julio 14, 2026

Un congresista estadounidense prueba durante una hora la impunidad de los colonos israelíes, de Spanish Revolution

 Spanish Revolution    12/7/2026s

Un congresista estadounidense prueba durante una hora la impunidad de los colonos israelíes
El congresista demócrata Ro Khanna fue retenido durante más de una hora por colonos israelíes armados con fusiles M4 de fabricación estadounidense mientras visitaba la Cisjordania ocupada. Ocurrió el 8 de julio cerca de Khirbet Zanuta, una aldea palestina atacada y destruida por colonos. Su delegación solo pudo marcharse después de contactar con la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén y con la policía israelí. Hasta un representante del país que financia y arma a Israel necesita protección diplomática para atravesar un territorio ocupado.

Khanna explicó que los colonos rodearon la furgoneta y llamaron al Ejército israelí, cuyos soldados respaldaron inicialmente a los agresores pese a saber que dentro viajaba un congresista estadounidense. Las Fuerzas de Defensa de Israel niegan haber retenido a los visitantes y aseguran que dispersaron a los colonos, pero el legislador denuncia que fueron bloqueados hasta que intervino la Embajada. La delegación estaba documentando las consecuencias de la ocupación y los daños causados en una aldea donde habían sido destrozados edificios y una escuela.
El episodio muestra la protección y la arrogancia con las que actúan los colonos armados en Cisjordania. Khanna afirmó que la experiencia le hizo comprender la impotencia que sufren diariamente los palestinos, quienes carecen de una embajada capaz de llamar para sacarlos de allí. Estados Unidos entrega 3.800 millones de dólares anuales en ayuda militar a Israel, mientras fusiles fabricados en ese mismo país aparecen en manos de quienes expulsan palestinos y cortan carreteras con la cobertura de soldados israelíes. El Gobierno de Benjamin Netanyahu ha alimentado esa impunidad y Washington lleva demasiado tiempo pagándola y protegiéndola.

julio 13, 2026

La masacre de Gaza, contada a través de tres reporteros asesinados, de Ed Rampell (Jacobin)

 Ed Rampell (Jacobin) 23/07/2025

El documentalista Robert Greenwald busca humanizar las estadísticas y poner rostro a las víctimas de Israel relatando el asesinato selectivo de periodistas palestinos en su última película

Fotograma de la película documental Gaza: Journalists Under Fire. / Brave New Film

Nace Fundación Contexto y Acción, una entidad sin ánimo de lucro y con un fin social: defender los DDHH y fortalecer la democracia a través de la información veraz. Necesitamos tu ayuda, puedes donar aquí y desgravar un 80% en tu próxima declaración del IRPF.

El productor y director Robert Greenwald tiene una visión movilizadora del cine como medio para motivar a los espectadores para la acción. Sus documentales de actualidad abordaron temas tan controvertidos como Enron, el embrollo electoral entre Bush y Gore, la guerra de Irak, los hermanos Koch, la guerra con drones y muchos más.

Ahora, con su descarnada Gaza: Journalists Under Fire (‘Gaza: periodistas bajo fuego’), uno de los principales documentalistas estadounidenses enfocados en la justicia social apunta su cámara hacia Palestina, destacando en particular la difícil situación de los periodistas y los niños en el enclave asediado. Esta desgarradora crónica de 41 minutos elude la censura israelí y se centra en tres trabajadores palestinos de los medios de comunicación que fueron asesinados, mostrando el rostro humano de la apocalíptica ofensiva que se está viviendo en Gaza.

Entrevistamos a Robert Greenwald a través de videollamada en su oficina de Venice, California.  

Veintinueve simpatizantes de Palestine Action acaban de ser detenidos en el Reino Unido. ¿Usted recibió algún tipo de amenaza o represalia por hacer esta película?

No lo seguí de cerca, pero parece que hay un claro ataque, un intento de silenciar y acabar con cualquier desacuerdo en torno a la horrible política en Gaza. A mí no me silenciaron. Y espero que nunca lo hagan. Pero sí nos afectó, hasta el punto de que perdimos la financiación. Tuvimos muchas dificultades para recaudar fondos para esta película, para este tema. Por eso quiero que la película se proyecte de forma gratuita. Es alentador que hoy hayamos superado las quinientas inscripciones para proyecciones en todo el país y en todo el mundo, todas ellas gratuitas.

