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jueves, 20 de enero de 2022

Chiquillada



A raíz de de lo ocurrido en algunas Comunidades Autonómicas con las niñas tuteladas que fueron prostituidas, se da una cuenta de que existen unos protocolos demasiado largos: Primero el centro, que pasa la pelota a los servicios sociales provinciales, éstos la pasan a la comunidad, ésta a la justicia... Y... al final la denuncia se pierde en un despacho sin solución y en algunos casos, con efecto negativo para las víctimas. 

Con estos hechos deleznables, vino a mi mente de sombra un caso que nos ocurrió en el colegio. No hacía mucho que la ley había convertido a nuestras escuelas unitarias en un CRA (Colegio Rural Agrupado). Cada maestra seguía teniendo y dando clase en su escuela pero en la población más grande se formó un equipo directivo con: director, secretario, jefe de estudios... con el que había que contar para cualquier iniciativa.

Merche daba clase en su escuela con niños de varias edades. Durante uno de los recreos un niño de 8 años entró al servicio. Cuando iba por el pasillo para salir al patio, una niña de 6 años iba a entrar y al escolar se le ocurrió enseñarle el pene. La niña salió corriendo para decírselo a Merche, su profesora. La maestra castigó el resto del recreo al niño en clase, además de echarle la típica bronca. 

Parecía que todo había quedado ahí. Pues no. La niña lo contó en casa: "Alex hoy me enseñó la "pirulina" en clase.  ¡¡Quééé!! La madre, que era una "tocapelotas", que las hay, se le ocurrió sin más escribir una carta a la Dirección Provincial dando cuenta del caso sin pasar por protocolo alguno.

 ¡Se armó la marimorena! El inspector se presentó en el Centro, reunió al equipo directivo, que no sabía nada del caso y les dio, según él, la mejor solución: Había que sacar a ese niño del colegio inmediatamente. Se llamó a la profesora y ésta pidió tiempo. 

¿Cómo se iba a enviar a un niño, por una chiquillada, fuera de su entorno familiar? Aquello había que pararlo. Llamó a la madre. Le explicó cómo había sucedido, la madre superindignada dijo que pensaba sacar a su hija del colegio. Merche intentó razonar: Tú verás lo que haces, eso no se volverá a repetir, te doy mi palabra, son chiquillos. Tu hija está feliz aquí, tiene dos amiguitas de su edad que las ves siempre juntas, se llevan muy bien. La madre parecía que no había entrado en razón y se fue con el ceño fruncido. 

Al día siguiente la niña le dijo a Merche que ella no quería ir para otro colegio. La profesora llamó al centro para informar y que de momento no movieran ficha. Por el bien de los niños todo quedó ahí. Nadie, excepto Merche y la madre que como anteriormente hacía, cada dos por tres iba en el recreo a hablar con la profesora y a decirle que si fulanito había llamado "acusita" a su hija o que fulanito había llenado la boca de agua y le había mojado el babi a su niña.

¡La maestra con eso ya contaba, paciencia! Merche solucionó el problema como cuando ella sola en su escuela, sin equipo directivo, tomaba la mejor solución. Sobre todo pensando en los niños no se puede hacer una montaña de un grano de arena.

También  es cierto que, a veces, hay casos graves cuya solución se pierde entre largos protocolos.  Ya lo decía mi abuela: "Muchos cocineros estropean el cocido".


Siempre hay varias soluciones: "La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón" de H. G. Hendricks.



jueves, 12 de noviembre de 2020

Lazos rotos

  


Jade tenía tres años cuando sus padres se separaron. Después de un tiempo su madre se puso a convivir con un chico que tenía una niña, Julia, de la edad de Jade. 

Las niñas estaban muy unidas porque pasaban mucho tiempo juntas en casa de la madre de Jade que tenía su custodia y también el padre de Julia tenía la custodia se su hija. Eran superfelices parecían dos hermanas, se llevaban muy bien y estaban deseando estar siempre juntas. 

La madre de Jade detalle que compraba para su hija, detalle que adquiría para Julia. Recuerdo uno en especial que me pareció muy original. En una ocasión compró una docena de pequeñas perchas acolchadas y le dió una gran alegría a las niñas. Seis tenían grabado el nombre de Jade y otras seis tenían bordado el nombre de Julia. Parecía que su mundo feliz duraría para siempre pero ellas no pudieron elegir. 

Después de unos años la madre de Jade y el padre de Julia se separaron y por desgracia fue una separación bastante traumática. Ahí acabó la relación de las niñas que se habían criado cinco años como hermanas. Me pregunto: ¿Estas niñas con el paso de los años se seguirán añorando?


Elegir lo mejor no es fácil: "Ser bueno es fácil; lo difícil es ser justo" de Victor Hugo. 



jueves, 6 de junio de 2019

Madurez infantil


Imagen obtenida de Google
En Astorga han acogido a medio centenar de niños y niñas venezolanos, de primaria, debido a la inseguridad de su país.  Desde su llegada han hecho varias excursiones para conocer el entorno.

Una de las visitas de los escolares fue al Regimiento de Artillería (RALCA) de Astorga. Allí  disfrutaron con los soldados guías que les mostraron: lanzacohetes, tanques y diferentes baterías de armas que a los alumnos les encantaron.

