Me imagino entre tus brazos y me invade
un fuego interno que traspasa las fronteras de la realidad. Esos cálidos y
suaves abrazos, que en el poco tiempo que los rodea, para ella eran eternos.
Trato de buscar una explicación, un sentido,
a este sentimiento extraño que me ahoga por breves instantes; me dibuja una
pícara sonrisa en el rostro por fugaces segundos. No puede esconderle su
coqueteo, en cada cielo busca la luna que te envuelve con su luz y belleza; la
contempla desde lejos, como tú son inalcanzables para un terráqueo.
Desde su ventana suspira, observando
aquel esplendor de su misteriosa luna roja, soñando con alcanzarla, abrazarla,
besarla. En cada estrella fugaz siente su presencia, su piel se eriza, su
rostro se sonroja; siente un calor que la invade sin dejarla pronunciar su
nombre, que pasa a lo lejos por esa ventana, la de sus fantasías más
prohibidas.
Por momentos se queda hipnotizada
observando y moviendo de un lado a otro aquel objeto sin importancia, perdida
en su mundo interior, su mirada también perdida en el vacío, deseándose ver en
la pantalla, ambos cubriendo el espacio que no puede llenar, como media luna en
el cielo, buscando su otra mitad.
Sigue observando la noche a través de la
ventana mágica, en el pasaje entre la realidad y la fantasía; siente su mano
que la acaricia por la espalda y poco a poco besa suavemente su cuello hasta
llegar a sus labios, frente a frente se cruzan las miradas… ella le suspira
nuevamente a la luna y le recita al viento que pasaba por allí: “te siento en
ese beso que no fue”…
Mariana Pussó...13/08/2012
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