¿De qué trata Gaza: Journalists Under Fire?

El documental trata sobre los periodistas palestinos. Más de doscientos de ellos han sido asesinados por Israel desde octubre de 2023. La razón por la que decidí hacer la película tiene varios motivos. En primer lugar, como judío de Nueva York y como alguien que hizo muchas películas y trabajos sobre la guerra, sentí que era una necesidad moral hacer algo. Esto iba en contra del consejo de muchas personas que pensaban que todo lo que hace Israel es correcto y defendible, una reacción al hecho de estar siendo atacado. Yo no estaba de acuerdo con eso. Y cuanto más investigaba, más vídeos veía, más escuchábamos a la gente de Gaza, Cisjordania e Israel, más fuerte se hacía mi compromiso para hacer algo.

Entonces surge la pregunta: ¿qué podríamos o deberíamos hacer que no se estuviera haciendo ya? Porque algunas cosas se estaban cubriendo, aunque, por desgracia, no lo suficiente. Pero algunas sí. Y decidí contar la historia de los periodistas, partiendo de la premisa de que la muerte de tantos periodistas, un número sin precedentes, obligaría a los medios de comunicación tradicionales a escribir sobre ello. Y me equivoqué. No hemos tenido prácticamente ningún éxito a la hora de conseguir que los medios de comunicación más tradicionales de Estados Unidos cubran la noticia.

Por otro lado, creo que estamos llegando a la gente, no a los que odian, ni a los que piensan que hay que matar a todos los palestinos, sino a los que no les importa el tema, a los que no ven que les afecte y dejaron de prestar atención. Desde ese punto de vista, creo que las quinientas proyecciones son un comienzo significativo y creo que ayudaremos a que la gente se movilice.

Hay un enorme elemento racista en todo esto. Pensé que si podíamos humanizar a unos pocos periodistas, sería algo mucho más fuerte que los números, porque los números son solo números. A menudo, cuando la gente me pregunta qué hace Brave New Films, les digo que le ponemos rostro a las políticas. Este es un caso clásico de lo que hacemos. Así que utilizamos la investigación del Comité para la Protección de los Periodistas, que es muy sólida y respetada. Tenían información detallada sobre unos 170 periodistas que habían sido asesinados.

Revisamos la investigación –un equipo extraordinario de Brave New Films, muy pequeño– y acabamos seleccionando a tres periodistas. La idea era tener cierta variedad de edades, género y antecedentes. Pero lo más importante era si podríamos traerlos de vuelta a través de las redes sociales. Así que nuestro equipo investigó a fondo sus cuentas de las redes sociales. Encontramos unas imágenes que en retrospectiva son extraordinarias, porque los periodistas ya habían sido asesinados.

Un padre y su hija en una fiesta de cumpleaños, cosas sencillas y humanas con las que cualquiera podría identificarse. Fue un proceso que llevó meses de investigación y búsqueda de clips. Luego, cuando había algún familiar o colega, nos poníamos en contacto con ellos para informarles de lo que estábamos haciendo, tanto por respeto como para ver si nos faltaba algo o si tenían alguna grabación. De hecho, algunas personas se grabaron a sí mismas, ¡lo cual es un acto de valentía extraordinario en Gaza!

Sabrine Al-Abadla, hermana de la periodista Heba Al-Abadla, de la que hicimos el perfil, grabó un vídeo en el que hablaba de la pérdida de su hermana. Imagínate: cincuenta y cinco de sus familiares fueron asesinados. El hecho de que esta mujer pudiera caminar y hablar, y quisiera ayudar a dar a conocer la historia, me parece extraordinario.

¿Quiénes eran los tres periodistas que usted destaca y qué les pasó?

Cada periodista es diferente; todos los seres humanos son diferentes. Lo que intentamos hacer fue una combinación. Una parte era contar la historia de su trabajo, por ejemplo, la historia de Bilal Jadallah, que ayudó a fundar la Press House-Palestine, que era un recurso para los periodistas de toda Gaza, un campo de entrenamiento, una forma de ayudar a proporcionar seguridad. Irónicamente, los chalecos de prensa que, según nos habían dicho, ayudarían a protegerlos, se convirtieron, según los informes de las zonas de combate, en una forma de identificación: porque sus coches y chalecos decían “prensa”. Así que lo que se suponía que debía garantizar su seguridad acabó haciendo lo contrario. En la película hay un fragmento en el que se ve a periodistas quitándose los chalecos de prensa y tirándolos al suelo.