De allí fueron a visitar el Museo del Chocolate. Por el trayecto hacia allí, vieron pasar a una señora que empujaba una silla de ruedas donde iba sentado un anciano. En ese momento uno de los niños comenzó a llorar amargamente tapándose la cara con las manos. Una de las maestras se acercó y pasándole el brazo por los hombros le preguntó por qué lloraba si se había hecho daño con algo. El niño entre suspiros señaló al anciano de la silla de ruedas y dijo que es que su abuelo también iba en una silla de ruedas allá en Venezuela. 

La profesora intentó calmar al pequeño diciéndole que algunas personas que no podían caminar tenían que ser ayudadas, a lo que el niño sin parar de sollozar, dijo con fuerza:

_ ¡¡ES QUE SÓLO ME TENÍA A MÍ!!  _mientras su pequeño cuerpo seguía convulsionándose.

A la maestra sólo le dio tiempo a coger sus gafas de encima de su cabeza y colocárselas para que el niño no viera las lágrimas que rodaban involuntariamente de sus ojos. Hay infancias que maduran muy deprisa.


Las circunstancias roban muchas infancias:"La única patria que tiene el ser humano es su infancia" de Rainer María Rilke



jueves, 4 de abril de 2019

Monólogo de silencio (7)


Dibujo obtenido de la Red
"Carne de cañón". 

Estoy sentado en el descansillo de la escalera con el bebé dormido en brazos y apoyado en mis piernas. He dejado como siempre mi zapatilla entre la puerta del piso para que no se me cierre y luego pueda entrar cuando pase la bronca. Antes, cuando mi madre y Jom se peleaban, salía del piso ponía la zapatilla para que la puerta no se cerrara, me sentaba, tapaba los oídos con las manos y lloraba. Ahora ya no lloro porque ya tengo nueve años y además si lloro el bebé se pondrá a llorar también. Sabina, la madre de mi padre, nunca quiere que la llame abuela así que siempre la llamo por su nombre. Pues a veces Sabina, cuando pasaba algunos día en su casa siempre me decía: Tu, Salva, sólo tienes nueve años y vas a ser "carne de cañón" si nadie lo remedia. Con tu padre en la cárcel y tu madre "loca de atar" siempre a "salto de mata", lo que yo digo; "carne de cañón". Yo no sé lo que quiere decir con eso pero por el tono, fijo que es algo malo. La verdad es que mi madre tiene unos ataques..., como dice Jom, que es su nueva pareja, cuando le da la neura está para que la encierren. Ella siempre se pelea con sus parejas. Estamos de "ocupas" porque Jom no trabaja y ella está de camarera por las noches  en un bar de copas. Jom me cae bastante bien. Me lleva al colegio y cuida del bebé, que es su hijo, para que mi madre duerma por las mañanas. Pero... cuando discuten, mi madre pierde los nervios y empieza a tirarle a Jom con todo lo que está al alcance de su mano gritándole e insultándole y Jom pega puñetazos a los muebles y a las paredes por no dárselos a ella, mientras dice muchos, muchos, tacos. Por eso yo en cuanto empieza la pela que es diaria y el bebé  empieza a llorar, lo saco para el descansillo hasta que pase la tormenta. Los gritos y golpes ya no se oyen, el bebé se ha despertado y mira para lo alto de la escalera y luego me mira y se ríe, yo hago lo mismo miro a lo alto y luego le miro a él y me río. Mamá me ha dicho que el jueves sale mi padre de la cárcel y que ella ya tiene bastante con el bebé así qe me tengo que ir con él. Estaré unos días con Sabina y luego no sé dónde iré con mi padre porque Sabina no quiere saber nada de él. Mi madre dice que seguro que pronto lo vuelven a meter en la cárcel. Me preocupa el bebé porque si yo me tengo que ir con mi padre, cuando mamá y Jom se peleen él llorará y no tendrá a nadie que lo saque para el descansillo de la escalera. ¿Será él también "carne de cañón" como dice Sabina? 


Una parte de la infancia no lo tiene fácil: «La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices» de Albert Einstein.


jueves, 8 de noviembre de 2018

Más vale prevenir



 Este puente reciente de Los Santos, Íñigo, de diez años, fue a pasarlo al pueblo con su familia. Nada más llegar le faltó tiempo para ir en busca de su amigo Diego y juntos se fueron a recorrer el pueblo, libres como pájaros sin tener a ningún adulto tras ellos.

A pesar de estar en una localidad pequeña, a Íñigo  se le recuerda que no hable con desconocidos. Además  le han advertido que si un coche se para junto a él, aunque sea para preguntarle algo, que se vaya corriendo sin contestar.

Ese día estaba con su amigo Diego, un año menor que él, jugando junto al reguero. Es un lugar que ellos llaman "Malas pulgas" por un perro peligroso que tiene allí cerca un vecino.De repente paró un coche grande y negro junto a ellos y les preguntó algo. Íñigo no supo que le preguntó echó a correr a toda pastilla, sin preocuparse de la bici tirada junto a la acequia. Pero Diego no le siguió así que se paró y a gritos le llamó para que hiciera lo mismo que había hecho él. Diego vino corriendo hasta donde se encontraba Íñigo sin comprender muy bien  la reacción de su amigo hasta que éste se lo explicó. ¡Mejor no fiarse de gente desconocida!

Al día siguiente Íñigo estaba con su padre en el bar y un amigo de éste se paró a charlar con ellos. Lo primero que hizo fue dirigirse a Íñigo y preguntarle: ¿Por qué echaste a correr ayer cuando me paré a preguntaros qué hacíais? Íñigo se quedó callado. Habló su padre. 

