sábado, 26 de febrero de 2011

Jueves literarios: El constructor del mundo


Nicolás se encontraba trabajando con la computadora y a la vez realizaba llamadas con su celular.  Era una tarde de mucha lluvia, la ciudad se encontraba bajo el agua y en el cielo brillaban expectantes rayos. Tormenta que daba miedo. Como era de esperarse se corto la luz y con ello todo lo que implica tecnología. Nicolás se encontraba aterrado entre tanto aburrimiento y encima su celular se quedó sin batería. Se recostó sobre la cama y comenzó a observar todos los rincones de la habitación. El lugar se cubría de un silencio que sólo era interrumpido por los truenos que hacían resonar los vidrios del lugar.
Su mirada se detuvo arriba del mueble, la orilla de un libro sobresalía sobre una de sus esquinas. Cautivado por su atención, Nicolás se subió a una silla para alcanzarlo, era demasiado alto, llegando casi hasta el techo. Una nube de polvo cayó sobre él haciéndolo estornudar. Pasó su mano sobre el libro y alcanzó a leer que decía: “El constructor del mundo”.
Bajó de la silla y luego de pasarle un trapo al libro, se sentó cerca de la ventana, corrió las cortinas que impedían entrar la poca luz del día y se dispuso a leer el libro.
... “Entre recuerdos, este hombre se encontraba mirando fotos, fotos que lo llevaban a los momentos más cercanos a ella, el lugar donde se conocieron, su estación favorita, cada detalle de ella pero principalmente amaba las flores y en especial las margaritas.
Siempre había estado ocupado para simplemente detenerse en una flor, solía quedarse paralizado en su mirada pero el tiempo no podía volver atrás.
Solía en sueños, que era su salida de la realidad, construir el mundo que ella había amado, con los recuerdos que la harían volver de ese lugar oscuro, de ese coma profundo... Creaba un mundo perfecto, que en cada detalle había una parte de ella: lugares que habían recorrido juntos de la mano, por las calles; incluso las hojas que suavemente caían del árbol, en una conjunción maravillosa. Pero allí enfrente de esos voluminosos edificios, se encontraba una parte de él, ella se acercó para poder reflejar en sus pétalos la mirada de él, que sin saber la observaba a lo lejos. La margarita era la esencia pero su alma yacía sola en ese mundo tan inmenso y no quiso detenerse en los recuerdos del pasado esta vez, quiso seguir en busca de lo que su corazón le dictaba, buscaba la mirada de él reflejada en sus ojos. Se alejó por la esquina y todo el mundo perfecto construido por él se desvaneció.
Comprendió que no necesitaba construirle un mundo perfecto, no había tal construcción,  había que seguir el camino y no quedarse sólo en el pasado.
Esta vez cuando fue a verla, le dejó sobre la mesa una margarita, que esta vez talvez no diga no, talvez diga si”...
Un rayo de luz entró a través de la ventana de la habitación de Nicolás. Se dio cuenta que había vuelto la luz; estuvo a punto de cerrarse en su mundo cibernético nuevamente, para adelantar trabajo pero entonces la vio, allí sobre la cama grande yacía durmiendo profundamente su bella esposa. Sintió una nostalgia terrible. Miró a su alrededor pero no encontró ningún libro, se había dormido sobre el escritorio que daba al ventanal. ¿Había sido un sueño?
Se dirigió al jardín a buscar una flor y de entre todas arrancó la más hermosa margarita. La dejó sobre la mesita de luz del lado de su esposa y lentamente recorrió sus brazos sobre el cuerpo de ella. Se encontraba de costado a él y cuando abrió sus ojos lo primero que vio fue la flor sobre la mesita de luz y al instante se volteó para poder ver reflejados sus ojos a través de los de él...
Sobre el mueble de la habitación quedó la huella que el polvo no pudo borrar, de aquel libro del constructor, que por correr detrás del tiempo, los lujos y la tecnología, había olvidado que lo más importante dormía junto a él. Esta vez la margarita dijo si, siendo él el que despertó y regresó de ese oscuro lugar...

Mariana Pussó.