La periodista era Heba Al-Abadla, locutora de radio de Al-Azhar y cofundadora del Social Media Club-Palestine. Su hija y su madre murieron en una redada en la casa de un tío donde habían acudido para escapar, porque pensaban que allí estarían protegidas. Es muy difícil hablar de ello, pero fue entonces cuando él, sus primos y sus hijos fueron asesinados. La hermana de Heba, en la película, en un vídeo que grabó para nosotros, habla de cómo los extraña y de lo que significa para ella que su hermana ya no esté. Sabrine habla de cómo los llamó y habló con ellos una o dos semanas antes de que los mataran. Ese fue el último contacto que tuvo.

Semanas después, Sabrine y otros familiares tenían la esperanza de que, si iban al lugar donde habían estado Heba y sus familiares, quizá podrían rescatar algunos cadáveres de bajo los escombros, para sacarlos y darles un funeral acorde con sus creencias religiosas. Por desgracia, nada de eso fue posible. Recientemente vi imágenes de personas excavando con sus manos entre los escombros en un intento por encontrar los cadáveres, sacarlos y darles un entierro digno.

Es fundamental recordar que gran parte de la matanza y la destrucción que se está produciendo ha sido financiada con fondos estadounidenses.

¿Quién era el tercer periodista?

Ismail Al-Ghoul era muy conocido, trabajaba para la cadena de televisión árabe Al-Jazeera, un joven padre. Una de las razones por las que decidí contar su historia es que hay muchas imágenes de él, desde el momento en que se casa, pasando por el embarazo de su mujer, el nacimiento de su hija, los momentos que pasa con ella y una escena que encontramos y que supongo que debió de grabar la madre, en la que se ve a su hija en su tumba besando la lápida. La madre publicó en Facebook que cada vez que sonaba el teléfono, la pequeña decía: “¿Es papá quien llama?”. En otra parte de la película, la niña pregunta: “¿Podemos ir al cielo para que pueda encontrar a papá y pasar tiempo con él?”.

En el momento de escribir este artículo, más de doscientos periodistas perdieron la vida en Gaza. ¿Son todos palestinos? ¿Se trata de muertes aleatorias en una zona de guerra o de asesinatos selectivos?

Los asesinatos selectivos significan que el ejército israelí decidió matar a estas personas. El Comité para la Protección de los Periodistas tiene normas muy estrictas para distinguir entre lo que se considera “asesinato selectivo” y lo que se considera “asesinato”. Según sus investigaciones, hay entre veinte y veinticinco periodistas asesinados selectivamente. Otras organizaciones barajan cifras más elevadas. No me pronuncio al respecto, porque es una forma de desviar la atención de la cuestión más importante, que es: ¿cómo detenemos esto?

Es posible que algunas de las más de doscientas muertes sean accidentes. Es difícil demostrar que todas ellas sean selectivas. Pero incluso en los casos en los que no está claro si son selectivas o no, hay argumentos sólidos para afirmar que, en cierto modo, existe cierta conciencia, conocimiento o información que dejaría claro que se trataba de periodistas.

¿Por qué matar a periodistas? Si no quieres que se publique la noticia, eso es lo que haces. ¿Y por qué matar a personas que trabajan en el sistema sanitario? ¿Por qué matar de hambre a una población?

Su documental utiliza en gran parte imágenes grabadas en Gaza. ¿Cómo y de dónde consiguió ese material? ¿Es esta una forma de eludir el bloqueo impuesto por Israel a los corresponsales extranjeros?

Conseguimos las imágenes de dos maneras. En primer lugar, nos las proporcionaron amigos, familiares y colegas de algunos de los periodistas asesinados. En segundo lugar, y lo más importante, a través de las redes sociales. Fue un proceso extraordinario y doloroso, aunque en ningún caso tan doloroso como perder a amigos y familiares, de búsqueda en Facebook e Instagram, en particular, para encontrar todas las historias de la vida de estas personas. Y luego recrear sus vidas con esas imágenes, contando así la historia de esas personas en su trabajo, de sus familias, de sus vidas y, finalmente, de sus muertes.

