la OMS, ha demostrado reducir en un 30 % las hospitalizaciones por casos graves de la enfermedad.
En el �mbito oncol�gico, la interacci�n del sistema inmune y los tratamientos inmunol�gicos es ya una realidad en la pr�ctica cl�nica. De hecho, el Vall d'Hebron Instituto de Oncolog�a (VHIO) ha sido pionero en incorporar la medicina personalizada al tratamiento de los pacientes y en entender el modo en que la interacci�n entre el tumor y el sistema inmunitario condiciona la evoluci�n de la enfermedad. En la actualidad, el 25 % de los pacientes con tumores s�lidos se benefician de este conocimiento del sistema inmune, con f�rmacos y terapias celulares novedosas. Sin embargo, todav�a falta determinar c�mo puede la activaci�n del sistema inmune beneficiar al 75% restante de los pacientes.
Por su parte, el Barcelonaeta Brain Research Center (BBRC), centro de investigaci�n de la Fundaci�n Pasqual Maragall, ha situado en el centro de su actividad el estudio del alzh�imer y de la neurodegeneraci�n asociada al envejecimiento. Su labor se centra especialmente en la investigaci�n de las fases precl�nicas de la enfermedad, con el objetivo de identificar biomarcadores tempranos que permitan desarrollar estrategias de detecci�n precoz y prevenci�n antes de la aparici�n de s�ntomas.
La investigaci�n en edad pedi�trica introduce preguntas que no siempre pueden responderse extrapolando datos de adultos. El Institut de Recerca Sant Joan de D�u (IRSJD) ha construido su fortaleza precisamente en esa singularidad: comprender c�mo se originan y desarrollan las patolog�as en la infancia, especialmente las minoritarias, como el c�ncer infantil y las enfermedades gen�ticas, metab�licas o del neurodesarrollo. Para ello, impulsa una investigaci�n estrechamente vinculada a la pr�ctica cl�nica, en coherencia con su misi�n de ofrecer el mejor tratamiento posible a los pacientes y sus familias.
Por �ltimo, el Gulbenkian Institute for Molecular Medicine (GIMM) ampl�a esta red m�s all� de las fronteras espa�olas y refuerza su proyecci�n europea. El instituto portugu�s, creado en 2024 a partir de la fusi�n de dos instituciones de referencia en Portugal, naci� con la vocaci�n de impulsar la investigaci�n b�sica y traslacional de vanguardia en medicina molecular.
Efecto multiplicador
La red de centros asociados al CaixaResearch Institute tambi�n se integra en el ecosistema catal�n de investigaci�n, un entorno que en las �ltimas d�cadas se ha consolidado como uno de los m�s activos y competitivos de Europa. En pocos kil�metros conviven hospitales, centros de investigaci�n, universidades, infraestructuras cient�fico-t�cnicas y un tejido empresarial especializado, que abarca desde startups emergentes hasta sedes de grandes firmas farmac�uticas y biotecnol�gicas.
Esta proximidad genera un efecto multiplicador. Facilita la movilidad del talento, acelera la puesta en marcha de proyectos y permite que los avances encuentren antes su aplicaci�n en la pr�ctica cl�nica. Todo ello ha convertido al territorio en un polo de atracci�n de investigadores de primer nivel y financiaci�n internacional, adem�s de situarlo como socio habitual en las grandes iniciativas cient�ficas europeas y globales.
La incorporaci�n del CaixaResearch Institute a este gran entramado a�ade una nueva capa de especializaci�n e interconexi�n, adem�s de reforzar el posicionamiento de Espa�a y Portugal como un entorno preparado para abordar, desde m�ltiples aproximaciones, los desaf�os cient�ficos que marcar�n la medicina de las pr�ximas d�cadas.
Arquitectura para la investigaci�n y la sostenibilidad
Cada nueva construcci�n supone un reto. Para el CaixaResearch Institute, el principal era armonizar su funci�n con el entorno en el que deb�a integrarse. Este planteamiento se convirti� en el primero de los dos grandes objetivos del proyecto, llevado a cabo por TAC Arquitectes bajo el liderazgo de Eduard Gasc�n. El primero era levantar el edificio en un punto privilegiado de Barcelona, situado entre el Parque Natural de Collserola, una zona de gran valor medioambiental, y la ronda de Dalt. El segundo objetivo era conseguir que el espacio diera una respuesta adecuada a un programa muy t�cnico y minucioso, propio de un centro de investigaci�n de excelencia.
