sábado, 11 de enero de 2025

Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"

Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"


"Piquillos del infierno"


La forma perfecta que recubría sus paredes, envolvía con delicadeza el exquisito relleno que lo revestía. Su color rojo intenso me recordaba el sabor de sus carnosos labios pintados de un ardiente rojo carmesí. Su forma triangular con una punta incisiva ligeramente curvada lo hacían seducir los sentidos que recorrían cada detalle de su figura, sabrosos, suculentos, dulces con un toque ligero de picante. Ella era así, su descripción encuadraba a la perfección con aquel platillo que probé aquella noche, mi paladar flotó por la nebulosa de los sabores, me perdí allí y no quería volver de aquel viaje astral, porque entrar en la pulpa de sus apetecibles labios femeninos era entrar en un torbellino de emociones cruzadas, de éxtasis y placeres carnales.
Ella se movía al ritmo de la música mientras tomaba un vino espumante, no podía dejar de mirarla, de reojo para disimular ante las miradas de los demás, llevábamos tiempo con indirectas. En un momento de la noche la vi alejarse hacia el jardín para perderse en la oscuridad, entonces la seguí. Fumaba un cigarrillo en las sombras, sonrió al ver que me acercaba a su encuentro. Me convido y acepté, hablábamos de la vida, la fiesta y de pronto cuando quise darme cuenta me beso casi por impulso y se alejó apenas unos milímetros de mi boca mientras me miraba con sus bellos ojos azules, esperando una respuesta a su acción. El beso me encendió de inmediato, había imaginado muchas veces como sería el contacto con sus exquisitos y suaves labios, pero al entrar en contacto con ellos me consumí al instante y la avance ya sin dudas ni remordimientos. Parecía que nuestras bocas se comían una a la otra, el calor de los cuerpos empezó a brotar como pimientos asados y sin darme cuenta mis manos se deslizaron para tocar sus pechos, que erguidos sus pezones mostraban la excitación que estaba surgiendo en el ambiente. Sus dedos jugaban con mis pectorales y bajaron lentamente por debajo de mis pantalones, mi miembro se puso erecto al instante, sentí que ya no había vuelta atrás, me hundía en lo profundo de las olas, ella poco a poco me envolvía para arrastrarme en la inmensidad de su sabrosa locura.
Me agarró de la mano y me dijo al oído:
“Ven, quiero presentarte a alguien”.
Aturdido y sin saber que decir, simplemente la seguí. Me llevó hasta una habitación oscura y perdida de la inmensa casa y tras pasar unos segundos entró otro hombre en la habitación. Entendí a la perfección el juego que pretendía llevar a cabo, estaba poseído por su lujuria así que me dejé llevar por sus fogosas caderas que me seducían a su antojo.
Ella se desnudó, de un extremo estaba yo, del otro extremo el otro sujeto, cuan imanes nos movíamos sacudiendo de pasión aquel cuerpo que nos arrasaba con su delicada piel, sabrosa, tierna, dulce con un toque de picante como aquellos pimientos de piquillo que había saboreado un momento antes. Aquella noche que de pronto se prendió fuego, nos dejamos seducir para arder en el delito de sus exquisitos pechos que sabían a fresas al probarlos, su voluminosa y abrasadora parte trasera que encendía los motores de una manera que no hubiera podido imaginar y sus suculentos labios ocultos que pedían con fuerza que los penetráramos una y otra vez mientras ella le cantaba con devoción una melodía de gemidos a la luna llena, que se asomaba con timidez por aquella ventana, siendo testigo de aquel encuentro que me dejaría sin aliento. Lo demás se tornó confuso en mi mente, recuerdo verla envuelta de la magia de nuestros fluidos y luego despertar desnudo en aquel cuarto que fue testigo de una noche suculenta y llena de seducción sin dudas. No había nadie en la habitación, me fui del lugar casi a hurtadillas, como escondiéndome de aquel pecado cometido con devoción.
Hablando con los invitados días después supimos que la anfitriona había puesto un alucinógeno en los pimientos de piquillo rellenos sin querer, confundiendo los frascos en su casa. Los que habíamos probado aquella delicia, habíamos entrado en un viaje astral de las emociones a flor de piel. Me entró la duda entonces si mi experiencia había sido real o todo producto de mi imaginación... Le envié un mensaje para tantear el asunto con delicadeza, esperaba, pasaban los minutos, el teléfono sonó, era ella...
11/01/2024 Mariana Pussó.






