lunes, 15 de agosto de 2011

Jueves literario: “Lo que queda detrás de la escoba”... “Lo que esconden las palabras”


           Anoche tuve otro casi-sueño (para los desentendidos, publiqué un relato llamado “El cuento del casi-sueño” en el blog, en diciembre de 2010). Comprendí en ese instante que estaba en un sueño confuso, pues me encontraba en la casa de ella. Intente llamarla pero las palabras no salían de mi boca, tuve que concentrar toda mi energía, era mi sueño, podía tomar el control allí. Pude pronunciar el cálido sonido que me reconfortaba tanto el alma: “¡Abu!”.
Apareció detrás de su máquina de coser, con un trapo, aguja e hilo en sus manos. Le pregunté con una sonrisa en el rostro: ¿Tomamos unos mates?
Estaba ocupada pero accedió a los mimos de su nieta. Mi mente había creado una imagen perfecta de su figura, la podía observar, estaba allí frente a mi. La abrasé fuertemente por la espalda, le sacaba una cabeza de ventaja. Se dio vuelta respondiendo al calor de mi abrazo, diciéndome un hermoso “te quiero”. Como no quererla, si fue como una mamá más en mi vida, siempre acompañándome, siempre a mi lado. “Doble o nada viejita”, le di un beso en un cachete y luego en el otro, bien fuerte, para que quedaran marcados en el recuerdo. 
En ese instante me invadió una sensación extraña, creo que comprendí que quedarme en ese ensueño no iba a ser para toda la vida, en algún momento tenía que volver a la realidad. “Te extraño” le pronuncié mientras me alejaba de su borrosa figura para abrir los ojos hacia la áspera verdad; donde no puedo ver tu rostro sonriente y arrugado pero puedo recordarte y sentirte tan cerca de mi ser, en un abrazo infinito, que ni un casi-sueño puede igualar.
La mente juega con nosotros, lo que callamos en palabras al viento, surge de lo más profundo de nuestra alma, no calla fácilmente. Aunque mis palabras no hablen, son escuchadas en este inmenso silencio. Aunque no estés aquí para escucharlas, quiero creer que de alguna manera puedes interpretarlas, sentirlas en lo más profundo y lejano de tu existencia. ¿Qué esconden las palabras? Tal vez esconden lo que tratamos de expresar a través del alma, o tendría que decir: ¿Qué no esconden las palabras? Cada palabra se desliza en el papel, se desliza de tu boca, se mezcla con otras, formando un misterio, formando un devenir de mares diversos, que según con que ojos se lo mire, podrás decir que hay detrás de aquel horizonte, podrás decir aquello que esconden las palabras.
En ese instante que despierto, quisiera poder borrar de mi lista aquel suceso que me marco, aquella fecha del calendario que me cambió la forma de ver las cosas y de no poder verte ya nunca más. Agarrar una escoba y barrer aquel momento de mi vida, borrarlo, dejarlo atrás, pero entonces pienso: quizá no quiero borrarlo, jamás podría borrarlo completamente; siempre detrás de la escoba quedan pelusas guardadas, escondidas en el olvido, pelusas que marcan un pasado y un presente, pelusas que no quiero olvidar sino guardar en la memoria, el recuerdo de que pasaste por mi vida haciéndome más feliz, llenándola con tu presencia. Sabiendo que me pasaste la escoba por encima, dejándome detrás de ti para que siguiera adelante, como un halo de luz tocaste a mi ventana, dejándome miles de pelusas, que hoy me hacen recordarte con tristeza pero con la esperanza de poder recordarte con alegría. Sentir una suave brisa de paz, que dejaste al pasar tu escoba por mi vida, llenándola de pequeños momentos de “pelusa” o debería decir “felicidad”... aquello que queda detrás de la escoba... aquello que esconden las palabras...