En este contexto, cobra gran relevancia la voluntad de poner al servicio de la ciencia la arquitectura, concebida como una herramienta que acompa�a y potencia la investigaci�n. As�, el edificio ha sido dise�ado para albergar los avances cient�ficos del futuro, impulsados por investigadores de primer orden. Desde el punto de vista del espacio construido, el edificio se divide en dos m�dulos, el que se inaugura ahora y otro cuya apertura est� prevista para una fase posterior del proyecto. En total, la superficie �til ser� de aproximadamente 20.000 metros cuadrados.
En cuanto a su configuraci�n, el concepto clave son las llamadas unidades de investigaci�n, entidades concebidas para un funcionamiento independiente, cada una con dos grandes laboratorios que comparten equipamientos t�cnicos de �ltima generaci�n (maquinaria y zonas de preparaci�n de muestras). Estas unidades est�n apoyadas por un amplio espacio de servicios en niveles inferiores, donde se ubican el biobanco y los sistemas de refrigeraci�n y congelaci�n de muestras y tejidos.
Por otra parte, el edificio tambi�n dispone de oficinas para las tareas de gesti�n y administraci�n, as� como de �reas de recepci�n y acogida de visitantes en las que se realizar�n eventos, cursos de formaci�n e iniciativas de networking.
Otro punto diferencial es su dise�o flexible: a medida que vaya creciendo la actividad cient�fica del centro, el espacio se ir� adaptando a sus necesidades, ya que podr� ampliar progresivamente su capacidad hasta albergar a un m�ximo de 500 personas. Adem�s, su concepto de dise�o abierto est� pensado para fomentar la colaboraci�n entre el personal investigador, para favorecer la innovaci�n y la transferencia de conocimiento.
Un elemento indispensable a la hora de dar forma al CaixaResearch Institute era lograr un dise�o atractivo que fuese sostenible. Su ubicaci�n, a los pies de Collserola, el pulm�n de la capital catalana, ha propiciado que todo el edificio se haya concebido bajo criterios que priorizan la eficiencia energ�tica y el respeto por el medio ambiente, con una clara apuesta por las energ�as renovables.
Un edificio descarbonizado
�Ahora todav�a hablamos de sostenibilidad como un requerimiento especial, como una novedad, pero dentro de unos a�os ya no, porque ser� algo incluido de serie en cualquier edificio�, se�ala Gasc�n. Entre las medidas adoptadas, destaca la implantaci�n de sondas geot�rmicas para la obtenci�n de agua fr�a y caliente de climatizaci�n, paneles fotovoltaicos para producir energ�a el�ctrica y sistemas de recogida de agua de lluvia para riego y uso interno. Este conjunto de medidas aspira a conseguir un ahorro energ�tico del 38% y una reducci�n del consumo de agua del 40%. La caracter�stica m�s destacada es que �se trata de un edificio absolutamente descarbonizado� y que, una vez en funcionamiento, operar� �solamente con energ�a de procedencia renovable�.
Una de las misiones del CaixaResearch Institute es acercar sus avances cient�ficos y descubrimientos a la ciudadan�a. Su proximidad con el Museo de la Ciencia CosmoCaixa ofrece una oportunidad �nica para reforzar las iniciativas de divulgaci�n y favorece la creaci�n de un aut�ntico campus cient�fico accesible para todo tipo de p�blicos. En este marco, el edificio se ha dise�ado con una altura contenida, distribuido en tres plantas escalonadas que se adaptan a la pendiente del terreno y se integran en el paisaje.
La misi�n de acercar la ciencia a la ciudadan�a
Con el CaixaResearch Institute, la Fundaci�n "la Caixa" intensifica su apuesta por la divulgaci�n y el debate cient�fico en biomedicina y salud gracias a su proximidad f�sica y conceptual con CosmoCaixa, el primer museo interactivo de la ciencia en Espa�a y uno de los m�s reconocidos de Europa. La colaboraci�n entre ambas entidades permitir� crear un nuevo polo cient�fico singular, con la meta de tender puentes entre la ciencia y la sociedad. Entre las nuevas propuestas del museo destaca la renovaci�n del Top Ciencia de la Sala Universo (el espacio permanente del museo).