_¡Ah, eras tú! Ayer vino todo asustado diciendo que un señor con un coche negro, con gafas de sol, tatuajes y mala pinta, había parado junto a ellos y que se habían ido corriendo. ¡Así que eras tú el de la mala pinta! comentó riendo el padre de Íñigo, mientras él niño permanecía  callado. Hiciste bien _añadió su padre_ mejor guardar las espaldas por si acaso.

 El amigo igualmente riendo y mirando de frente al niño interrogó: ¿A que te inventaste lo de las malas pintas? Pero Íñigo permaneció mudo. 


Más vale ser precavido: "Los niños son la esperanza del mundo" de José Martí.


jueves, 10 de mayo de 2018

Decepción menuda



Etelvina era profesora de Primaria. Nunca había conocido a ninguna mujer que se llamara así y curiosamente viví en un pueblo varios años y conocí a dos compañeras de profesión que se llamaban así. Ambas excelentes profesionales y buenas compañeras. Para distinguirlas les decíamos "Telvi" la de Párvulos y "Telvina" la de Primaria. A las dos le quitábamos la "E", supongo que sonaba mejor.

 Mi hija pequeña de ocho años hacía 3º de Primaria. Quedaba poco tiempo para acabar la clase y como llegaba el Día de la Madre  ETelvina les dijo a sus alumn@s que hicieran una redacción en borrador sobre la madre. Mi hija recordó que yo siempre le hacía bromas cuando les contaba cuentos y a veces en plan gracioso y tremendista con una voz fuerte y profunda les decía con la voz engolada: "Yo tengo cuatro tesoro (por mis cuatro hijos) y si algún día alguien me los rapta y los lleva a una isla, me vestiré de pirata, pondré mi parche en el ojo, cogeré mi catalejo e iré en su busca con mi barco más allá de los mares o hasta donde el mar se acabe y los rescataré..." 

La niña fue escribiendo su redacción con más o menos las palabras de ese párrafo mío que recordaba y se la entregó a la maestra. Telvina al leerla la felicitó por lo bonita y original que le parecía. 

Al día siguiente en clase la niña se acercó a la papelera para afilar su lápiz, vio un papel enrebujado y le pareció... ¡Oh, sorpresa, era su escrito, vaya desilusión! Lo cogió, lo guardó en el bolsillo y lo trajo para casa. 

Al llegar, entró en la cocina y me espetó: ¡Sí, sí, muy bonito, muy bonito, lo que escribí, y estaba en la papelera! Leí el texto. Disculpé a la profesora, no somos perfectos y ella la quería mucho, así que le dije: A mí también me parece muy bonita así que mira, hay un concurso de redacción para escolares de Caja España lo que puedes hacer es pasar a limpio el borrador, alargarlo un poco y lo presentamos al concurso. La niña estuvo de acuerdo. ¡Ganó un Premio! Una cámara fotográfica.  

Y... es que ... hace falta muy poco para ilusionar a los más pequeños y menos para desilusionarles.


No es un sólo día el día de la Madre: El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños" de Graham Greene.


martes, 24 de enero de 2017

"Beneficiarse"



Estos peques me meten en cada berenjenal que no sé como salir del atolladero. Son los dos más pequeños. La niña de seis y el niño de ocho años. Uno de estos días, después de comer, como los Reyes les han traído una tablet a cada uno, les dije que podían jugar una hora. 

Ya sé que si le pones a los niños una maquinita en las manos no tienes niños en toda la tarde, pero para eso estamos los adultos, para controlarles. No jugaban al mismo juego pero ambos de vez en cuando miraban el juego del otro y comentaban. 

Llevaban como tres cuartos de hora jugando. El niño jugaba al "Goat Simulator" protagonizado por una cabra (coces, cornadas, su lengua atrapa de todo hasta personas) lo que se dice "hacer el cabra" para mí es un juego un tanto estúpido como la mayoría en los que se hace el cafre, pero no hay mucho dónde elegir y se divertían con la cabra. De pronto el niño me pregunta:

 _Yaya, ¿qué es beneficiarse? _ la niña añadió_ Sí, sí, yaya, ¿qué es beneficiarse?. Estaba leyendo el periódico y les dije "pues obtener un beneficio, o sea obtener algo bueno".

 _Es que, no sé qué hay que hacer para seguir _dijo el niño_ aquí pone "beneficiarse a una animadora" (literalmente). Me entraron ganas de reír, cuando deberían haberme entrado ganas de gritar en estas circunstancias. Acerté a decir: 

_Pues será que habrá que darle de comer a la cabra. Al momento:

 _No, no, ya le he dado de comer y no es eso _añadió el niño. 

_Pues... no sé. Bueno ya quedan sólo cinco minutos y tenéis que dejarlo, otro día seguís. 

La cabra, la cabra, la put... de la cabra. ¿Será posible? ¿Hacen los juegos para niños con segunda? Quizás el traductor no es español, o si lo es,  desconoce el significado coloquial de "beneficiarse". El día que lo descubran, aunque no creo que sus padres le vuelven a dejar el juego, habremos formado otros monstruitos como la cabra del juego. 


