CR�NICA
Vivienda

Cristina y Darya viven en rascacielos... �por qu� la mayor�a de espa�oles no?

El modelo urban�stico de las grandes ciudades europeas ha tendido a ser horizontal. Ahora, Madrid se plantea aumentar la densificaci�n y apostar m�s por la verticalidad. Expertos en sociolog�a y urbanismo explican qu� se debe tomar en cuenta para que esta idea ayude a paliar la crisis de la vivienda

Darya, empleada de una multinacional y estudiante de Nutrici�n, en su piso cerca del Bernab�u.
Darya, empleada de una multinacional y estudiante de Nutrici�n, en su piso cerca del Bernab�u.
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Ellas no se conocen, pero tienen varias cosas en com�n. Ambas coinciden en el primer apellido (Garc�a) sin ser familia, conviven con mascotas y disfrutan de unos hogares de �lujo� sin ser millonarias. No es que residan en una mansi�n o en un piso de cientos de metros cuadrados. Sus viviendas son m�s bien peque�as: 50 m� para Darya, su marido, su hija adolescente y su perrita Ginebra; 70 m� para Cristina y sus dos perros, Berl�n y Lua. Pero los metros que les faltan se expanden en un horizonte infinito a trav�s de sus ventanas. �Veo amanecer todos los d�as�, presume Cristina desde la planta 15. �Lo mejor que tengo son los atardeceres�, alardea Darya desde la planta 16 de otro edificio en Madrid.

Son pocos los afortunados que pueden gozar de impresionantes vistas desde sus casas en Espa�a, con excepciones como Benidorm, una de las ciudades con mayor concentraci�n de altas torres del mundo. En urbes como Madrid, donde predominan los edificios de altura media o baja, el paisaje urbano da la impresi�n de estar aplastado si se compara con otras capitales internacionales.

Sin embargo, esta configuraci�n responde a un modelo de planificaci�n urbana que ha priorizado la expansi�n horizontal frente al crecimiento vertical, en funci�n de factores hist�ricos, econ�micos y sociales, as� como de las necesidades habitacionales de cada momento. Ahora, ante la creciente demanda de vivienda, tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid han anunciado nuevos proyectos de densificaci�n de determinadas zonas residenciales, lo que implicar�a un mejor aprovechamiento del suelo disponible... y la construcci�n de edificios de mayor altura.

All� donde la normativa lo ha permitido, ya se han construido rascacielos o, al menos, edificios de m�s de 10 plantas. Es el caso de Darya Garc�a P�riz, madrile�a de 43 a�os, que vive en un bloque residencial de 23 alturas, ubicado en el barrio Castillejos del distrito Tetu�n, cerca del estadio Santiago Bernab�u. All� residen 400 vecinos. Lleva siete a�os pagando m�s de 1.000 euros de alquiler por disfrutar de las vistas, de sus dos habitaciones, un ba�o y una cocina compartida con el sal�n. Unos pocos 50 m� bien aprovechados con un buen gusto en la decoraci�n.

Igual de hermosamente decorado est� el piso de Cristina Garc�a Ezquerro, nacida en San Sebasti�n hace 52 a�os. Su bloque se encuentra en el barrio de Arg�elles, distrito Moncloa-Aravaca, cerca de la Plaza de Espa�a y a pocos metros de Gran V�a. A lo largo de 17 plantas se distribuyen 425 apartamentos. El de Cristina reparte sus 72 m� en dos dormitorios, un sal�n, un ba�o y una cocina. Paga alrededor de 1.500 euros de renta. Antes vivi� en la quinta planta de la misma torre. �Daba a un patio y estuve all� confinada durante la pandemia; despu�s me mud� a esta casa. Cuando entr� y vi la claridad, ni lo pens�.

Entre los puntos negativos de vivir en un edificio tan alto, las protagonistas de este reportaje mencionan lo mismo: tener que subir las escaleras cuando fallan los ascensores. �En hora punta es complicado subir o bajar�, asevera Darya. Pero para ser justos, al tener hasta seis ascensores, es casi imposible que todos se estropeen a la vez. Aquello s�lo les ha ocurrido una vez, el d�a del apag�n. �Hicimos pierna y gl�teo. Le subimos la comida a la gente mayor, hab�a gente que ven�a con carritos y tuvieron que dejarlos abajo y coger a los ni�os a pulso�, relata la madrile�a.