All� se incluyen materiales en diferentes formatos para dar a conocer la inmunolog�a y mostrar parte de la investigaci�n que se lleva a cabo en el CaixaResearch Institute. A esto se a�aden recursos interactivos y juegos sobre inmunolog�a, as� como un espacio que muestra los avances en inmunolog�a e inmunoterapia desde hace 2.400 a�os hasta la actualidad. Durante el curso escolar 2026-27, se iniciar� una prueba piloto de un nuevo taller educativo junto a IrsiCaixa. Constar� de un bloque te�rico en el que se abordar� qu� es la microbiota, el conjunto de bacterias, hongos, virus y otros seres microsc�picos que conviven en nuestro cuerpo, as� como su relaci�n con la respuesta a las vacunas. A trav�s de un bloque pr�ctico, se usar�n muestras para estudiar el ADN de las bacterias y se analizar�n los resultados para determinar cu�les se asocian con una mejor respuesta a las vacunas.
Otra de las propuestas divulgativas de este a�o ser� un documental sobre inmunolog�a. A trav�s de tres casos basados en testimonios de pacientes reales, la pel�cula adentrar� al espectador, de la mano de investigadores y m�dicos, en el mundo de la inmunolog�a, desde el diagn�stico m�s incierto hasta las terapias m�s innovadoras. Estar� disponible en exclusiva en la plataforma gratuita CaixaForum+ el pr�ximo oto�o.
La inmunolog�a , clave para la medicina y la salud del futuro
Durante la mayor parte de la historia, la humanidad combati� las enfermedades sin entenderlas. Las primeras ideas que dieron forma a la inmunolog�a no surgieron de laboratorios ni de teor�as complejas, sino de la observaci�n directa de pacientes. Una de las m�s decisivas fue comprobar que quienes sobreviv�an a una epidemia rara vez volv�an a padecer la misma enfermedad. Esto se entendi� por primera vez en la antigua Grecia, 500 a�os antes de Cristo.
M�s tarde llegaron las vacunas, primero de la mano de Edward Jenner y, m�s tarde, de Louis Pasteur. A mediados del siglo XIX, la mejora de la higiene en los hospitales y la introducci�n del lavado de manos redujeron las muertes de forma significativa. De pronto, todo encajaba: la higiene no s�lo era importante para mantener el orden, sino que era, sobre todo, una poderosa barrera contra enemigos invisibles. Por primera vez se describi� el concepto de pat�geno como enemigo atacante de nuestro cuerpo, pero faltaba comprender qui�n era su defensor.
El desarrollo de nuevas tecnolog�as como el microscopio electr�nico y la puesta a punto de t�cnicas de cultivo celular permitieron descubrir que el organismo est� poblado por c�lulas especializadas. Poco despu�s, se supo que algunas eran capaces de engullir pat�genos, mientras que otras pod�an reconocer c�lulas infectadas y eliminarlas o incluso producir sustancias que neutralizaban la infecci�n de otras.
Poco a poco se fue describiendo y comprendiendo lo que ahora conocemos como sistema inmunitario: el conjunto de c�lulas, tejidos y �rganos que protegen el cuerpo de sustancias extra�as y c�lulas da�inas. Una caracter�stica clave de este sistema es su capacidad de anticipaci�n: el organismo ya dispone de un amplio repertorio de linfocitos con receptores distintos que son capaces de reconocer diferentes elementos extra�os. Cuando estos aparecen, los linfocitos que los reconocen son capaces de producir anticuerpos espec�ficos contra ellos.
Cuando la batalla entre ambos termina, no todo desaparece. Permanecen unas pocas c�lulas de memoria, entrenadas y listas para responder con mayor rapidez si el enemigo regresa. Estas son las c�lulas que los cient�ficos pretenden generar con cada vacuna. En algunos casos, tambi�n permanecen en el cuerpo c�lulas plasm�ticas de larga vida capaces de seguir produciendo anticuerpos durante a�os. Inducir este tipo de protecci�n duradera es otro de los objetivos de las vacunas.
C�lulas malignas
Pero el sistema inmunol�gico no trata s�lo infecciones externas. El cuerpo tambi�n est� preparado para defendernos de la aparici�n de c�lulas malignas. Esta idea, hoy central en oncolog�a, tiene su origen a finales del siglo XIX, cuando el m�dico norteamericano Willian B. Coley observ� que un paciente con un tumor mejoraba tras una infecci�n local. As� naci� la inmunoterapia. Hoy sabemos que detr�s de esa sorprendente observaci�n estaba el sistema inmunitario, con linfocitos atacando espec�ficamente c�lulas tumorales.