Mariana Pussó... 15/08/2011




sábado, 13 de agosto de 2011

"Viaje de ida"




Comenzó como una simple caminata, sabía muy bien hacia donde me dirigía; tu imagen llenaba todo el espacio de mi mente y añorándote me acercaba con cada paso, sin mirar hacia atrás, cada vez la distancia era menor.
            Estabas ahí esperándome, me senté a tu lado, ambos en una mutua compañía de complicidad. Supe que me había enamorado y que jamás podría alejarme de ti. Observé cada rincón de nuestro espacio, los suaves y bruscos movimientos, la lluvia de estrellas que caían sobre tu cuerpo, diamantes de sangre flotando sobre tu piel transparente y oscura al mismo tiempo. El vuelo mágico que los envolvía con esta suave brisa de esplendor. Quería estar allí, mirarte desde lo alto de ese vuelo salvaje y apasionado de su ser inquietante.
            En tu nombre imaginé miles de aventuras, soñé despierta viendo tu hermosa mirada que me sonreía. El sol me prestó su cálido manto por un momento para que el momento perdurara por siempre. En la soledad del encuentro, detrás del maravilloso mundo que mis ojos observaban, apareció su presencia, aquel extraño ser que quiso brindarme simplemente su compañía. Me reía, era tan tierno, allí recostado sobre estas piedras, sus ojos se cerraban con la tenue luz que alcanzaba su rostro hermoso y peludo. Sin decir palabras, los dos nos quedamos en la inmensidad del silencio compartiendo el amor que te teníamos.
            El tiempo pasaba frente a mí, mi cuerpo no se movía, no quería irme, me sentía atrapada ante tanta belleza, me envolvía con sus sabanas de la paz esta desesperante caricia. Mi alma se fue volando, flotaba en el aire, la podía ver y sentir, yo la observaba desde aquí, llena de orgullo por su triunfo, por su valentía, por animarse a subir tan alto, dejándose llevar por lo que siente y no por lo que la razón le dice que debe hacer.
            Mi cuerpo se levantó y comenzó el regreso a casa, se movía por inercia hacia su hogar, no sé como logró llegar. Allí a lo lejos, quedó mi destino; ella no volvió conmigo, se quedó en aquel bello lugar, junto a tu alma impaciente, para nunca más regresar…

Mariana Pussó… 6/08/2011


"Miradas"



Aún abatida por el cansancio,
Mi desvelo tiene nombre.
Iba viajando por la carretera,
Como tantas otras veces
Sentí que me sonreías,
El hermoso espectáculo cobraba vida,
Podía describirlo en la canción,
Tal cual una persona,
Pues estaba enamorada de sólo poder ver,
Sentirlo en cada pálpito,
Traspasaba a través del vidrio
Para sentir la suave brisa sobre mis rosadas mejillas.
Todo se esfumaba a lo lejos,
Como en un sueño confuso te desvanecías,
Creando un escenario majestuoso.
Lo más intrigante llegó con su presencia,
No lo veía directamente,
Lo veía a través de su reflejo,
Un perfecto círculo flotando en el vacío.
Jugaba a esconderse de mí,
Entre la sombra de los grandes árboles,
En el espacio que nos separaba,
A veces dando saltos,
Subiendo y bajando,
Como auto en autopista,
De tantas maneras pero con la misma forma.
Atrapada en la magia de poder observarte,
Con tanta tranquilidad,
Con tanta facilidad,
En un juego de niños perdidos,
El tiempo transcurría
Y yo sin poder atraparte.
Te miraba y al mismo tiempo no,
Sólo podía ver una parte de ti,
La fantasía de tu ser,
La mágica ternura,
La impaciencia de tu alma,
Todo a través de un espejo,
Sin poder tocar tu mirada.
Desolada en lo inmenso de este pastizal,
Que brilla de mil maneras distintas,
Pero ninguna tiene tu luz,
Aunque también puedo equivocarme.
Extraña comparación surge en esta dulce canción,
El sol personificado,
Dando calidez en la sangre
Que lo envuelve de esta luz diferente,
Sin cegar la suave mirada que te brindo.
Talvez algún día las miradas se puedan cruzar,
Sin que mis ojos te castiguen,
Sin que tu luz me deje a oscuras,
Sin sentirnos abatidos
Por el destino que nos observa desde aquí…

Mariana Pussó… 27/07/2011




"Un cielo perdido"