domingo, 5 de enero de 2025

Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"

 Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"

Primero antes que nada ¡¡¡Muy feliz año nuevo para todos!!! Estuve un poco desaparecida, entre visitas de familiares y viajes por las fiestas no me he podido conectar. Para este jueves 9/01/2025 les traigo como propuesta "Ensalada de pimientos" y a que voy con esto: les propongo que elijan un pimiento o más si quieren y deben incluirlo en el texto que desarrollen, la historia puede o no ser referida a la cocina pero en ella debe estar incluido el pimiento en cuestión y una leve descripción de sus características particulares. Dejen volar la imaginación y veremos que surgen de estos sabores dulces, picantes, de los colores, texturas, aromas, etc... En lo posible no excederse de las 350 palabras y a medida que me vallan pasando los relatos los iré cargando en la lista.

Feliz de poder regresar...Besos por ahí!!! Mari.


miércoles, 18 de diciembre de 2024

Este jueves relato: "Vuelo de fotos" "Fotografías"

Este jueves relato: "Vuelo de fotos" "Fotografías"

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 "Fotografías"

Estábamos de mudanza aquella mañana de Abril, cuando de pronto encontré sobre el césped un álbum de fotos tirado abierto de par en par, no había nadie alrededor, me acerqué a observarlo...

Las páginas volaron en algún momento, parece que el recuerdo de aquella herida calmó, el tiempo disipó la marea y las imágenes brotan como mariposas aleteando a mi alrededor. Parecía lejano, tu corazón tocó el mío con la más pura impunidad, en aquel tiempo tu ausencia era una tortura, el vacío que había dejado tu esencia parecía hundirme en la más profunda tristeza. La vida te presenta la muerte y descubres que es peor sin embargo ver sufrir aquella persona a quien amas, ver como su alma poco a poco se marchita, peor que la muerte es ver cómo se apaga el brillo de quien quieres y aunque quisieras retenerlo sabes que es mejor soltar para que alce vuelo en libertad...

Miraba las fotos con aires de melancolía, recordé tu mirada, tu sonrisa, cada una de tus arrugas. Las ganas de poder abrazarte, sentir el cálido abrigo de tus brazos sobre los míos, en las caricias de tus besos, tus pícaras palabras, bellas y dulces. Tanto encierra esa simple frase “doble o nada”, mis ojos se llenan de lágrimas al sentir el destello que brota de aquel mensaje para mí. Sigo el hilo y me lleva a aquel día que entre pochoclos y risas fui testigo de la magia que puede envolver una simple película, esa tarde conectamos sin darnos cuenta en un viaje místico. Como olvidar la lluvia acariciando nuestros rostros aquel verano de ensueño, danzábamos al compás de las gotas que marcaron una caricia al alma entre risas, aromas y sentidos que acompañaban aquel deleite de paisaje que nos envolvía.

Cuando la oscuridad parecía haberse apoderado de mi alma, la simple compañía de tu ser le trajo una brisa que plasmo de seguridad aquel marchito corazón golpeado. No fueron las palabras, fueron las historias que con desvelo le abriste con confianza e inocencia para que finalmente mi alma lograra alcanzar la paz que necesitaba para reposar.

Las imágenes se plasman en mi mente como agujas, que cosen con desdén los murmullos de una vida pasada, los mates compartidos debajo de aquel parral, que te cubría con su intenso y refrescante aroma a uvas, la brisa suave que entraba sin tormento por aquel ventanal del olvido. La pasión encajonada por el verde de las flores, se mezclan en mi nariz el dulce néctar del jazmín, con el delicioso olor a tierra mojada, que te acompañan al ritmo de las asperezas que cubrían tus manos, teñidas por la red del tiempo y la experiencia de los años.

El clásico ruido que como melodía cubría cada espacio de la casa, sentí que mientras llenaba estas líneas viajaba a tu encuentro, me encontraba parada observando como trabajabas concentrada en la máquina de coser, la luz se refractaba en aquel vitral de mil colores que envolvía el cuarto. Los silencios me cubren mientras hago una pausa, ya no estás, pero en esta odisea del recuerdo volviste a mi casi sin pestañar, estabas aquí conmigo, podía sentir tu aliento, el calor de tus brazos y la sonrisa en tu mirada. 