La capacidad del sistema inmunitario de distinguir entre lo propio y lo ajeno al cuerpo tambi�n est� detr�s, por ejemplo, del rechazo a los �rganos trasplantados. Adem�s, cuando la tolerancia a lo propio falla, se pueden desarrollar las conocidas como enfermedades autoinmunes.
En ocasiones, el desequilibrio aparece cuando la respuesta se dirige hacia lugares especialmente sensibles. Durante mucho tiempo, el cerebro se consider� un territorio ajeno a la inmunolog�a, protegido por una barrera casi infranqueable conocida como barrera hematoencef�lica, la gran frontera f�sica del cerebro a trav�s de la cual no pueden acceder las c�lulas del sistema inmunitario. Hoy, esa idea ha quedado atr�s.
La neuroinmunolog�a ha revelado que detr�s de determinados trastornos neurol�gicos existen mecanismos inmunitarios mal regulados, e identificar esos procesos ha supuesto un cambio radical. Enfermedades antes consideradas inexplicables o irreversibles hoy pueden diagnosticarse con mayor precisi�n y, en muchos casos, tratarse. La neuroinmunolog�a ha descubierto toda una nueva categor�a de enfermedades en las que el sistema inmunitario est� implicado, algo que hasta hace poco ni siquiera se sospechaba.
Avances y descubrimientos
El trabajo desarrollado en este campo ha demostrado que una respuesta inmunitaria mal dirigida puede afectar a prote�nas esenciales del sistema nervioso. Comprender qu� se�ales desencadenan este proceso permite clasificar mejor estas patolog�as e intervenir antes de que el da�o producido sea irreversible.
Adem�s, esta conexi�n entre inmunidad y cerebro est� ampliando el foco hacia enfermedades que tradicionalmente se hab�an estudiado desde otros �ngulos, como algunos procesos neurodegenerativos. La activaci�n persistente de mecanismos inmunitarios, la p�rdida de sistemas de control o las se�ales inflamatorias sostenidas se presentan hoy como piezas relevantes de un puzle mucho m�s amplio que obliga a repensar la relaci�n entre el cerebro y el resto del organismo.
Asimismo, hay ocasiones en las que el sistema inmunitario falla en sus mecanismos para distinguir lo que requiere una respuesta por su parte y lo que no. En esos casos, puede actuar de manera agresiva frente a estructuras propias del organismo, como en la autoinmunidad, o bien hacerlo de manera desproporcionada frente a agentes externos que no podr�an causarnos de por s� un gran da�o, como ocurre en las alergias.
Eje de la biomedicina
Hoy se entienden mejor las fronteras del cuerpo humano, los microorganismos y las defensas, pero queda margen para afinar, personalizar y maximizar el beneficio terap�utico. Las preguntas actuales ya no se limitan a c�mo defendernos, sino que tambi�n se plantean c�mo modular, entrenar y acompa�ar al sistema inmunol�gico a lo largo de la vida.
A medida que la inmunolog�a ha ido revelando su contribuci�n en �mbitos tan distintos como las infecciones, el c�ncer, la neurolog�a o las enfermedades inflamatorias, ha quedado claro que no se trata de una disciplina m�s, sino de un eje que atraviesa toda la biomedicina. Comprender c�mo funciona el sistema inmunitario (y sobre todo, c�mo pierde su equilibrio) permite unir piezas que durante d�cadas se estudiaron por separado y encontrar soluciones donde pr�cticamente no hab�a esperanza. La inmunolog�a es hoy el punto de encuentro de muchos de los grandes avances m�dicos.
Las enfermedades vinculadas al sistema inmunitario afectan a cientos de millones de personas en todo el mundo. Esta nueva mirada permitir� reducir la mortalidad extrema de las enfermedades infecciosas, que actualmente se sit�a entre 8 y 12 millones de muertes anuales, as� como las computadas al c�ncer, con aproximadamente 10 millones de muertes al a�o. Tambi�n ayudar� a mejorar la calidad de vida o a desarrollar nuevos tratamientos para personas con enfermedades al�rgicas (que afectan a entre un 30% y un 40% de la poblaci�n), inflamatorias cr�nicas (aproximadamente, cinco millones de personas) o autoinmunes (hasta un 10% de la poblaci�n). Adem�s, contribuir� a plantear nuevas respuestas a diversas enfermedades cardiovasculares y neurol�gicas que afectan a m�s de 3.000 millones de personas y provocan 30 millones de muertes anuales.