Algunas de las imágenes son desgarradoras, sobre todo las que muestran a los periodistas inmediatamente después de las muertes, las reacciones emocionales de los demás. No quería hacer una película que fuera un desfile ininterrumpido de imágenes horribles, porque nadie la vería. Nuestro trabajo, sin transigir en modo alguno, es comunicar la humanidad de estas personas que, en muchos sentidos, con su muerte fueron ignoradas, descartadas y convertidas en meros números. Nuestro trabajo y nuestro objetivo, en lo que podemos ser eficaces, es devolverles la vida a través de sus imágenes, así como de las de sus familiares y amigos. Pasamos horas y horas, semanas y meses revisándolo todo.

Como antiguo neoyorquino, ¿qué opina de la victoria del candidato socialista demócrata y propalestino Zohran Mamdani en las primarias del Partido Demócrata para la alcaldía?

Probablemente sea demasiado pronto para canonizarlo, pero es algo maravilloso. Le da energía a la gente de todo el país. Se mantuvo fiel a una serie de principios y valores morales, y fue una victoria extraordinaria. Ahora van a gastar miles de millones de dólares para intentar derribarlo. Pero tengo esperanzas. Es muy inteligente, muy bueno y lo que construyó –de lo que todo el mundo habla– apunta a ampliar el electorado, no a reducirlo.

¿Qué opina de los recientes rumores sobre un posible alto el fuego en Gaza?

Espero que haya un alto el fuego; un alto el fuego que ponga fin al hambre y a la destrucción física de personas y lugares. No me da esperanzas la alianza de Trump con Bibi Netanyahu. No me anima el hecho de que –por eso ya no hay sátira– Netanyahu haya escrito literalmente una carta nominando a Trump para el Premio Nobel de la Paz. Esto no es ficción. Los términos de ese alto el fuego van a ser difíciles. Porque habrá un bando… Netanyahu está comprometido, incluso lo está diciendo ahora, con la eliminación del Estado palestino. Creo que el alto el fuego es importante y creo que salvará vidas, pero lo que ocurra después del alto el fuego será un reto extraordinario para garantizar que el pueblo palestino no sea completamente aniquilado.

¿Ve alguna salida al conflicto aparentemente interminable entre israelíes y palestinos?

En lo que me centro es en lo siguiente: ¿podemos hacer algo para presionar a nuestro Gobierno, a nuestros representantes electos, para que dejen de financiar los crímenes de guerra y el genocidio de miles de personas?

¿Tiene proyectos para el futuro?

En primer lugar, voy a dedicarle todo el tiempo posible a intentar que la gente vea, observe y utilice esta película como herramienta para cambiar nuestras políticas. Recuerden: es nuestro dinero el que está pagando esto. Si cortamos el grifo financiero, esto se detendría mañana mismo.

En segundo lugar, voy a trabajar para impedir las deportaciones, lo que será una forma de animar y apoyar a quienes están tomando medidas en forma de desobediencia civil no violenta para detener lo que está haciendo el ICE [Servicio de Control de Inmigración y Aduanas].

¿Hay algo más que quiera añadir?

Espero que los lectores se inscriban, obtengan un enlace a la película y la proyecten en casa, en la escuela, en el trabajo, en una mezquita, en una iglesia, en una sinagoga, y marquen la diferencia. El silencio es complicidad. Este es un momento en el que no queremos mirar atrás, como hicieron muchos durante la Segunda Guerra Mundial, y decir: “¿Por qué no hice algo?”. Hay que hacer algo ahora. Espero que la gente utilice la película como herramienta para actuar.

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Ed Rampell es un historiador y crítico de cine afincado en Los Ángeles.

julio 12, 2026

Safaris humanos durante el sitio de Sarajevo, de José Luis ‘Kois’ Fernández-Casadevante

José Luis ‘Kois’ Fernández-Casadevante 18/11/2025

 Pedagogía de la crueldad y cultivo de la empatía

Distrito destruido de Sarajevo durante el asedio (1997). / Hedwig Klawuttke


Hay noticias que te golpean como un puñetazo, te impactan y no dejan de merodear por tu cabeza durante un tiempo. A mí me ha pasado con la historia de los “safaris humanos” en Sarajevo, que se dieron durante el despiadado asedio que sufrió la ciudad. El más prolongado en la historia de la guerra moderna, pues duró casi cuatro años, entre 1992 y 1996. Además de dejar una ciudad devastada, los bombardeos y los francotiradores mataron a más de doce mil personas, de las cuales el 85 % eran civiles.