Quisiera que todo fuera una pesadilla,
Despertar y ver tu rostro que me sonríe.
Al parecer todo me lleva a ti,
Me inunda una sensación que desmorona cada espacio de mi piel,
Pidiendo a gritos salir en tu búsqueda.
La extraño a ella, te extraño a ti,
Que calmas la tormenta,
Transformando este infierno en un cálido lugar.
Sin saberlo vas de mi mano,
Tampoco quiero que me sueltes,
Aunque el cielo parezca tan lejano,
Me enternece contemplarlo desde aquí.
El observar este paisaje,
Me hace viajar a tu encuentro,
Unidos por este bello mar,
Que nos separa en la inmensidad.
Por favor cura mis heridas,
Estoy sangrando por donde mires,
¿Cómo curar las heridas del alma?
En este abismo me desnudo al silencio,
Quedo inmóvil  ante tu aliento,
Confundida por tu caminar,
Perdida en lo incompresible,
Abatida por el dolor,
Que me hace saber que está aquí cuando respiro,
Queriendo poder abrazarla, abrazarte.
Dos formas de desencuentro,
De almas y de corazones,
Lejos de este mundo y cerca,
Ambos me clavan un puñal en el corazón.
Me quiero perder lejos de este encuentro,
Esfumarme en la neblina,
Desapareciendo poco a poco.
Ir en busca de mí ser,
Que creo haber dejado por ahí.
Olvidar aquello que presiento,
Aquello que me perturba,
Olvidar que está lejos, estás lejos,
Pero más cerca que nunca…

Mariana Pussó… 26/07/2011


jueves, 11 de agosto de 2011

Jueves literarios: la playa...




A ella le gustaba ir por las noches a la playa, caminaba hasta el muelle y pasaba horas contemplando el mar. Las noches eran mágicas, el escenario desierto de almas recobraba vida cuando el sol se ponía en el horizonte y allí a lo lejos brillaba la hermosa y radiante luna. Un manto negro la cubría de un esplendor de vida; las estrellas se veían reflejadas sobre las calmas sábanas que arropaban el espeso volcán de aguas profundas.
Había días que se podía ver en el infinito mar, la sabrosa naranja que se asomaba, creando una ilusión de cuento. Solía crear elocuentes historias en la mar, dejando caer sus pies desnudos sobre la turbulenta y suave brisa de diamantes blancos. Se llevaba un rico vino para las noches frías y mate para los demás encuentros, y su infaltable libreto en donde guardaba su más preciado tesoro: sus escritos; pues ella era escritora.
En su delirio se hundía en las aguas, imaginaba que conocía criaturas marinas, imaginaba que volaba sobre el mar perdiéndose en la lejanía. Por momentos caminaba sobre el agua, como vidrio de cristal todo se paralizaba, los movimientos se detenían; el silencio rompía con fuerza contra las piedras y la realidad ensoñada volvía a su lugar.
Estaba enamorada de aquel lugar, era feliz en su soledad; se llenaba de melancolía con cada ola que se estrellaba, deteniéndose en la planicie de la playa que la envolvía, unidos en un encuentro tan íntimo, tan penetrante. El mar acariciaba con sus suaves y delicadas manos, sonrojando a la áspera y volátil arena, en un encuentro apasionado de cuerpos que cobraban vida en aquellas noches mágicas de su imaginación. Dos amantes separados y unidos en una misma mente.
Como decirle adiós a tanta belleza;  el día asomaba volviendo la realidad a renacer, escondiendo por un momento aquel cuento de ensueño que llegaba con cada nueva noche. Había pasado toda una vida en el mar, sus primeros pasos fueron dejados sobre la arena, su primera sonrisa se la llevó la brisa, su corazón palpitaba con cada ola que rompía sobre la costa; el mar y ella formaban uno, en una unión majestuosa.
Todavía cierro mis ojos y recuerdo con tristeza aquel día. Ella seguramente me esperaba en el muelle, nuestro muelle, junto a dos copas de vino, me esperaba como todas las noches. El trabajo me retrasó ese día; cuando menos lo esperaba, su propio amor se la llevó mar adentro. Tan de prisa, una ráfaga de luz y tormento se la llevó. Intento imaginar y pienso que seguro no corriste, miraste fijo hacia el frente y en ese instante, presa del pánico fuiste feliz, era tu muerte perfecta, atrapada en la inmensidad de tu propia pasión. Por fin mar y arena se fugaron juntos, amantes de la noche con testigo de la luna, unidos en la fantasía de su ser, de su alma inquieta, al igual que su amado, almas inquietas se unieron y consagraron su amor allí en esa playa que te vio nacer, que vio nacer este amor de fábula.
Esa noche hubo un tsunami, y yo no llegué al encuentro, te dejé esperando. Aquí observando a tu amante, que te robó de mis brazos, te sigo esperando bella mía; esta vez yo soy la arena y tu el mar, que se encuentran cada noche para consumar su amor, en esta playa que te vio morir y renacer en cada ola que llega hasta mi orilla…

Mariana Pussó… 10/08/2011



Más relatos en el blog de Juan Carlos: jwancarlos.blogspot.com


Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"

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