La vocaci�n del CaixaResearch Institute se centra precisamente en este punto de inflexi�n: impulsar una investigaci�n que mire el sistema inmunitario como un todo capaz de generar conocimiento fundamental y, a la vez, abrir nuevas v�as para la prevenci�n, el diagn�stico y el tratamiento de enfermedades. Una apuesta por la ciencia que aspira a comprender en profundidad los mecanismos de la salud y la enfermedad, y a generar un impacto duradero en el bienestar de la sociedad.
La curiosa forma de defenderse del cuerpo humano
Mucho antes de que existieran los microscopios, las vacunas o incluso una idea clara de lo que eran las infecciones, algunas civilizaciones ya hab�an observado que ciertas enfermedades s�lo se pasaban una vez, o que, si regresaban, lo hac�an en una forma mucho m�s leve. Una de las primeras referencias escritas de este fen�meno la realiz� el ateniense Tuc�dides, al relatar la plaga de Atenas, 430 a�os antes del nacimiento de Cristo. Se�al� que quienes se hab�an recuperado de la enfermedad pod�an atender a los enfermos porque no la contra�an de nuevo. Anticip� as� uno de los principios b�sicos de la inmunolog�a: la capacidad del organismo para recordar un agente infeccioso.
A finales del siglo XVIII, la viruela era una de las enfermedades m�s mortales. En ese contexto, el m�dico ingl�s Edward Jenner repar� en una creencia popular entre las orde�adoras: quienes hab�an pasado la viruela vacuna, una infecci�n leve transmitida por las vacas, parec�an quedar protegidas frente a la viruela humana. Intrigado por esa observaci�n, Jenner decidi� ponerla a prueba en 1798 llevando a cabo un experimento que cambiar�a la historia de la medicina. Inocul� a un ni�o con material procedente de una lesi�n de viruela vacuna y comprob� despu�s que quedaba protegido frente a la viruela. Por primera vez, la humanidad aprend�a a provocar la inmunidad de manera deliberada.
La erradicaci�n de la viruela es, hasta la fecha, un caso �nico. Tras d�cadas de campa�as masivas de vacunaci�n, vigilancia epidemiol�gica y cooperaci�n internacional, el �ltimo caso natural de viruela se registr� en Somalia en 1977. Tres a�os despu�s, en 1980, la OMS declar� oficialmente erradicada la enfermedad. Nunca antes hab�a conseguido la humanidad hacer desaparecer de la circulaci�n un pat�geno humano de semejante impacto. Sin embargo, este �xito tiene tambi�n una lectura m�s inquietante: al interrumpirse la vacunaci�n universal, la poblaci�n mundial ha ido perdiendo inmunidad frente a la viruela. Por eso, aunque ya no circule de forma natural, el virus sigue consider�ndose una amenaza potencial en escenarios de accidente o bioterrorismo.
Evoluci�n de las vacunas
Louis Pasteur retom� el legado de Jenner con su viruela vacuna y lo ampli�. Al estudiar microorganismos atenuados (debilitados a prop�sito), observ� que pod�an inducir protecci�n sin causar la enfermedad grave y decidi� llamar esta t�cnica vacunaci�n en honor a Jenner. Este trabajo sent� las bases de la investigaci�n moderna de la inmunolog�a y dio origen a instituciones como el Instituto Pasteur de Par�s, uno de los centros m�s prestigiosos del mundo en el estudio de las enfermedades infecciosas y el desarrollo de vacunas.
La llamada inmunidad de reba�o, tambi�n conocida como inmunidad colectiva, es uno de los conceptos m�s importantes de la salud p�blica. Se produce cuando una proporci�n lo bastante elevada de la poblaci�n ha sido inmunizada frente a una infecci�n, ya sea por vacunaci�n o por infecci�n previa, y eso dificulta que el pat�geno encuentre a personas susceptibles de ser infectadas. Como consecuencia, la transmisi�n se frena y quedan indirectamente protegidos quienes no pueden inmunizarse. No es un escudo perfecto ni funciona igual con todas las patolog�as, pero es una barrera colectiva muy eficaz. Su importancia radica en que la protecci�n nunca es s�lo individual, sino tambi�n comunitaria.