El escritor Enzio Gavazzeni ha investigado en profundidad cómo centenares de personas acudían los fines de semana en viajes organizados, que simulaban llevar ayuda humanitaria, para asesinar impunemente a desconocidos. Pagaban enormes sumas de dinero por apostarse con fusiles francotiradores en las colinas que rodean la capital bosnia y disparar a civiles desarmados. Matar bebés y niños era más caro, los siguientes en la tarifa eran los hombres uniformados y después las mujeres, a las personas mayores se les podía matar gratis.

El perfil de quienes acudían a disfrutar asesinando eran hombres ricos e influyentes: notarios, abogados, ejecutivos o empresarios, así como simpatizantes de la extrema derecha. La mayoría provenía del norte de Italia, pero también de otros países, incluida España. Mataban sin mancharse, con suficiente distancia como para deshumanizar al objetivo, con suficiente proximidad como para disfrutar del poder de quitar una vida.  

No es la primera vez que se divulga esta información, pero nunca con tal nivel de detalle y por primera vez con una causa judicial abierta. La noticia resuena especialmente en estos tiempos donde exhibir crueldad se ha vuelto un distintivo político. Steve Taylor, profesor de Psicología en la Universidad de Manchester, explica que la crueldad está íntima y directamente relacionada con la pérdida de empatía. Si alguien no puede sentir el sufrimiento de otras personas, se facilita que pueda provocarlas dolor, justificar su explotación o asesinato. También Rita Segato habla de la pedagogía de la crueldad, para describir el proceso de pérdida de sensibilidad social ante el sufrimiento ajeno. Actos que enseñan, habitúan y programan a las personas para transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas. 

Hombres desconectados, tremendamente narcisistas y ambiciosos, sin compromisos interpersonales y con un fuerte impulso por poseer riqueza y ejercer el poder. Francotiradores como metáfora del aislamiento y el individualismo omnipotente. Así son muchas de las figuras de éxito que este modelo socioeconómico proyecta, por lo que no debe sorprendernos que desde el punto de vista psicológico haya una proporción mucho mayor de psicópatas entre los líderes políticos empresariales. Los safaris humanos son de una brutalidad excepcional y anómala, pero conviene reconocer que la cultura capitalista y patriarcal se sostiene estructuralmente sobre la violencia y la deshumanización. 

El síndrome del mundo cruel

Estas historias nos atraen por nuestro sesgo de negatividad, el mal o la catástrofe nos seducen. Una investigación reciente sobre 100.000 historias virales demostró que la presencia de palabras negativas en los titulares aumentaba su índice de visitas. La economía de la atención explota esta inercia cognitiva para conseguir clicks.

Y esto conecta con la idea del “síndrome del mundo cruel”, acuñada por el profesor de comunicación George Gerbner, pionero en la investigación sobre los efectos de la televisión como medio de comunicación de masas. Esta se basa en constatar cómo la imagen proyectada por los medios de comunicación influye en la percepción que tenemos de la realidad. Cuanto más tiempo se ve la televisión, más se cree que la sociedad es tal y como queda reflejada en la pantalla. Quienes consumen mucha televisión sobreestiman las tasas de delincuencia y violencia, los riesgos de los desastres naturales o la riqueza. A más horas viendo el telediario, peor concepción se tiene del ser humano y más propensos nos volvemos a creer que no se puede confiar en la mayor parte de la gente. Un problema agravado por las redes sociales y sus algoritmos.

No es que exista un determinismo tecnológico, ni que el ser humano se haya hecho peor, es que tal vez solo se vuelven virales las peores historias que nos contamos. Debemos conocerlas, no engañarnos, pero sería un error caer en la tentación de creer que estas figuras son representativas de la humanidad. No podemos otorgarles ese privilegio: por mucho que su maldad se exhiba obscenamente, son una minúscula minoría. Sus relatos eclipsan otras versiones de quienes somos como personas y sociedades. No somos la caricatura antropológica que cotidianamente dibujan muchos medios de comunicación, redes sociales e industrias culturales. Somos mucho mejores.