De momento quedó sin aclarar la palabreja: "La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras" de Jean-Jacques Rousseau.



martes, 27 de octubre de 2015

Mi lector favorito





Mi lector favorito es mi nieto Héctor. Cumplirá los 7 años el 30 de diciembre, pero ya quisieran muchos niñ@s de 6ª curso, tener el ritmo y la comprensión lectora que tiene él. Escribir no le gusta tanto pero si descubre un libro, sea del tema que sea, los ojos se le van siempre tras él,

Su hermana Helena, con cinco años, va por el mismo camino. No sabe leer pero te pone el cuento en las manos y te dice: "Tú lee lo que pone, no te inventes nada" y al rato te pregunta: ¿Pero eso lo pone ahí de verdad? y tienes que decirle que sí aunque cambies algo. El mérito, sin duda alguna, es de su madre que lee y les lee desde muy pequeños.

Hace unos días fueron a la biblioteca pública, de la que son socios.  Como a Helena le encantan los perros, su mamá cogió para leerle un libro titulado "El perro exisiencialista". Está escrito en castellano y en inglés. En la biblioteca de León está en el lugar de los libros infantiles destacado con estrella verde, entre otros libros preciosos y muy solicitados. A Héctor también le gustó al pasar las hojas y ojearlo. En el libro no consta para qué edad es más apropiado. Son varias historias todas de perros, lo que hace que los niñ@s se fijen más en él.

Entre sus líneas se descuelgan frases como: Un día Wally, un perro se presentó a un programa de TV, pero había otro perro mejor. Así que se metió en el despacho del productor... le lamió los zapatos y por fin lo consiguió. Se convirtió en una estrella... al verlo las perras entraban en celo y los perros le envidiaban" (dibujos alusivos) 

Cuando la mamá empezó a leerle  en casa a Helena, el libro de los perros, tuvo que inventarse líneas y esconderlo para que no cayera en manos de Héctor. ¡Vaya pautas de conducta para un mocos@!

En otro cuento: Roqui odiaba los gatos encontró uno que le mordió el rabo. El gato se entusiasmó... esto a Roqui le excitó". 

En otro: Pipo sentía amor por su amo que pasaba de él. Así que cuando su amo iba a trabajar su consuelo era olisquear su ropa interior (dibujo alusivo oliendo unos calzoncillos) 

De otro: Un día el amo sufrió una aciaga situación; perdió el trabajo y su novia le dejó. Se volvió alcohólico, se convirtió en un perdedor. Y se arrastraba detrás de Pipo en busca de consolación. En ese estado extraño, un milagro ocurrió Pipo y su amo se casaron para una vida mejor. ...Su amo sólo bebía, su matrimonio no funcionó. Pipo pensó en el divorcio... 

Del cuento "El perro basurero": Blery era feliz en su basurero. Un día unos perros llegaron a su cubo, eran evangelistas que ofrecían techo y un hueso bastante duro, a quien se uniera a ellos, en un propósito puro. ...A pesar de morirse de tisis, nunca se arrepintió... 

De "El perro existencialista": Entonces se dio a la bebida y a las malas perras, deambuló por todos los antros, arrastrándose a duras penas. ...Hasta que un perro evangelista lo encontró... le explicó que si le seguía, tras la muerte visitaría un lugar donde no hay nada que hacer más que lamerse la entrepierna... Por fin Jerry encontró una ocupación en una sucursal de correos... "lamiendo" sellos, (las comillas son cosa mía) para cartas de promoción. 

De "El perro que vendió su alma al diablo": Se sentía sólo necesitaba compañía femenina. Así que una noche trazó una estrella en el suelo y comenzó la invocación (dibujo alusivo con estrella de 5 puntas y una vela en cada punta) El cancerbero se le apareció. ...sin leer el contrato lo firmó. Un montón de chicas llamaron a su puerta, justo a continuación. Chocolate (que así se llamaba el perro) gozó el resto de sus días, con seis perras de lo mejor. 

Héctor sigue preguntando a su madre que dónde está el "cuento de los perros" que no lo encuentra. Su madre y mi sombra nos imaginamos las preguntas que haría Héctor a cada rato si lo llega a leer.

Datos del libro: En la portada firma de los Berriatúa. En la contraportada PANTA RHEI. El libro habla por sí sólo y para estas edades merece ser escondido.


Mi sombra sigue la frase: "Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído" de Jorge Luis Borges.






martes, 16 de junio de 2015

¡¡Pillados!!





 Llega el final del curso, época de exámenes y pruebas para todos. Pequeños y mayores intentan hacer trampas. 

Mateo, Primero de Primaria. Mateo es un niño inteligente que siempre saca muy buenas notas. A su amigo Nizan le cuesta todo mucho más. En la prueba de inglés Nizan puso las palabras que se le iban ocurriendo que no tenían nada que ver con las que se le pedían. Al poner el nombre en su hoja, puso el nombre de Mateo y se la entregó a la profesora. Nada más echar un vistazo, la profe dijo: ¡Anda, pero si yo no sabía que tenía dos Mateos en esta clase! Nizan agachó la cabeza. 

_¡Pero Nizan, tú te llamas Mateo! Y el pequeño balbuceó: Es que... Mateo es mi amigo... 

Assier, Segundo de Primaria. Assier es muy listo, además tiene una letra muy bonita. Su clase hizo la prueba de inglés. La profesora las corrigió y como siempre entregó a cada uno su hoja para que la llevaran a casa y la firmaran mamá o papá. Salieron al recreo y Sergio, que tiene una nota muy baja, se hizo el remolón. Se acercó a la mesa de Assier, que siempre tiene buenas calificaciones, cogió su examen fue a su mesa borró Assier y en su lugar puso su nombre, Sergio. 