Recorrí cada rincón de aquel espacio, visualizaba casi todos los detalles, toda la casa me llevaba a tu encuentro, el jardín de cuentos que con delicadeza hiciste parte de mi infancia, cada perfume, cada sonido, cada fotografía, cada pequeño detalle de ti me atrapa en un torbellino de emociones cruzadas, vuelo y me alzo al resplandor que se mueve en cada palpitar... Te reconocí de inmediato, sonreí, cerré mis ojos y me dejé llevar por la música...

Te amo Abu.

17/12/2024 Mariana Pussó.

                               







martes, 3 de diciembre de 2024

Este jueves relato: "Tú y yo en una isla"-"¿Infierno o paraíso?"

Este jueves relato: "Tú y yo en una isla"-"¿Infierno o paraíso?"

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Consigna de MarcosHe pensado para esta ocasión en un entorno a medio camino entre lo paradisíaco y lo salvaje. Se trata de inventar una historia sobre cómo afrontaríais convivir en una isla desierta con otra persona, siendo los dos únicos habitantes, en principio, que existen allí. Tu compañer@ puede ser o no del mismo sexo y se admiten todo tipo de situaciones.


¿Infierno o paraíso?

No recuerdo muy bien el accidente, todo fue tan fugaz, el terror de esos segundos que sientes que todo se termina y piensas en las personas que amas...

Desperté con un terrible dolor de cabeza, la luz me enceguecía, me dolía todo el cuerpo. A lo lejos pude vislumbrar un rostro, lo reconocí al instante, era el hombre que se sentó a mi lado en el vuelo. Poco a poco los recuerdos del incidente venían a mi mente, el avión cayendo, agua por todos lados y luego oscuridad...

La primera semana consciente fue una tortura, me dolía cada movimiento que realizaba y el pensar en la familia hacia todo más difícil, en la isla no había absolutamente nada de las comodidades a las que uno está acostumbrado, hacia mucho calor durante el día, lo que hacía que las noches fueran tolerables al dormir en la intemperie. Sobrevivir era un arte que te mantenía respirando. La compañía de Alejandro que era apenas un conocido, al principio fue primordial para no perder la cordura sin dudas, aunque éramos muy distintos y chocábamos todo el tiempo con las decisiones que tomábamos. A veces nos distanciábamos un día, pero la pelea sólo duraba hasta el siguiente amanecer, pues la falta de compañía nos unía nuevamente en el fuego al caer la noche. Había que meterle sazón y pimienta a los días porque si no la rutina que poco a poco habíamos adquirido en el paraíso infernal nos agobiaba.

Al principio resistir los impulsos sexuales fue más sencillo porque la persona que teníamos enfrente era un desconocido para ambos, el estrés y los traumas del accidente nos afectaban el día a día, el pensar que nunca saldríamos de allí hacía que la locura se asomara para arrasarnos y acorralarnos con nuestros miedos más profundos. 

Recuerdo exactamente el momento en que nuestras miradas cambiaron de extraños a amigos y finalmente esas miradas buscaban algo más que amistad. El atardecer se veía rojizo, anaranjado y suavemente el sol se escondía sobre el infinito del mar. Esa tarde el agua se veía con una trasparencia y un brillo especial, la brisa cálida refrescaba nuestros rostros, la arena rozaba con delicadeza nuestros pies descalzos. El agua acariciaba la playa en un juego de perfecta seducción. En un momento nuestras manos se tocan sin querer y una mirada incómoda nos sonroja a ambos. Sentí que el tiempo había diluido la culpa por estar ambos en pareja, la distancia y las circunstancias habían cavado una brecha, la amistad y la soledad habían abierto una puerta muy tentadora. Sus ojos color café se clavan directo como fecha sobre mis labios carnosos, la luz se apagaba en aquel delirante atardecer que nos envolvía.

-¿Por qué me miras así?-Pregunté algo incómoda.