Hay una sugerente idea planteada por David Graeber que afirma que la violencia estructural suele generar estructuras sesgadas o asimétricas en la imaginación. Las víctimas tienden a preocuparse y tener más empatía por conocer la forma de ser de quienes les oprimen. Los oprimidos suelen preguntarse por las motivaciones, las razones y las formas de entender el mundo de sus opresores: sirvientes y esclavos compartiendo información y debatiendo a escondidas sobre cómo actuaban los blancos, indígenas reflexionando sobre las cosmovisiones occidentales que les colonizan, mujeres poniéndose en el lugar de los hombres… El autor muestra un ilustrativo ejemplo al narrar los reiterados resultados de un ejercicio que ha realizado en diversos colegios, por el que solicita al alumnado que imagine cómo sería su vida si cambiaran de sexo y que plasme sus reflexiones en una redacción. Las chicas desarrollan extensos y detallados informes, mientras de forma generalizada los chicos muestran resistencias, no lo hacen o explicitan que ni lo saben, ni quieren saberlo. Algo similar sucede en una macroencuesta realizada a miles de jóvenes entre 16 y 19 años en España, en la que les preguntan por sus referentes sociales. Ante la cuestión ¿a quién quieres parecerte de mayor?, las chicas escogen indistintamente referentes masculinos y femeninos mientras que los chicos solo escogen hombres.

La conclusión es que quienes se benefician de la opresión pueden permitirse ser indiferentes y reducir sus niveles de empatía, mientras que quienes están oprimidos están obligados a hacer un mayor esfuerzo interpretativo de la realidad. Ese empeño de los oprimidos por comprender qué y quiénes les oprimen, resulta más sencillo cuanto más fácil es definir las fuentes de la opresión y que estas se puedan identificar con “otro”. La empatía y la complicidad cognitiva son el sustrato en el que pueden crecer dinámicas transformadoras ante un entorno que tiende a su destrucción.

Cultivar otras narrativas sobre la humanidad en Sarajevo

Hay otra historia sobre Sarajevo mucho menos conocida, que puede suponer un contrapunto a la noticia que abre este texto, y que recojo en mi libro Huertopías. Al poco tiempo de acabar la guerra, en el centro de la ciudad, rodeado de ruinas y edificios semidestruidos, se plantó el primer huerto comunitario para la paz y la reconciliación. Una iniciativa solidaria impulsada por una organización pacifista.

La ubicación escogida convertía en campo de cultivo unos terrenos que literalmente habían sido campo de batalla. Una amplia zona verde cargada de simbolismo, pues separaba dos barrios y durante un tiempo delimitó la línea del frente. Allí se construyeron varias decenas de parcelas de 50 metros cuadrados que eran adjudicadas por sorteo, con una participación multiétnica que respetaba la misma cuota de diversidad que había en la zona antes de la guerra. Así que personas de origen bosnio, serbio y croata podían estar compartiendo las lindes de sus parcelas. Al principio la situación era tensa y no todo el mundo estaba contento con el modelo impuesto, pero los huertos ofrecían un acceso privilegiado a alimentos en una situación de fuerte precariedad y escasez, por lo que la gente decidía sumarse al proyecto. Muchas de estas personas eran refugiadas que acababan de retornar tras haberse marchado del país por la guerra y se encontraban muy necesitadas.

El huerto comunitario no se presentaba como una iniciativa orientada a la reconciliación, pero todas las personas que conformaban esta comunidad hortelana habían vivido la guerra. Además de una zona de cultivo compartían enormes traumas, dolores o pérdidas de familiares y amistades. Al habilitar un espacio donde la gente podía colaborar en una actividad concreta en un ambiente relajado y sentirse segura para hablar, las relaciones fueron brotando de forma natural. Las reuniones formales del proyecto, a las que debían acudir, se ceñían a cuestiones logísticas, agronómicas o formativas. Sin embargo, a un ritmo lento y sin forzar las cosas, fueron aumentando las interacciones.

