- Resultados y clasificaci�n As� est� la ACB
- Mart�n Bertr�n "En mi segundo partido me tiraron piedras"
Un 14 de octubre de hace 25 a�os, un manchego de Ciudad Real debutaba en ACB. Han pasado otros 25 y Emilio P�rez Pizarro es, 814 partidos despu�s, el rostro m�s reconocible del arbitraje espa�ol. Referente tambi�n en Europa, viral por los v�deos microfonados en los que se abre en canal con jugadores y entrenadores, el �rbitro en activo con m�s encuentros (y noveno en la lista hist�rica que encabeza Jos� Antonio Mart�n Bertr�n con 1080), charla con EL MUNDO camino de Bolonia, donde el mi�rcoles dirigi� el Virtus-M�naco de Euroliga.
- �Recuerda ese Breog�n-Ourense del a�o 2000?
- Como si fuera ayer. Un d�a que por las emociones, las vivencias, la ilusi�n y lo impensable que era estar all�, lo recuerdo al detalle. Las conversaciones con los compa�eros, el viaje... Tengo lagunas del partido, eso s�. Estaba muy nervioso. Mucho.
- �Cu�ndo el ni�o Emilio dijo: 'Quiero ser �rbitro'?
- Nunca hubo ese d�a. Cog� un silbato con 14 a�os, por casualidad. Faltaba gente para arbitrar en un torneo de mi ciudad, Ciudad Real. Me gust� y a partir de ah�... escolares, federaci�n, arbitrando por la provincia... Fui quemando etapas, sin pensar demasiado, disfrutando el camino.
- 11 a�os despu�s estaba en ACB. �C�mo lo compagin� con la adolescencia, los estudios...?
- De forma natural. Como otra gente que los fines de semana practica un deporte. Estudi� historia, a distancia, poco a poco. Pero no creo que nunca me dedique a ello, porque no tengo vocaci�n por la docencia.
- �Arbitrar es divertido?
- Sin duda. Es una pasi�n. Y hay un componente alto de disfrute, porque si no...
- �Recuerda momentos de dificultad, de querer tirar la toalla?
- Recuerdo tener que coger plena consciencia de lo que realmente se pasa en algunas canchas. En las categor�as inferiores est�s expuesto a una cr�tica bastante hiriente. Tuve que mentalizarme de que eso formaba parte tambi�n de lo que me apasionaba. A nadie le gusta, claro. Pero formaba parte del negocio.
- �El episodio m�s duro?
- Como �rbitro por Castilla la Mancha tuve que abandonar pistas escoltado por la polic�a o por guardias civiles. Y en m�s de una, de dos y de tres ocasiones... No es sencillo. Pero nunca fue un lastre a mi ilusi�n. S� me apena que yo y otros tuvi�ramos que vivir esos momentos. Porque se trata de un deporte. Y no tiene que haber nada m�s alejado de esas conductas. Qu� pena. Que apoyar a un equipo tenga que estar relacionado con estas situaciones desagradables.
- �Qui�n es el �dolo de un �rbitro?
- Pues otro �rbitro. Si me tango que quedar con una persona y que no se me enfade nadie... Paco Monjas. �l fue quien me ascendi� a la ACB. Y sigo manteniendo una relaci�n cordial. Luego, referentes en pista: Miguelo Betancor, Mateo Ramos...
- �Qu� se siente al ser juez de estrellas?
- Eres consciente de que tienes que juzgar. Y el sentimiento de admiraci�n tiene que estar ah�, pero nunca mezclado con el trabajo que tienes que hacer. Siendo todo lo profesional e imparcial que debemos. Y arbitrar a jugadores, no a nombres.
- Se han hecho virales sus v�deos microfonados, en los que se le ve tratar con jugadores y entrenadores, llamarlos por sus nombres...
- Me choca que la gente piense que se estoy haciendo un papel. Me siento igual de c�modo que si no llevara micro. Porque hago exactamente lo mismo. Realmente soy as�. En pista. Nos llamamos por nuestro nombre. Luego, me veo una vez y ninguna m�s. Intento aprender de qu� manera puedo comunicar mejor, pero no lo analizo con detenimiento. S� creo que es un acierto por parte de la ACB, porque dota de mayor transparencia a nuestro trabajo. Acerca al p�blico la manera en que tenemos de interactuar con jugadores y entrenadores, c�mo nos comunicamos entre nosotros, el porqu� de algunas decisiones...
- A veces parecen psic�logos con los jugadores...
- Se trata de bajar el pico de tensi�n. No puedes estar gastando bromas permanentemente, pero un comentario m�s distendido puede ayudar a destensar la situaci�n. Aunque hay que saber con qui�n, de qu� manera y en qu� momento del partido. Pero en m�s de una protesta nos hemos acabado riendo los dos.
- Es muy recordada la final de 2022, cuando Yabusele se le abalanz�. �Se sinti� intimidado?
- Nunca me ha pasado nada igual. �Intimidado? Si te digo que no, te estoy enga�ando. Me sorprendi�, no me lo esperaba. No lo recuerdo con mucho cari�o. Despu�s tuve la ocasi�n de encontrarme con �l en otros partidos y todo estaba correcto. Hay situaciones que te marcan m�s que otras y todo forma parte del aprendizaje.
- �Un �rbitro es capaz de disfrutar del juego?
- S�, se puede disfrutar. Estamos concentrados en nuestro trabajo. Pero hay momentos que eres como un espectador de lujo.
- �Cu�l es el partido m�s bonito de sus m�s de 30 a�os de carrera?
- A parte del debut en ACB, he tenido momentos bonitos, pero sobre todo en partidos por el descenso. Que alguien que acaba de perder la categor�a, alguien que est� jodido, te venga y te felicite por el trabajo realizado... Que te d� un abrazo en ese momento duro. Eso no se olvida, te marca, te emociona. Me quedo con ellos, m�s que las finales, claro.
- �Se imagina conviviendo con la pol�mica permanente del f�tbol?
- Por suerte, en baloncesto, aun teniendo nuestras pol�micas, no tenemos ese volumen tan importante. Creo que es un tema medi�tico. Lo que arrastra el f�tbol: el eco es mayor, todo se magnifica. Sigo las pol�micas de mis compa�eros de f�tbol, hablo mucho con mi primo hermano, Pizarro G�mez (fue arbitro de Primera y ahora VAR) y nosotros estamos m�s alejados.
- �Hay m�s respeto en una cancha de baloncesto que en el parlamento?
- Creo que en el deporte, en el baloncesto, la polarizaci�n est� m�s amortiguada que en la sociedad. M�s all� de la protesta o del fanatismo l�gico por un club, no hay esos puntos de conflicto permanente. Es que parece que vivimos en el conflicto, que entenderse es algo complicado. Cu�nto dif�cil hacemos por entendernos.
- �C�mo es Emilio P�rez Pizarro sin silbato?
- Pues como apenas tengo tiempo de ocio, mi poco tiempo libre es para �lvaro, Laura y mi mujer Encarni, que sin ella no estar�a aqu�. El chiquitajo, que tiene seis a�os, siempre me dice que no me vaya. La mayor me escond�a la maleta.