Alejandro sin prisas ni dudas me besa casi por impulso en respuesta a mi tonta pregunta. Ese beso fue sentir un volcán interno que avanzaba sin pudor por todo el cuerpo. Quería más y así fue, nuestras bocas se buscaban como imanes, nuestros cuerpos se atraían, sus labios de miel me erizaban por completo la piel. Su risa era el manantial que me disparó directo al corazón, la mágica manera en que las palabras fluían entre nosotros, la conexión inexplicable que brotaba y nos sacudió sin darnos cuenta. Parecía que conocía cada detalle de mi cuerpo, cada secreto que guardaba el deseo que envolvía mí desnudez. La fuerza de la naturaleza nos había cruzado los caminos, enlazados por el destino nos vimos enredados en aquel ovillo que nos fue envolviendo para atraparnos en esta encrucijada que nos ponía la vida, porque fue al amanecer de aquella noche de pasión y lujuria que un barco nos encuentra en aquel rincón olvidado del mundo para despertarnos y llevarnos al mundo real nuevamente. Porque así se sentía ahora, cuando ocho meses atrás todo era al revés y la locura parecía ser el escape de aquella fantasía brutal que nos había acorralado.

Nos vimos enfrentados a las cámaras, al mundo, a la familia en un abrazo eterno y a antiguos amores o presentes, ya no sabíamos que era real y que había sido producto de la trampa de aquella ratonera.

Cada uno en su hogar, bajo el calor de un techo, salimos al jardín para ver las estrellas que habían sido nuestro hogar por mucho tiempo. Recitándole a la luna casi como pregunta, buscando respuestas, buscando tu rostro entre tanta oscuridad. Suspiramos...

Esta historia continuará...

2/12/2024 Mariana Pussó.



martes, 26 de noviembre de 2024

Este jueves relato: "¡Que Vergüenza!"-"Historias de ascensor"

Este jueves relato: "¡Que Vergüenza!"

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Consigna¿Alguna vez pasaron por una situación verdaderamente vergonzosa? ¿De esas situaciones que con el tiempo se convierten en dignas anécdotas de ser contadas?

Bueno, el reto de este jueves consiste en relatar un episodio en donde ustedes o alguien pase verdaderamente vergüenza.


Historias de ascensor 

Recuerdo haber contado esta historia en el año 2010 por aquellos relatos jueveros, el tema en aquella ocasión eran los ascensores. Sin dudas es la anécdota más vergonzosa que me mande, he tenido muchas metidas de pata, pero como la de aquella vez, vale la pena ser relatada nuevamente en mi versión 2024... 
Por aquel entonces tenía 15 años, había viajado con mi mamá y mi abuela por el cumpleaños de mi hermano a Mar del Plata, en ese momento él vivía con un amigo para compartir gastos de alquiler, se habían mudado a la ciudad para estudiar una carrera universitaria. 
Nunca me habían gustado mucho los ascensores, así que por aquellos años usaba las escaleras siempre. Esa tarde íbamos a hacer unas compras al mercado, así que me adelante por las escaleras, mientras ellos se terminaban de acomodar para salir. No tuve la mejor idea una vez esperando en el hall de entrada de asustarlos cuando bajaran. Después de unos minutos el dichoso ascensor se mueve y pasa a descender justo del piso 5, el piso de mi hermano. Cuando la puerta se abre, recibí al personaje en cuestión con el famoso “BUUUUUUU” o “GUAAAAAA”(no recuerdo bien) y por sorpresa no era mi familia. El hombre pegó un grito que acompañaba a la perfección su cara de espantado. Recuerdo exactas las palabras que le dije: “Perdón, pensé que era otra persona”. Seguramente mi mejor color de tez en ese momento fue el bordo o rojo carmesí. Tuve la suerte de no matar a ese sujeto de un infarto, para mi favor al parecer su corazón funcionaba muy bien. Hasta se fue riendo de la pendejada que acababa de presenciar, seguramente me habrá puteado por dentro. Cuando el hombre se retira del lugar no podía parar de reírme, me caían las lágrimas de lo tentada que estaba y así entre risas se abre el ascensor y bajan las personas que estaba esperando... 
Por las dudas ya no ando asustando gente en los ascensores...jajaja 
Esta historia es real, cualquier semejanza con la fantasía es pura coincidencia... 
27/11/2024 Mariana Pussó


miércoles, 20 de noviembre de 2024

Este jueves relato: "Palabras de otros"-"Ese Instante"

 Este jueves relato: "Palabras de otros"-"Ese Instante"

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Consigna: utilizar las frases de célebres escritores y pensadores que les dejo a continuación, para inspirarse y construir sus propias historias. Cada quien decidirá si utiliza una, varias o todas, si titula con ellas o si las incluye en la propia trama. Con libertad en cuanto a género, temática y estilo, intentando no superar las 350 palabras, cada participante aportará una historia que tenga que ver con la/las frases elegidas resaltándolas adecuadamente para evidenciar su inclusión.

