El informe de la Fiscalía de Santander culpa al Gobierno del mantenimiento «negligente» de la pasarela
El documento de 58 páginas pone el foco en un «mantenimiento insuficiente y negligente» así como en «posibles deficiencias en el diseño y construcción»
La instrucción del accidente mortal de la pasarela de El Bocal, en Santander, avanza con el Ministerio de Transición Ecológica como principal culpable del colapso. El informe pericial encargado por la jueza y al que ha tenido acceso ABC señal con rotunda claridad a ... una combinación de factores evitables como los causantes del desmoronamiento de la estructura.
En concreto, el documento de 58 páginas pone el foco en un «mantenimiento insuficiente y negligente» así como en «posibles deficiencias en el diseño y construcción» además de una falta de intervención en los problemas de fondo de la estructura durante la reforma a la que fue sometida la infraestructura en 2024. El informe es tajante: una intervención de mantenimiento a tiempo habría evitado el accidente.
Precisamente ahí, en la conservación, es donde el informe pericial es más contundente. En los días previos al siniestro el Gobierno y el Partido Socialista de Cantabria, que lidera el delegado del Gobierno ausente en México durante la tragedia, Pedro Casares, pusieron el foco sobre la alcaldesa de la ciudad, Gema Igual (PP), a la que le pidieron su dimisión.
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Los socialistas apuntaron a que el mantenimiento de la obra, que nunca se llegó a entregar a la ciudad, correspondía al consistorio. Pero la jueza desmintió el bulo propagado por los de Casares y dejó claro que su conservación era competencia de Costas, es decir, del Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El informe pericial se remite a la ausencia de un sistema adecuado de conservación de la estructura como principal causa del accidente. Cabe recordar que, según la normativa vigente en el momento de construcción de la pasarela, en el año 2014 ya se establecía la necesidad de contar con un plan de inspección y mantenimiento que incluyera revisiones periódicas y actuaciones preventivas.
El perito, que ha actuado por orden judicial, refleja que no existe constancia de que dichas inspecciones se realizaran a lo largo del tiempo. Añade, además, que de haberse aplicado los protocolos habituales -inspecciones visuales cada uno o dos años y revisiones técnicas más exhaustivas cada cinco- los daños que finalmente provocaron el colapso habrían sido detectados con antelación.
Respecto a la actuación realizada en julio de 2024 dicha intervención se centró exclusivamente en mejorar las barandillas, es decir, en aspectos relacionados con la seguridad de uso frente a caídas laterales. Por eso el perito denuncia que, en contra de lo establecido por ley, no se llevó a cabo ninguna revisión ni actuación sobre los elementos estructurales, que eran precisamente los que presentaban un mayor deterioro.
Según su relato, a pesar de haberse realizado trabajos relativamente recientes, no se abordó el problema crítico de la pasarela. Este hecho resulta especialmente significativo, ya que una intervención e inspección mínimamente rigurosa en esa fecha podría haber servido como oportunidad para detectar el mal estado de los herrajes.
Oxidación y elección de los materiales
El elemento clave en el derrumbe, según este informe que será clave en el procedimiento judicial, de cara a las responsabilidades civiles y penales por la muerte de seis jóvenes, fueron los herrajes metálicos que unían las vigas de madera. Tras su valoración, el perito detectó que el estado era «pésimo» debido a una oxidación avanzada.
Un deterioro, según explicita el experto, que no era repentino, sino «progresivo y visible en una inspección técnica básica». En el informe se especifica que «la pérdida de sección resistente en estas piezas hizo que no pudieran soportar las cargas, desencadenando una rotura inicial que derivó en un fallo en cadena del resto de la estructura».
A esta falta de conservación, que impidió actuar de forma preventiva, se suman en su opinión las deficiencias en el diseño y en la elección de materiales. Teniendo en cuenta que la pasarela estaba ubicada en un entorno marino, altamente agresivo para los metales por la salinidad del agua, en el momento de su construcción se optó por herramientas que no eran las más oportunas.
En este sentido, según el perito, la ubicación de la pasarela exigía el uso de acero inoxidable en los elementos de unión en lugar de los herrajes de acero galvanizado, menos resistentes a la corrosión en este tipo de ambientes, que se acabaron utilizando. La exposición a la sal de estos herrajes acelera el deterioro y puede provocar, como así ocurrió, una ruptura que desencadene el desmoronamiento por completo.
Falta de robustez
Otro punto destacado del documento que ya obra en manos de la jueza instructora es la detección de problemas en el propio diseño estructural. En este sentido, el perito subraya que la pasarela no cumplía con el criterio de «robustez», es decir, no estaba preparada para evitar un colapso desproporcionado ante el fallo de un elemento puntual.
A efectos prácticos, según explica a ABC un experto en este tipo de construcciones, supone que la rotura de un solo herraje es suficiente para comprometer toda la estructura. De tal forma que, si una pieza fallaba, no había los elementos suficientes para asegurar la seguridad de toda la pasarela. En este sentido el informe también identifica errores en el cálculo de cargas, ya que el proyecto contemplaba valores inferiores a los exigidos por la normativa aplicable. No obstante, este aspecto no se considera la causa directa del accidente.