Luego sacó su prueba de la mochila, borró Sergio, puso Asseier y metió su hoja en la mochila de Assier. Cuando la mamá de Assier vio la prueba, inmediatamente se dio cuenta de que aquella no era la letra de su hijo por mucho que en el encabezamiento de la hoja figurara su nombre. También la mamá de Sergio se dio cuenta que algo no estaba bien. ¡O sea, que todo estaba demasiado bien!

Las dos mamás fueron al colegio y ante la profesora y las pruebas de los dos niños, quedó todo aclarado. ¿Por qué lo hizo Sergio? No sabe. No contesta. 

¡¡Si esto hacen los pequeños ...!! Apaga y vámonos.


¡Estos peques!: "Dos amigos no se quieren de la misma forma, uno besa y el otro pone la mejilla" de Cicerón.



jueves, 25 de septiembre de 2014

"Niñ@s crueles"





 Adriana de ocho años llegó del colegio triste y afligida. Se sentó en una silla de la cocina  y comenzó a ponerse pálida. De repente  se levantó y corrió hacia el servicio. Su mamá  la siguió y le puso una mano sobre la cabeza y otra sobre la frente mientras vomitaba. Regresaron al salón. Adriana lloraba pero seguía sin decir esta boca es mía.. 

Con  paciencia y dulces palabras, logró su madre sonsacarle su preocupación. ¡Se iba a morir! Su progenitora asustada la tranquilizó y la niña por fin comenzó a dejar salir algunas palabras y luego varias frases de un tirón: Silvia, me riñe, no quiere que juegue con otras niñas, sólo con ella y además... 

Silvia, una niña de su clase, le había obligado a comer unas flores del patio y después de comerlas le había dicho que se iba a morir porque estaban envenenadas. La madre consoló a su hija lo mejor que supo, insistiendo en que en los patios de los colegios no había plantas ni flores venenosas. Por fin Adriana dejó de llorar y se convenció de que no se iba a morir.

Hay niños y niñas así, celosos y mal intencionados como Silvia que acostumbran a hacer cumplir su voluntad a otros más pequeños o de su misma edad  pero más dóciles.

 Los niñ@s, como los adultos tienen sus defectos: "La única desventaja de un corazón honesto es la credulidad" de Philip Sidney. 




martes, 10 de junio de 2014

Joaquina la "ratoncita"






Mi sombra curiosa escucha el diálogo en un bar de Eras. Una niña de unos cinco años va hacia su madre y le pregunta:

  _¿A que no sabes lo que me duele?

 _No sé, _le dice su madre_  la tripa, la cabeza, las piernas... porque  seguro que estás creciendo. 

_No, no, ¿te rindes? 

_Me rindo. 

_Me duele un diente y si se me cae, el Ratoncito Pérez me traerá un regalo. ¡A que sí! ¿Cuando a ti se te caía un diente también te traia algo el Ratoncito Pérez? 

_Cuando  yo era como tú y se me movía un diente, no le dejaba a nadie de la familia que me lo tocara. En el colegio había una monjita que se llamaba Joaquina, que era la Ratoncita de casi todas las niñas. Había estado de misionera en África y todas las niñas cuando se les movía un diente esperaban a su clase para decírselo. No sé cómo lo hacía pero de un tironcito de nada te sacaba el diente y ni sangraba siquiera. Luego te daba una estampita y un caramelo que sacaba de su hábito y nos hacía de lo más felices. ¡Parece que aún la estoy viendo! A lo mejor se cansó de ser Ratoncita y se lo dijo al Ratoncito Pérez y por eso ahora viene él cuando a alguien se le cae un diente... La pequeña se alejó un tanto pensativa, como si quiesiera asimilar lo escuchado para volver a preguntar.


Me gustó la mezcla de realidad y fantasía: "Se puede tener por compañera la fantasía, pero se debe tener como guía a la razón" de Samuel Johnson  



martes, 17 de diciembre de 2013

¡Control peques!





  Su abuela le sujetó sobre el orinal con fuerza. Ella pensaba que a los dos años y medio, era una buena edad para comenzar con el control de esfínteres de su nieto.

El pequeño lloraba desconsoladamente llamando a su madre. Su madre en el piso de arriba gritaba: 

_¡Vale ya, mamá, no ves que le va a dar algo! 

El pequeño con sus gritos no oía los de su madre. La yaya siguió sujetándolo para que no se levantara y comenzó a hablarle despacio. El niño se fue tranquilizando. La abuela le entregó un móvil rojo de juguete que tenía preparado para la ocasión sin dejar de sujetarle. El niño dejó de llorar y el pis se oyó en la "tortuguita-vacinilla"

Bajó mamá que lo abrazó y lo besó. Siguieron los besos del abuelo, la abuela... Todo fueron abrazos y felicitaciones. Al día siguiente ya no hubo llanto ni lamentaciones. El peque sólo dijo dirigiéndose a la abuela: 

¡Quiero hacer pis en el "norinal"! Al terminar, además de pis había algo marrón oscuro en la vacinilla.Todos tuvieron  que ver sus "caquitas" que, por cierto, no olían a rosas. 


Alguien dijo: "Cuando es necesario permanecer firme, conviértete en una montaña"



jueves, 10 de octubre de 2013

¡Obligada a decidir!






Lara, que a finales de año cumplirá ocho años, llegó triste de clase y se abrazó a su madre llorando a la vez que decía: Mamá yo no quería decirlo, yo no quería decirlo, yo no quería... 