La identidad jardinera u hortelana, más mundana y apegada al suelo, terminó por tener más importancia que ser bosnio, serbio o croata. Y desde ahí se estableció un nuevo vínculo y una posibilidad de reconciliación que no pasaba por renunciar a rasgos de la biografía propia, sino por añadir elementos nuevos que facilitasen humanizar al otro y desde ahí establecer un diálogo. Los promotores del proyecto destacan la historia de dos hortelanos que habían combatido en bandos enfrentados y que terminaron por trasladar su disputa al ajedrez, a través del cual fueron consolidando una robusta amistad.   

Por otra parte, la iniciativa incorporaba una dimensión terapéutica, pues quienes se implicaron terminaron viviendo profundas transformaciones en sus actitudes vitales. La autopercepción evolucionó de víctimas desvalidas que demandaban ayuda a la de personas que se sentían útiles para sus familias y comunidades. La comunidad hortelana fue ganando autonomía personal y colectiva. Hacían algo de lo que se sentían orgullosos y les gustaba compartir el espacio con sus amistades y familias, lo que desembocó en la construcción de un parque infantil en los bordes del propio espacio. Con el paso de los años la dimensión terapéutica se amplió para trabajar con personas con necesidades especiales (estrés postraumático, trastornos mentales, diversidad funcional…), algo especialmente relevante cuando estas cuestiones se encontraban relegadas al ámbito privado y doméstico.

Los “safaris humanos” eran agregaciones de individuos, cuya camaradería se reducía a organizarse para matar juntos, sembrar terror y aumentar el odio. Lo que nos enseñan los huertos de Sarajevo es que se pueden cultivar comunidades capaces de restaurar la confianza entre quienes estaban enfrentados, sembrar vida y recoger las semillas de la reconciliación. La paz es frágil y exige un cuidado constante, como un jardín. 

Un viejo proverbio árabe afirma que no vemos las cosas como son, sino como somos. Así que tenemos una parte de responsabilidad en cómo miramos al mundo y a las personas con quienes lo compartimos. Luchemos para que la exposición al mal no nos convierta en malvados y comprometámonos con volver virales historias que transmitan esperanza. No escasean, nos rodean como los infrasonidos, aunque pasen desapercibidas si no les prestamos atención. Hablemos sobre aquello que merezca la alegría y no la pena.

julio 11, 2026

CTXT. El 29% de los jóvenes han sufrido violencia sexual en su infancia o adolescencia

 ctxt 16/10/2025

Las mujeres se ven más afectadas y sus agresores son las parejas (32,3%), desconocidos (25,6%), amistades (21%), compañeros de clase (18,2%) o el padre (15,7%)

La silueta de una chica a contraluz. / Sofia Lasheva (Unsplash)



Nace Fundación Contexto y Acción, una entidad sin ánimo de lucro y con un fin social: defender los DDHH y fortalecer la democracia a través de la información veraz. Necesitamos tu ayuda, puedes donar aquí y desgravar un 80% en tu próxima declaración del IRPF.


El Ministerio de Juventud e Infancia ha publicado recientemente el estudio Prevalencia de la violencia contra la infancia y la adolescencia, realizado por la consultora Sigma Dos. En él se recogen el testimonio de más de 9.000 personas de entre 18 y 30 años de toda España. Un informe que no realizaba ningún organismo de la administración central desde 1994 y que muestra una realidad 0difícil de asumir.

Entre los tipos de violencia que analiza el estudio, la violencia sexual es una de las más preocupantes. El 28,9 % de los y las jóvenes entrevistadas fueron víctimas de violencia sexual, un 3,4 % lo fueron de forma continuada y una de cada diez (10,8 %) siguen sufriéndola en la edad adulta. Las mujeres son las que más padecen esta violencia, el 33,6 % en el caso de ellas y 24,4 % de ellos. Los principales agresores suelen ser las parejas (32,3 %), adultos desconocidos (25,6%), amistades (21 %), compañeros de clase o actividades (18,2 %) o el padre (15,7 %).

En el caso de la violencia física, un 40,5 % de los jóvenes la sufrieron durante su infancia o adolescencia. Al contrario que con la violencia sexual, y a pesar de que las tasas son muy elevadas en ambos casos, los jóvenes (46 %) sufren más agresiones físicas que ellas (34,8 %). Padres (38,8 %) y madres (37,6 %) se sitúan como los principales responsables, seguidos por los compañeros de clase o actividades (35,9 %), amistades (19,4 %), hermanos (15,7 %) y pareja (13,9 %).

