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| Foto Sebas Navarrete |
Pero
todos los relojes de la ciudad
empezaron
a runrunear y repicar:
“Oh, no
dejes que el Tiempo te engañe,
el
Tiempo no se puede conquistar.
“En los
pliegues de la Pesadilla
donde
está desnuda la Justicia,
el
Tiempo observa desde la sombra
y tose
cuando tú besarías.
“En los
quebraderos de cabeza y en la preocupación
la vida
se derrama distraída,
y el
Tiempo se saldrá con la suya
ya sea
hoy o mañana.
Auden “Canción de cuna y otros poemas”,
publicado por DeBolsillo. Barcelona,
2007