Su madre intrigada la consoló y cuando estuvo más calmada la niña comenzó a contar: 

Izan, un niño de su clase con los ocho años cumplidos, le dijo a Lara en el recreo como jugando:

 _Si tuvieras que matar a tu padre o a tu madre, ¿a quién matarías primero? La niña dijo que a ninguno pero Izan insistió:

 _Eso no vale, hay que decir uno de los dos: o a tu madre o a tu padre. Lara siguió diciendo que no y que no, pero su compañero siguió insistiendo y... terminó por claudicar y había elegido: 

 _¡A mi padre! Había dicho, pero ella no quería decirlo. 

Por eso ahora abrazada a su madre repetía inconsolable, que ella no había querido decirlo. Su madre, con buen criterio, le dijo que ahora ya había pasado y que no se sintiera culpable, pero le advirtió: La próxima vez no te dejes convencer ni jugando. Hay que ser fiel a unos principios. Tú nos quieres mucho a los dos por lo que nadie te puede obligar a elegir. La niña por fin logró quitarse un gran peso de encima. 

Mi sombra reflexiona: ¿De dónde sacan, estos pequeños monstruos, semejantes preguntas? Casi puedo asegurar que de la televisión pero... no deja de ser algo preocupante. 

Me recuerda una leyenda que oí de niña: Un hombre contemplaba cómo en un río se ahogaban su mujer y su madre. ¿Por quién se decidiría el hombre para tirarse a salvarla primero? ¿Por su mujer o por su madre? y te daban la respuesta: Por su madre porque mujeres hay muchas y madre una sola. 

En este caso Lara, sólo tiene un padre y una madre y únicamente cada ser humano puede ponerse en semejante disyuntiva. Nadie ha de obligarte a decidirte por uno u otro progenitor.


De todas formas: "Nos empeñamos en crear males imaginarios; sabiendo que hemos de tropezar con tantos de verdad" de Oliver Goldsmith.




martes, 21 de mayo de 2013

Visita a "La Campaza"


                                                   
                         



   Los niños de 3º de infantil hicieron una salida a Hospital de Órbigo para visitar  "La Campaza". La excursión costó 26 €, comida incluída aún así, a todo el mundo le pareció carísima.

La mayoría de los alumnos se apuntaron. Marco vino encantado porque habían hecho panes con forma de osito y montado en burro. También vino diciendo que Fulanito y Menganito no habían podido ir porque sus papás no tenían dinero. 


Entonces su hermana saltó: ¡No es justo! ¡No es justo! repitiéndolo. Ultimamente es su frase favorita.


 La madre de Marco intervino para decir que no estaba bien, que podían llevar unos bocadillos, saldría más barato y podrían ir todos los niños. Terminó diciendo que para ella eso era "maltrato infantil".

 Al hilo de la última frase de su hija la abuela empezó a contar:

 _Siempre ha habido malos tratos a los niños. Una vecina que yo tuve...  A lo mejor he exagerado _la interrumpió su hija_ pero la abuela continuó como si no la hubiera oído:

_Una vecina que tuve. Tenía una niña de dos años y una amiga de toda la vida que se comprometió a cuidársela mientras ella trabajaba. Al poco tiempo los vecinos, empezamos a darnos cuenta de que en cuanto la madre salía para su trabajo, la niña no paraba de llorar mientras se oían gritos de: ¡¡A dormir!!  ¡¡Que te duermas!! Se lo dijimos a la madre. Al principio no hizo mucho caso pues confiaba en su amiga, pero al ser varios los vecinos que le comentaron que cuando ella no estaba la niña no paraba de llorar decidió hacer algo.

 En el pueblo no hay cámaras ni artilugios de esos, así que... Aquel día la madre salió para su trabajo despidiéndose de su amiga como habitualmente y abrazó y besó a su niña que quedó aparentemente tranquila.

No habían pasado cinco minutos cuando se escucharon los llantos inconsolables de la pequeña. ¡De repente se abrió la puerta de la calle! Ante la cuidadora apareció una pareja de la guardia civil que pudo ver cómo además de zarandear a la chiquilla la amenazaba y gritaba: ¡¡A dormir he dicho!! La pequeña lloraba a lágrima viva.

 _Usted sí que va a dormir a la sombra durante unos días. ¡Acompáñenos! _le espetaron los guardias. Me quedé a cargo de la chiquilla hasta que regresó su madre que a pesar de todo, no acababa de creer que su amiga le hubiera hecho eso.


Mi sombra piensa en los dos niños que no pudieron hacer su pan: "El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños" de Graham Greene.




martes, 2 de abril de 2013

¡¡Pastillas en la "torca"!!


                              



 En mi pueblo llamamos "torca" a las brechas más o menos grandes que el agua hace en las laderas del monte al bajar cuando llueve torrencialmente y que más tarde va desmoronándose poco a poco dejando pendientes sin vegetación. 

Cerca de nuestra casa, en el pueblo, termina una "torca". Casi siempre está seca pues el agua al estar en pendiente no se acumula aunque llueva. y más de uno y más de dos arrojan basuras en ella: cascotes de obra, botellas, pintura... 

Aquel día los cinco niños, primos entre sí con edades comprendidas entre los siete y los cuatro años, jugaban cerca de la "torca" en el Camino de Estébanez. 