PALABRAS DE OTROS PARA INSPIRARNOS

La verdad es raramente pura y nunca simple. Oscar Wilde

Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece. J.L. Borges

Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. M. Benedetti

En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones. Cortázar

El infierno está vacío, y todos los demonios están aquí. Shakespeare

Cada uno tenía su pasado encerrado dentro de sí mismo. V Woolf

Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo. Juan Rulfo

Mantén siempre tu cara hacia el sol y las sombras caerán detrás de ti. W. Whitman

La seguridad es, básicamente, una superstición. Helen Keller

La violencia es el último recurso del incompetente. Isaac Asimov


Ese Instante 

Las agujas del reloj marcaban las 23.59 horas... 
“El infierno está vacío y todos los demonios están aquí” (Shakespeare). Elena leía un libro recostada sobre la cama, cuando se topó con esa frase su mente empezó a fluir... 
...Así me sentía, veía las letras hipnotizada y podía vibrar al ritmo de la música, resonaba en mi cabeza y sin querer me veía imaginando mil desenlaces posibles a los demonios de mi interior, que pedían con fuerza salir afuera.  
Deslizaba las marcas del ayer, visualizando el camino recorrido hasta aquí, lleno de silencios, en esa espera infinita de estrella fugaz, pero en los enojos y suspiros de esa vuelta de tuerca descubrí que te importaba, que algo había cambiado y esa brecha que nos separaba era cada vez más delgada. Por momentos el deseo me desbordaba y perdía el control de mi ser, veía cómo te acercabas al punto de sentir esa inexplicable tensión que te recorre el cuerpo y te desnuda el alma. Intentaba concentrarme, pero tu imagen se aparecía una, otra y otra vez, entonces recordé que ese día que me invadía la melancolía que deja tras sus huellas la muerte, ese día exacto pensé en vos. Escribí al viento, pero tras una simple brisa de primavera las palabras se borraron y no tuve el valor de enviar aquel mensaje del destino. La ansiedad se había apoderado de mi cabeza, pero el sentirte cerca fue la calma que suavemente me tranquilizó, aunque no estuvieras presente, mi corazón te escuchaba en cada latido. 
Frente a la cruda realidad comprendí que algo había cambiado en mi interior, de pronto mis pensamientos perturbados volaban y se eyectaban en mil direcciones, la locura se asomaba, quería dejarla aflorar y ver emerger por mis venas la traición de aquel deseo desorbitante por tocarte lentamente. Mis manos se deslizaban por tu espalda, recorrían la silueta de aquel exquisito tatuaje, mis dedos se movían por las líneas que formaban aquella imagen, mientras que por mi cuerpo brotaba el éxtasis que me llevaba a querer deducir que había debajo de tu ropa. Podía imaginarlo, pero necesitaba verlo, palparlo y sentir tu piel junto a la mía. Tus manos me acariciaban, comenzaba la danza que florecía con cada nota, la composición que acompañaba la delicadeza con la que te movías por cada detalle de mi figura, sin dudas era un arte difícil de exponer en palabras, pero locamente apasionada de sólo traerla con el pensamiento. 
La simple mirada sobre mi rostro me incomodaba, pero al mismo tiempo pedía que lo hicieras, que me observaras como el amante mira con desdén la bella luna llena. Ni hablar de tus sabrosos y ardientes labios, que hacen la pareja perfecta con los míos, en un suspiro el aire que nos separa nos arrasa para hacernos uno en un exquisito y embelesado beso. El hechizo parecía surgir con la magia de aquel cuaderno que guardaba los secretos más pesados del corazón... 
Las agujas del reloj marcaban las 00:00 horas, el tiempo de soñar se había evaporado. La enfermera se acercó a Elena para darle la medicación y pronto sus ojos se cerraron en un profundo descanso. Elena solía confundir la fantasía con la realidad, la locura era su refugio, allí podía ser ella misma, podía ser libre y dejar salir sus demonios... 
20/11/2024 Mariana Pussó 


domingo, 17 de noviembre de 2024

Cierre de convocatoria!!!

