ACB 2024 - 2025

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Real Madrid 102 Valencia Basket 96

Andr�s Feliz acaba en la pr�rroga con el resucitado Valencia y el Madrid acaricia el t�tulo

El dominicano, de nuevo decisivo, resuelve un duelo en el que los taronjas acariciaron la victoria y Llull llev� al tiempo extra. Pol�mica por un 'barrido' ilegal de Tavares.

Andr�s Feliz, defendido por Badio, en el segundo partido de la final.
Andr�s Feliz, defendido por Badio, en el segundo partido de la final.MariscalEFE
Actualizado

Acarici� el Valencia Basket un triunfo con el que elevar la temperatura de la final ACB, con el que buscar repetir el guion de 2017. Lo tuvo tan cerca que escoci� el doble, pues s�lo la habitual capacidad de obrar milagros, de llevar a la pr�rroga (y ah�, un desatado Andr�s Feliz) un partido en el que se vio siete abajo a falta de menos de cuatro minutos, rescat� a un Real Madrid que ya paladea la Liga de camino a La Fonteta. [102-96: Narraci�n y estad�sticas]

Para saber m�s
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Nadie fue capaz nunca de levantar un 2-0. Bien lo sab�an todos, bien lo sufrieron en la agon�a de un desenlace en el que todo tuvo cabida. La genialidad (Montero, Llull, Feliz, Campazzo...), los errores clamorosos y tambi�n la pol�mica. M�s all� de las quejas por el doble rasero que llevaron a Pedro Mart�nez a perseguir a gritos a los �rbitros hasta el t�nel de vestuarios, hubo una acci�n que no pas� el filtro de la tecnolog�a. Un barrido ilegal de Tavares a Montero que los �rbitros no vieron (no era revisable) con poco m�s de un minuto por jugar.

Hubiera sido la �nica canasta taronja en los �ltimos cuatro minutos, pues tras el triple de Costello con el que se sintieron poderosos, todo se apag� para ellos cuando Llull llev� la tarde a la pr�rroga. Peor todav�a ah�, a remolque y arruinados por la capacidad blanca de ir a por el rebote ofensivo, ya sea con el omnipresente Andr�s Feliz (siete) o con el gigante Tavares, que sentenci� con un palmeo.

El choque result� vibrante. El temido Valencia, el equipo que practica el baloncesto m�s fren�tico de Europa, el que juega cada posesi�n como si en vez de 24 segundos tuviera 10, al fin apareci� en la final. Lo hizo de la �nica forma que pod�a despertar, con una sucesi�n asombrosa de triples, su se�a de identidad. Lo hizo cuando el segundo round parec�a una extensi�n del primero en el amanecer, pura frustraci�n por una defensa del Madrid tan bien ajustada que apenas dejaba resquicio.

Lo hizo cuando marchaba ya 11 abajo (16-5), en un rompecabezas. Un despegue como cuando un boxeador acorralado sale de las cuerdas a base de golpes. Sestina, Costello, Jovic (la novedad) y... un desatado L�pez-Ar�stegui, que enhebr� tres triples seguidos, 11 puntos de carrerilla cual Larry Bird. Acumulaba ya el Valencia ocho por apenas una de canastas de dos. Hab�a asestado un parcial de 6-23 a todo correr. Y en ese preciso momento Pedro Mart�nez decidi� que el alero vasco necesitaba un descanso.

Hezonja celebra una de sus canastas, en el segundo partido contra el Valencia.
Hezonja celebra una de sus canastas, en el segundo partido contra el Valencia.MariscalEFE

Coincidencia o no, despu�s de otro par de triples m�s para la m�xima visitante (29-38), el Madrid se sacudi� la paliza. Lo hizo con Campazzo abusando de un De Larrea superado por la final, por un Garuba el�ctrico y por los puntos de Musa y Hezonja. Lo hizo volviendo a su normalidad para marcharse al descanso de nuevo con ventaja (48-45), la misma que en el primer duelo.

El tercer acto result� un estupendo toma y daca, con la diferencia de que esta vez el Valencia no se arredraba. Respond�a con su descaro habitual, con canastas de much�simo m�rito y con la suficiente confianza en s� mismo para al menos plantar cara en toda un final. Con Reuvers golpeando a un Bruno Fernando mejor en ataque que en defensa, al fin Jean Montero y otro triple de Costello, los de Pedro Mart�nez se comprobaron incluso lanzados en el acto final (73-82). M�s cerquita cuando el propio Costello atin� con su cuarto sin fallo y ya quedaban menos de cuatro minutos (81-88).

Sin embargo, ya s�lo iba a anotar un punto m�s hasta el final, un tiro libre de Ar�stegui. Hubo un barrido ilegal de Tavares que los �rbitros no vieron y tres acciones maravillosas de Campazzo. Fue Llull, qui�n si no, el que llev� el partido a la pr�rroga en la que era su primera canasta del partido. Montero, sacando de fondo por elecci�n del entrenador a falta de ocho segundos, no acert� con el forzad�simo tiro final.

En el tiempo extra pes� la experiencia y la facilidad del Madrid en esos abismos. Tambi�n su acierto, tres triples seguidos, dos de Feliz (asumi� la responsabilidad por encima de Campazzo, Hezonja...) y uno de Garuba, los tipos que desequilibran desde la segunda unidad. La diferencia.