Uno de ellos, no sabemos cuál, descubrió entre los cascotes unas pastillas de colores. Alertó a los demás que se acercaron y comenzaron a coger lo que ellos pensaron que eran golosinas. Fue Ramiro, el mayor, quien se encargó de repartirlas y así "como el que reparte y bien reparte para él deja la mejor parte" él se quedó con más grageas de colores. Las fueron ingiriendo y siguieron jugando hasta que las madres les llamaron para darles la merienda. 

Notaron a los niños raros. Aapenas quisieron merendar. Decidieron adelantar la cena y acostarlos pronto. Cuando estaban poniendo el pijama a Toñín, éste se desmayó entre los brazos de su madre. Los otros cuatro comenzaron a sentirse mal y a tener mucho sueño Preguntaron al mayor, pálido y a punto de marearse, qué habían tomado y contó lo de las pastillitas de colores.

 Inmediatamente trasladaron a los niños al hospital. El mayor, estuvo más para allá que para acá. Toñín decía: "Ya no volveré a comer más pastillas". Los cinco salieron bien del trance que pudo haber sido muy grave. 

Lo peor fue que no podían decir en el hospital qué clase de medicamento habían tomado porque nunca lo supieron. ¡Qué negligencia, tirar grageas de colores en cualquier lugar, cuando todo medicamento caducado, se puede depositar en la farmacia más cercana!


Esta vez hubo suerte:  "El deber es algo que se exige a los demás" de Alejandro Dumas.




jueves, 15 de noviembre de 2012

¡Sorpresa infantil!




¡Yo soy!



 Tiene cinco años y medio. Fui a buscarla al cole y dijo que tenía que darme una sorpresa: 

_¡Ah sí!

 _Sí,  hoy alguien anduvo en mi cartera. 

_ Pues eso está muy mal _interrumpí_ ¿Y se puede saber qué es?

_Te lo diré al llegar a casa, dijo muy seria. Nada más atravesar la puerta de casa, abrió con entusiasmo su cartera y me entregó un folio con mariposas y corazones dibujados que ponía:

 "Lara te quiero mucho. ¿Te quieres casar conmigo? Me gustas desde el primer momento que te vi". Firmado Adrián R. 

Lara dijo que tenía que contestarle que sí, y meter la carta en la cartera del niño, sin que él se diera cuenta. Cuando terminó de escribir y adornar con flores y estrellas de colores la contestación diciéndole que sí, pero que cuando fuera mayor, según le dictó mi sombra, dijo: 

_¡Pero tengo un problema! Es que a mi clase van dos Adrián. Yo sé quienes son los dos niños que se llaman así, pero no sé cual de los dos es Adrián R. 

_Bien _ le advertí seria por fuera y sonriendo por dentro _ pues lo primero de todo tienes que enterarte muy bien quién es, de los dos, Adrián R. no te vayas a confundir.

Esta sombra, al día siguiente en el cole, acompañó hasta la fila a la peque. De pronto un pequeño gritó: ¡Lara, Lara, ¿viste la sorpresa? Me despedí con un beso y le susurré al oído: ¡Ése es Adrián R!


 Caminé pensando que me encantan las sorpresas: "Si puedes aprender de los golpes duros también puedes aprender de las caricias suaves" de Carolyn Kenmore.




martes, 8 de mayo de 2012

¡Pérez, el ratoncito!




¡Yo soy!



La niña de cinco años, a punto de perder su segundo diente, dice a su hermano de cuatro: 

_¿Y para que querrá el Ratoncito Pérez tantos dientes? 

_Pues para ponérselos él cuando se le caigan. 

_No, ¿Cómo se va a poner millones de dientes de todos los niños?

_Ya, además a él también le saldrá otro como a ti. Yo escucho al ratoncito por las noches pero no lo veo.

_Pues despiértame a mí cuando lo oigas. 

_ No se ve, ni se oye porque es fantástico como los de los cuentos _intervengo. 

_Mira a mí con el primero que se me cayó me trajo una gominola y un billete de 10 euros, que me dejó debajo de la almohada y no lo vi ni lo oí. 

_Pues a Mario Prada, le trajo un polvorón. ¡Pero se lo dejó en la cocina, eh! _añade el pequeño. 

Mi sombra dice hacia adentro, muerta de risa:

 _¡Pues menos mal, porque si se lo deja debajo de la almohada...! No sé por qué a veces me tienta la idea de contarles la verdad a estos pitufos imaginativos, pero no lo hago. Si lo miramos desde su altura, se les nota felices y alegres. 


Y... ¿Quién es mi sombra para quitarles momentos de alegría?: "A la alegría, cuando se presente, debemos abrirle de par en par todas las puertas, pues nunca llega a destiempo" de Arthur Schopenhauer.




martes, 6 de marzo de 2012

"La niña del paraguas"







¡Yo soy!





Desde que comenzó el curso, ya van casi dos trimestres, una niña de tres años va a clase con su paraguas. 

Su mamá dice: "Es que si no lo trae, coge una rabieta y por no oírla..."

Muchos días es la madre la que carga con el dichoso paraguas. Varias madres le dicen a la mamá y a la niña: ¡Con paraguas, si no llueve! La mamá responde: "Es que si no me monta un pollo de dos pares de narices". 

Ayer, la tutora le sugirió a la madre que dejara de una vez el paraguas en casa. La madre como si lloviera. ¡Qué suerte si por fin lo hiciera! Ella añade su cantinela: "Es que si no lo trae se pone a llorar y ...". 

La profesora piensa: ¡¡Pues déjala que llore, más grande se le hace la boca!! Pero dice: Mujer, es que no ha llovido ni un día. Además, no conviene que se salga siempre con la suya. 