Más relatos en el blog de Gus: www.callejamoran.blogspot.com

sábado, 12 de febrero de 2011

"Un instante místico" de Mariana Pussó


Como empezar… estaba en casa, en el mundo de la televisión, la computadora, estaba algo cansada, hace días que no dormía bien; preocupada por el estudio, el trabajo, esto y aquello.  Impulsada por mi interior me dirigí hacia afuera. Me senté con mi copa de vino mirando hacia la luna y comenzó mi viaje místico.
                Reí, no sabía muy bien porqué, tal vez el vino me estaba haciendo efecto. Caminé hacia el esponjoso y esplendoroso pasto. Sobre mis pies descalzos sentí la libertad, era libre en este encuentro. Luego me senté nuevamente sobre la vereda y como hipnotizada observé la luna, bien fijo. El grillo empezó a cantar, melodía que paralizaba. Veía caras en la luna, me sonreía y sobresalía sobre las demás cosas. Ella danzaba alrededor de las nubes, era hermoso el espectáculo. De pronto el grillo cayó, silencio, a través del silencio podía oír los autos muy a lo lejos, voces de allí y lo mejor, el viento danzando con los árboles. La suave brisa llegaba hasta mi rostro, recorría cada centímetro de mi cuerpo, pero sonaba en mis pies desnudos al cielo, produciéndome un cosquilleo.
                Eso necesitaba, era poesía a mi ser, que palabras y palabras, esto era poesía, poesía de verdad. Me sentí tranquila, relajada, era lo que me hacía falta, detener el tiempo, detener este paisaje, este momento, para encontrarme junto a él. Empecé a hablar, hablarme, hablarle a los perros, ¿Buscando respuesta? No, solo delirando en esta poesía, que no puedo describir en palabras, porque se siente en el alma.
Extraña y loca sensación, me encontré hablando sola, o era media loca, o estaba borracha o estaba en paz…
                El cielo se cerraba pero detrás había un sol, una máquina, algo mágico. Parecía que un refucilo se detuvo en el tiempo, y todo era calma por un momento. Monstruoso y aterrador, y la belleza más grande del instante que mis ojos podían alcanzar, en lo más profundo de mi alma… Quiero decir loca entonces.
                Fui por más vino, él me esperaba afuera. Placer, sensualidad, lo acaricié suavemente, brindamos. El se dirigió hacia adentro, observé el cielo, la luna estaba cubierta por las nubes. El cielo se cerró y cerré la puerta del mundo místico…

Mary… 12/02/2011

miércoles, 9 de febrero de 2011

Este jueves literario: "Besos"


Encuentro fugaz

... estaba ella parada junto a él, se miraban inmóviles, uno atrapado en la mirada del otro, casi sin pestañar. Mar y montaña, en opuestos que formaban uno.
Ella pensaba: “¿Qué pasa? ¿Qué va a hacer? ¿Me besa o no? ¡Qué se decida! ¿Qué sentirá por mi? ¿Porqué se queda ahí paralizado? ¡Reaccioná!
            El piensa: ¿La beso o no?...
El no reacciona, ella no sabe que hacer; la situación se torna inquietante. Ella lo abraza finalmente, con todas sus fuerzas, en un abrazo más que cariñoso. Eran amigos, algo más que amigos talvez... eran desconocidos...
Una serie de sensaciones los invadió a ambos, pasión, amor, ternura, descontrol, nervios, miedo, locura... El encuentro los sorprendió en ese entonces pero el deseo de uno por el otro fue aumentando. La mente, el cuerpo y el alma, volaban hacia el mismo lugar: él- ella.
Cuando volvieron a encontrarse, vacilaron... Pero la besó, raro como el primer beso de enamorado. Tanto anhelo pero allí estaban sus labios junto a los de ella, suaves, húmedos, intrigantes. Algo paralizados pero sin soltarse y ansias de otro beso tras él partir a lo lejos, diciendo adiós con una tierna sonrisa en su rostro... Beso fugaz, sensación fugaz, recuerdo más que fugaz...

Mary... 9/02/2011

Más entradas en el blog de Gus: www.callejamoran.blogspot.com

Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"

Este jueves relato : "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno" " Piquillos del infierno " La forma perf...