Cierre de convocatoria:

Gracias a todos por participar y ser parte de la magia de los vinos... Feliz del resultado que se desprendió de las etiquetas del cuadro. Los dejo con Neogéminis para que nos presente la nueva convocatoria del próximo jueves...

Hasta el próximo encuentro...Besos por ahí!!!

Mari



martes, 12 de noviembre de 2024

Este jueves relato: "Etiquetas de vino"-"Sin palabras"

Este jueves relato: "Etiquetas de vino"-"Sin palabras"

Consigna siendo anfitriona: Les voy a compartir una imagen, de un cuadro que tengo en casa, que lo armamos con etiquetas de vinos que fuimos tomando y corchos. La idea es que elijan una de las tantas opciones, ya sea que los inspire la imagen o el nombre de los vinos, tienen que nombrar en sus relatos una de las etiquetas que aparecen en el cuadro. El texto puede ser referido a los vinos o no necesariamente.


Sin palabras 

Estaba sentado en la tierra seca, llevaba tiempo sin llover en el viñedo, las plantaciones de uva necesitaban las lluvias que el viento de febrero anunciaba su pronta llegada.  
Recuerdo bien la selección de semillas que hicimos para probar una nueva variedad en sabor, aroma y la acidez justa y precisa para lograr ese toque de aspereza que deja la madera en su paso por el roble. Todo el proceso había sido planeado en detalle, tuve que observar y cuidar de cerca para lograr las condiciones precisas de temperatura, hidratación y maduración perfecta. 
Alice, si así era su nombre de raro, ella me había enseñado todo sobre las uvas, el vino y la pasión sin dudas, por los viñedos, por Mendoza, por la vida, por la tierra. Degustar un buen vino era un arte decía ella, me hacía probar primero las uvas que cosechábamos y según su intuición ya tenía una idea armada de cómo sería el gusto de ese vino cuando pasara por todo el proceso que faltaba. Sus labios de fresa me recordaban el bordo exquisito de su ardiente sabor a frutas, el simple contacto con la boca se sentía fresco, suave, pero a medida que la temperatura avanzaba el semblante se llenaba de intensidad, dejando un amargo final que pedía más, pues era imposible separarse de la inmensidad de su embocadura. Su aroma me llevaba a naufragar en zonas prohibidas, dulce, suculento, y delicado, donde los sabores se mezclan y se funden con los olores, produciendo un éxtasis de fino paladar. Degustar su delicado cuerpo era uno de esos placeres que disfrutas una y otra vez, su espíritu libre hacía que cada encuentro se sintiera distinto, su toque personal y cada detalle hacía del fruto mi lugar favorito. 
"Cierra los ojos y siente la tierra, siente la belleza que te llega a través de los sentidos”, esas palabras me las decía al oído y sentía que volaba al oasis del placer, un furor me recorría cada centímetro del cuerpo. Descorchar aquel apasionado vino era mi parte favorita, pero contemplar su delicada envoltura me hechizaba los ojos, el poder de seducción que tenía su piel bajo la luz del sol, dorada y vivaz, tenía que besarla y deslizar mis ásperas manos sobre el deleite que la cubría. 
Las primeras gotas comenzaron a caer, sonaban como tambores sobre el suelo, desparramaban un delicioso aroma que impregnaba el embelesado paisaje que me rodeaba. Allí estaba ella también, en compás perfecto frente al frenesí de aquel momento añorado. La lluvia mojaba nuestros rostros, me acerqué a sus sabrosos labios, me atraían, quedó un pequeño espacio entre los dos, el aire se cortaba con sutileza. Sus pelos desarreglados, sus hermosos ojos azules me hechizaron, podía vislumbrar sus senos que se asomaban tímidos de su intrépido escote, donde las gotas de agua caían indiscretas y atrevidas en su suculenta corteza que poco a poco se humedecía. 
Nos dejamos llevar por el momento de furia, ella me sacaba el aliento, sin dudas me dejaba “sin palabras”, me hundí en las profundidades para embriagarme en su tez y beberme cada parte de su apetecible y carnosa piel, que me abrazaba acelerando el pulso. Sentí que perdía el control de mi ser, por un momento nos hicimos agua y fuego y puedo decir que probé la mejor cosecha de la temporada sin dudas... 
11/11/2024   Mariana Pussó. 


Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"

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