"NO CONOZCO CASI A NADIE DE MI EDIFICIO"

Entre las desventajas de sus hogares mencionan el ruido. Desmienten que la altura lo anule, sobre todo en las zonas tan animadas y recurrentes en las que se encuentran. Otro punto en contra —aunque para algunos ser�a a favor— es el no conocer a todos los centenares de personas con las que se comparte finca. �Hay vecinos con los que te cruzas y ni te saludas... Cada uno va a su rollo�, cuenta Darya, y Cristina concuerda: �Conozco a algunos, pero somos todos muy discretos. No conozco casi a nadie de mi edificio, y si los conozco es porque los he conocido de fiesta y nos damos cuenta de que somos vecinos�. Ambas agradecen, eso s�, su buena relaci�n con los vecinos de su mismo pasillo.

Las ventajas est�n claras: una escena paisaj�stica que es la decoraci�n principal de sus viviendas. �Son m�s horas de claridad y gastamos menos en luz, adem�s la ventilaci�n es maravillosa�, dice sonriente Darya, trabajadora de una multinacional americana dedicada al sector dental y estudiante de Nutrici�n enfocada en ni�os con autismo. Eso mismo destaca Cristina, modelo, empresaria y profesora de alem�n. �A veces tengo que estar en casa con gafas por todo el sol que da en la ma�ana�, asegura.

CASAS ALINEADAS Y SIN TAPARSE LA LUZ SOLAR

�Qu� impide que haya vecinos tan felices como Cristina y Darya? �No tenemos uniformidad de alturas porque s�, ni porque nos guste, sino fundamentalmente porque la normativa lo promueve�, se�ala Jos� Mar�a Ezquiaga, arquitecto, urbanista y soci�logo, que aprovecha para dar un vistazo al pasado. �El modelo urbano hist�rico en Madrid ha sido un crecimiento en mancha de aceite, en primer lugar, en torno al casco hist�rico�, explica. Ese desarrollo ha estado condicionado por las ordenanzas de la ciudad. �Casi desde el Siglo de Oro se ten�a en cuenta que la construcci�n de edificios no significara obstrucci�n solar�. De esta manera, �el arquitecto mayor de la ciudad vigilaba que, en las calles, las casas estuvieran alineadas y que las casas vecinas no quitaran luz�.

Por entonces se segu�a el modelo parisino, en el que la altura de los edificios se configuraba en funci�n del ancho de la calle. La normativa garantizaba as� cierta uniformidad en la disposici�n de las viviendas. Europa se caracteriza por sus edificaciones de mayor tama�o, pues a finales del siglo XIX cuando se empezaba a construir m�s, las ciudades ya estaban consolidadas. Tras la Segunda Guerra Mundial, el continente opt� por reconstruir de forma fiel a la versi�n original. Adem�s, no hab�a tanta necesidad de alojar a las personas en grandes ciudades. Esto explica por qu� hay menos rascacielos residenciales en Europa que en Am�rica o Asia.

Cristina Garc�a, empresaria y modelo, en su vivienda cerca de la Plaza Espa�a, en Madrid.
Cristina Garc�a, empresaria y modelo, en su vivienda cerca de la Plaza Espa�a, en Madrid.

El profesor y soci�logo urbano Juan Andr�s Walliser menciona que otra de las razones por las que hist�ricamente se construyeron edificios de baja altura fue la limitaci�n de los ascensores. A partir de los 70, cuando ya se incorporan, �implica que, en las grandes ciudades espa�olas (como Barcelona, Madrid o Valencia) y en sus �reas metropolitanas, se empiecen a construir m�s pisos en altura, de 8 o 10 plantas, y en lo que se llama manzana abierta�.

Hacia finales de los 90, en la Comunidad de Madrid se preve�a una extensi�n urbana de baja densidad y la normativa se ajust� a esa idea. El Plan General de Ordenaci�n Urbana de Madrid (PGOUM) de 1997 establece un sistema de normas que regula tanto los usos del suelo como el tama�o de las edificaciones. Limita as� la altura en funci�n del ancho de la calle y de la edificabilidad permitida, lo que se traduce en edificios de entre cinco y ocho plantas.

Este sistema impide, en numerosos casos, la construcci�n de grandes torres residenciales incluso cuando el tama�o de la parcela lo permite. Todo ello con el fin de impedir que se rompa la imagen urbana de la ciudad y evitar un efecto muralla que limite la luz y la ventilaci�n. �Esa normativa hace que haya m�s consumo de suelo, menor densidad y much�simo m�s despliegue de servicios y de infraestructuras�, seg�n indica Walliser.