_Ya, pero es que le tiene un cariño, que no sale de casa sin él. 

Otro detalle llegan los peques de tres años y se van para el vestíbulo a hacer la fila. "La niña del paraguas" dice que no. Ella se queda afuera, por supuesto, acompañada de su mamá a saborear las invernales heladas los minutos que faltan, hasta que entren en la clase.

 Cualquier día la "peque" pide llevarse la "bici" al colegio y veo a la madre dando una mano a la niña y la otra pendiente del manillar de la bicicleta. 

Como dice una joven maestra muchas veces para hacernos reír: ¡Ay Señor llévame pronto! 


A mi mente de sombra viene la frase: La abeja y la avispa liban la mismas flores, pero no logran la misma miel" de José Joubert.




jueves, 22 de diciembre de 2011

¡¡Papá Noël de mentira!!





¡Yo soy!





¡Santa Claus, anda agotado para llegar a los centros comerciales leoneses!

Como cada año la mamá se acerca a Santa Claus con sus dos retoños. La niña de cinco años y el niño de cuatro. Los dos se acercan con menos miedo que el año pasado, pues saben que el viejecito con barbas les traerá regalos. Primero el niño conversa un momento con Santa Claus.

Luego la niña, Lara, se acerca. Santa Claus levanta en su mano una carta dirigida a él con su cara dibujada, vacía de peticiones y la hace ondear ante los ojos de varios niños. Lara la coge al vuelo sin darle tiempo a que el viejo de la barba blanca la esquive. Papá Noël la felicita por su rapidez en hacerse con la carta.

De regreso al lado de su madre la pequeña comenta:

_¡Mamá no es un Papá Noël de verdad.

_¡Ah, no! ¿Y tú cómo lo sabes?

_Pues porque Papá Noël lleva botas y éste lleva zapatos. ¿Sabes? ¡Este es un señor disfrazado de Papá Noël, pero no es el de verdad!

La mamá se quedó un momento en silencio sin saber que decir y luego añadió:

_Es que aquí como no hay nieve y hace calor, Santa Claus se quitaría las botas por eso.

_¿Y entonces por qué lleva ese traje tan abrigado?

La mamá que ya no sabe cómo salir del apuro le dice:

_Pues para que los niños le conozcan.

_¿Y por qué le llaman Santa Claus si es un señor? Se "decirá" Santo.

_No se dice "decirá" se dice  "se dirá" Santo _dice su madre ya sin saber qué responder.


¡Ay los peques! ¡Qué detallistas! Hagámonos un poco niños en Navidad pues: "Sólo los artistas y los niños ven la vida tal como es" de Hugo von Hofmannsthal.




jueves, 3 de noviembre de 2011

¡Senda!





¡Yo soy!






El pequeño Justi, de tres años se ha acercado a la profesora de infantil y le espeta:
 
_ ¿A que yo sí tengo mamá? A la profesora se le hace un nudo en la garganta y acierta a contestar:
 
 _¡Pues claro que tienes mamá y dos hermanos que te quieren mucho!
 
El pequeño se va corriendo a decirle al compañero que él sí tiene mamá. ¡Qué crueles pueden ser los niños a veces!
 
La profesora se aleja un poco del grupo y trae a su mente la triste historia de la madre del Justi, su amiga Senda. Se quedó viuda muy joven con dos hijos pequeños. Pasaron algunos años. Con su pensión y la indemnización por la muerte de su marido salía adelante.
 
Pero... Se tuvo que complicar la vida _sigue pensando_ juntándose con Justo, que de Justo sólo tenía el nombre. Un viva la Virgen, que vivió a costa de su amiga, mientras hubo pasta. Que conduce sin carnet. Un trabajo aquí y otro allí. Del destino de su paga sólo sabían las máquinas tragaperras.
 
¡Hasta que Senda se hartó! Se separó del padre de Justi al año de nacer éste. La amenazó con quitarle al niño. Por él, podía estar tranquila pues no tenía medios para hacerse cargo del pequeño. Pero... detrás estaba la víbora de su suegra que ya le había dado muchas muestras de lo cruel que podía llegar a ser.
 
 ¡Y ocurrió la fatalidad! La verdad es que su amiga no era un dechado de virtudes, pero ella sabía que era una buena madre y adoraba a sus hijos. Después de mucho tiempo sin salir, Senda decidió hacerlo esa noche con unas amigas. Dejó a su pequeño con sus hermanos mayores de trece y once años respectivamente. Justo la descubrió en un bar de copas y... se fue directo a la casa y luego a poner una denuncia contra Senda, por abandono de hogar.
 
¡Senda pagó cara su noche de copas! Las medidas cautelares le quitaron a su pequeño que se lo llevó su padre a otra localidad donde vive la bruja de su suegra que es la que se hace cargo del pequeño. Senda se trasladó a otra Comunidad ante el temor de que los Servicios Sociales le quitaran a sus dos hijos mayores.
 
 Ahora, hablar con el pequeño es posible si está el padre, casi nunca. Si es la "bruja" la que está en casa, jamás le pone a su niño al teléfono.
 
¡Senda está perdiendo la salud, por su pequeño! _dice estas palabras en alto mientras da unas palmadas para que los niños se vayan a la fila.
 
 
Equivocaciones que pagan siempre los más indefensos: "Los niños lo comprenden todo, más que nosotros, y no olvidan nada" de Miguel de Unamuno.