'Hamburguesa', 'chorizo' o 'queso': el trasfondo de la nomenclatura
Sobre este blog
El caballo de Nietzsche es el espacio en elDiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos, sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.
Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).
La Audiencia de Barcelona ha sentenciado que es legal y legítimo llamar “chorizo”, “burguer” o “salchicha” a estos productos, que “etiquetar un producto vegano como ‘burger’, ‘salchicha’ o ‘chorizo’ no supone un acto de competencia desleal contra la industria cárnica”, a pesar de que no estén elaborados con cuerpos animales, una victoria para las empresas de alimentación cuyos ingredientes incluyen únicamente productos de origen vegetal. Este hecho, aún por ver si será recurrido o no, le habrá picado sin duda a la industria cárnica, que esperaba conseguir una victoria con su denuncia a la empresa Heura, al igual que sucedió con la industria láctea, que logró que se considere ilegal y desleal denominar “leche” a la bebida obtenida de semillas o frutos secos, o “queso” a productos que, con igual proceso de elaboración y fermentos, tuvieran una base vegetal, siempre con la excusa de la “protección al consumidor”.
“Más allá de conseguir opciones veganas, es necesario mostrar desde nuestras acciones que esto es un movimiento político”, afirmaba el artículo publicado en este mismo medio: “Es necesario evitar un capitalismo vegano”; y es que el veganismo, el antiespecismo, no es sólo una cuestión de elección culinaria, es un movimiento de igualdad y liberación que lucha por visibilizar y evidenciar la violencia y la dominación que se esconde tras los productos con origen animal, sean estos destinados a la alimentación, a la vestimenta o a la investigación científica.
Esta realidad la conocen bien quienes tienen intereses económicos depositados en la industria de la alimentación basada en animales, que cuentan, además, con el respaldo de gobiernos y legislaciones creadas a su favor (por ejemplo, una Ley de Bienestar Animal, que obvia a la gran mayoría de les animales), de ahí que el lema “una hamburguesa de carne contamina más que tu coche”, que la empresa Heura colgó en una lona en el centro de Madrid, haya sido el único acto sancionable, considerado competencia desleal de la marca vegana contra la industria cárnica. Porque no se trata sólo de lo que ponemos en el plato, se trata de una lucha interseccional que aboga por un consumo ético que nos beneficie a todes: a les animales, por supuesto, y por extensión al planeta en sí mismo y a les humanes que lo habitamos.
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