DUPLICAR LA OFERTA DE VIVIENDAS

El Plan Estrat�gico Municipal de Madrid (PEM), seg�n se�alan desde el �rea de Urbanismo del Ayuntamiento, busca sustituir al PGOUM para as� duplicar el n�mero de viviendas. �Existen 3.380 hect�reas de sectores de desarrollo en el sureste de Madrid en fases de gesti�n o urbanizaci�n con densidades alrededor de las 35 viviendas por hect�rea que podr�an repensarse bajo una l�gica de ciudad compacta con densidades en torno a las 70 viviendas por hect�rea�, indica Borja Carabante, delegado de Urbanismo. �El PEM flexibiliza la normativa urban�stica, pero cada actuaci�n que se pudiera ejecutar tendr�a que desarrollarse posteriormente con todo lo que supone�, aclara.

Desde Urbanismo aseguran que tambi�n han detectado oportunidades de mejora en algunos espacios de viviendas existentes. �Dentro del suelo urbano consolidado residencial, pese a que la capacidad de densificaci�n es menor, se podr�an adoptar estrategias de mejora de escala m�s reducida que combinaran la regeneraci�n urbana con el incremento de la capacidad de vivienda, especialmente en zonas de alta edificabilidad remanente, baja densidad de conjunto y baja calidad de las viviendas�, desarrolla Carabante. �Si Madrid tiene el 98% de su suelo consolidado, tenemos que crecer hacia afuera, pero tambi�n intensificando las viviendas, o generando operaciones de transformaci�n que permitan intensificar el uso residencial�, contin�a.

Ezquiaga sostiene que el nuevo proyecto estrat�gico de la capital podr�a ayudar a paliar la demanda de viviendas. �Pero hay que cambiar los planes que, en general en la Comunidad de Madrid, son muy antiguos y fueron hechos con una mentalidad de baja densidad�. El arquitecto aclara que incrementar la densidad no consiste s�lo en aumentar la altura. �La densidad fundamentalmente se alcanza con la continuidad de los edificios, rellenando solares o descampados y ocupando suelos p�blicos no utilizados. Eventualmente, permitiendo m�s alturas o m�s ocupaci�n de la parcela ya existente, pero eso tiene que hacerse siempre con cautela, porque puede deteriorar la calidad de ese espacio�.

MAYOR DENSIFICACI�N Y EDIFICABILIDAD

En este punto coincide el soci�logo Walliser. �El avance del plan estrat�gico de Madrid habla de mayor densificaci�n y edificabilidad. Esto no quiere decir que se vayan a construir rascacielos; aunque s� se plantean elevar dos o tres alturas algunos edificios... Tambi�n se est� hablando de diversificar, de tener un mayor aprovechamiento del suelo en las ciudades m�s densas, pero bien densificadas�.

El Ayuntamiento de Madrid reconoce que esa ser�a una gesti�n viable, aunque complicada. En esta l�nea, Ezquiaga se�ala que �al modelo de ensanche no se le pueden a�adir m�s plantas sin que haya una merma de la calidad habitacional, porque la mayor parte de los inmuebles tienen patios de luces�. Asimismo, advierte que �no siempre las viviendas est�n preparadas para soportar un levante, que as� se llama cuando a�ades pisos�, ya que, �pueden una estructura antigua, que no sea ni met�lica, ni de hormig�n y que, por tanto, limite su crecimiento en altura... So pena que pens�ramos que se puede demoler entera una manzana�. Esto �ltimo el arquitecto lo considera �inimaginable� porque la ganancia no merecer�a la pena.

Ambos soci�logos coinciden en la importancia de que las zonas residenciales cuenten con condiciones que faciliten la vida de sus vecinos. �Deben tener accesibilidad, buenos sistemas de transportes, que unos edificios no perjudiquen a otros, que no haya sombreamientos o insolaciones, que est�n bien orientados y ventilados�, describe Walliser. A su vez, enfatiza la necesidad de �un tejido comercial que proporcione no s�lo la capacidad de comprar sino de socializar, de tener calles vivas que tengan un uso peatonal�. Ezquiaga propone, adem�s, �viviendas de distintos tama�os para que realmente pueda llegar a la gente y a los distintos tipos de familias que existen�.

Darya y Cristina valoran que en el futuro exista una mayor oferta de edificios con m�s plantas. Al parecer, una vez que descubres las alturas, ya es dif�cil descender de ellas. �No le veo ninguna desventaja a vivir tan alto; al contrario, si pudiera vivir m�s alto todav�a, lo har�a. Es tan bonito esto que no quiero otra cosa�, afirma Cristina mientras aprecia, con ojos brillantes, la ciudad desde su ventana. Madrid, sin embargo, sigue creciendo m�s hacia los lados que hacia el cielo. Y, por ahora, vivir entre nubes seguir� siendo una excepci�n.