Pese a la enorme cantidad de evidencia acumulada, la falsa relaci�n entre vacunas y autismo sigue siendo uno de los bulos sanitarios m�s persistentes. Su origen se remonta a un estudio publicado en 1998 que suger�a una conexi�n entre la vacuna triple v�rica y el autismo. Aquel trabajo no s�lo ten�a una muestra m�nima y graves errores metodol�gicos, sino que adem�s termin� siendo retirado por fraude, manipulaci�n de datos y conflictos de inter�s.
Desde entonces, m�ltiples investigaciones realizadas en distintos pa�ses, con cientos de miles de ni�os y dise�os mucho m�s robustos, han descartado cualquier v�nculo entre la vacunaci�n y los trastornos del espectro autista. Lo preocupante es que este mito, aun desacreditado, sigue teniendo consecuencias reales: reduce la confianza en las vacunas, baja las coberturas y favorece la reaparici�n de enfermedades prevenibles que cre�amos controladas.
De la gripe al VIH
A diferencia de otros pat�genos, los virus de la gripe cambian constantemente a trav�s de mutaciones frecuentes en las prote�nas de su superficie. Eso significa que las defensas generadas frente a una cepa previa pueden no ser igual de eficaces frente a las variantes que circulan meses despu�s. Por esa raz�n, la vacuna antigripal se revisa y actualiza cada temporada en funci�n de las cepas que, seg�n la vigilancia internacional, tienen m�s probabilidades de predominar ese a�o. Vacunarse cada a�o no responde a una falta de eficacia de la vacuna, sino a la naturaleza cambiante del propio virus.
Por su parte, el VIH presenta una capacidad de mutaci�n enorme, lo que le permite cambiar con rapidez y escapar del reconocimiento inmunol�gico. Ataca a c�lulas clave del sistema inmunitario para debilitar la respuesta defensiva desde dentro y tambi�n puede integrarse en el genoma de las c�lulas infectadas, permaneciendo oculto en reservorios durante a�os. Todo ello explica por qu�, pese a d�cadas de investigaci�n intensiva, a�n no existe una vacuna preventiva plenamente eficaz.
Pero no toda inmunidad se adquiere tras una enfermedad o recibir una vacuna. Existe la inmunidad pasiva, que consiste en recibir anticuerpos ya fabricados por otro organismo. Uno de los ejemplos m�s importantes ocurre durante el embarazo, cuando la madre transfiere anticuerpos al feto a trav�s de la placenta. Despu�s del nacimiento, la madre tambi�n puede seguir aportando protecci�n mediante la lactancia.
Comunidades y estrategias
El cuerpo humano alberga billones de microorganismos (bacterias, virus, hongos y arqueas) que forman comunidades complejas en el intestino, la piel, la boca y otras mucosas. Este conjunto, conocido como microbiota, participa en la digesti�n, produce compuestos �tiles, contribuye al metabolismo y juega un papel clave en el desarrollo y el entrenamiento del sistema inmunitario. En definitiva, una parte de las defensas del cuerpo humano se construye gracias al di�logo constante entre los microbios que lo habitan.
Cuando una persona tiene fiebre, dolor muscular o inflamaci�n, lo habitual es pensar son s�ntomas causados por un pat�geno invasor. En muchos casos, buena parte del malestar procede de la propia respuesta inmune. Al detectar una infecci�n, el organismo pone en marcha una compleja cascada de se�ales qu�micas que coordinan la defensa. La fiebre, por ejemplo, eleva la temperatura corporal para dificultar la replicaci�n de muchos pat�genos y favorecer ciertas funciones inmunitarias.
Una de las caracter�sticas del sistema inmunitario es su capacidad para anticiparse a lo desconocido. Esto es posible porque ciertas c�lulas defensivas, como los linfocitos B y T, generan de manera aleatoria millones de receptores distintos capaces de reconocer estructuras moleculares concretas. Gracias a esa diversidad, el organismo dispone de un repertorio preparado para detectar tanto pat�genos conocidos como otros completamente nuevos. En lugar de esperar a encontrarse con cada amenaza para dise�ar una respuesta desde cero, el cuerpo mantiene una inmensa biblioteca de posibilidades ya lista para actuar.