El informe, además, incluye otros tipos de violencia como la psicológica o emocional. Un tipo de violencia que casi la mitad de los encuestados (48,1 %) afirman haber sufrido.  Al igual que con la violencia física, la mayoría de los agresores fueron sus propios progenitores (en el 60,4 % la madre y en el 56 % el padre), seguidos por de los compañeros y compañeras de clase (47,2%) y las amistades (44,7%).

Otro fenómeno que preocupa al Ministerio de Juventud e Infancia, y que no había sido tenido en consideración antes, es la violencia digital, que afecta al 24,9 % de los jóvenes. En la mayoría de los casos, esta tiene lugar durante la adolescencia (23,1 %). El informe advierte que se trata de un problema en auge, y señala que las parejas (27,9 %), adultos desconocidos (26,3 %), menores de edad desconocidos (23,9 %) y compañeros de clase (21,3 %) se reparten la autoría de las agresiones.

A pesar de que es un problema generalizado, hay que destacar que las niñas y mujeres adolescentes, personas del colectivo LGTBIQ, migrantes, personas con niveles de estudios inferiores a los universitarios o aquellas con algún grado de discapacidad son las que más la sufren.

El Ministerio ha anunciado una futura reforma de la ley orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia y otra nueva ley para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales. Entre los cambios destaca la reforma del artículo sobre el derecho de audiencia del menor, que hoy solo se activa automáticamente a partir de los 12 años, y se propone que los menores puedan estar acompañados por una persona de confianza durante su declaración y elegir el sexo de quien les entreviste, con especial atención a los casos de violencia sexual o maltrato. Además, en el ámbito judicial las entrevistas deberán realizarse únicamente en presencia de profesionales y con mayores garantías legales.

julio 10, 2026

¿Qué recorrido tiene la resolución a favor del aborto aprobada por el Parlamento Europeo?

 Gerard Fageda   Bruselas-

La votación es simbólica y ahora es el turno de la Comisión Europea de presentar una propuesta legislativa, aunque no tiene la obligación de seguir el espíritu de la iniciativa. 

Una manifestación proaborto en la Plaza de la Sorbona de París, Francia.REUTERS

Diario Público

En el Parlamento Europeo más derechizado de la historia se ha aprobado por una amplia mayoría una resolución a favor del derecho al aborto: 358 votos a favor, 202 en contra y 79 abstenciones. Unas cifras que sorprenden, sobre todo teniendo en cuenta que la derecha y la extrema derecha ya suman más de la  mitad de la representación del hemiciclo. Por este motivo, ha sido clave que el Partido Popular Europeo (PPE) haya dado libertad de voto a sus
 eurodiputados, una parte importante de los cuales se ha decantado a favor. No ha sucedido lo mismo en las filas de los populares españoles: solo cuatro
 mujeres se han abstenido, mientras que el resto han votado en contra.

“Es una votación histórica, por primera vez en la Unión Europea hay un documento que reconoce el derecho al aborto”, asegura la eurodiputada del BNG, Ana Miranda, en declaraciones a Público. Ahora bien, más allá del gran simbolismo político, la aprobación de esta resolución es totalmente simbólica y no vinculante.

Es decir, la Comisión Europea no tiene la obligación de recoger el guante y presentar una propuesta legislativa en la línea de lo que pide la iniciativa aprobada en el Parlamento, que sugiere, entre otras cosas, la creación de un fondo comunitario para permitir que las mujeres que quieran abortar en su país y no puedan, lo hagan en otro Estado miembro de forma segura. Según la misma iniciativa, hay "más de 20 millones de mujeres" de la UE que hoy en día se ven obligadas a ir a otro país comunitario para poder abortar.

En este sentido, Miranda se muestra “optimista” y cree que la Comisión Europea como mínimo tomará nota de una iniciativa ciudadana de un calado como este. Bruselas tiene hasta marzo para tomar una decisión, pero la eurodiputada del BNG destaca que la Comisión ya ha mostrado buena predisposición en el Parlamento Europeo este martes.