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sábado, 28 de septiembre de 2024

Separaciones

 


Según dicen las estadísticas, es, en el verano cuando más parejas se separan. Suelo escuchar que en las separaciones la mujer se queda con todo y no veo eso en varios casos a mi alrededor. 

Una de las últimas separación conocida me sorprendió por inesperada. El, Julio, trabaja de jardinero aquí y allí. Sempre le ves alegre por la calle. Su mujer dice que en casa no es así. Te saluda con un par de besos, aunque sólo haga tres días que no te ha visto. 

Tienen dos hijos que están en primaria. Es la mujer, Adela, la que ha pedido la separación. A esperar a sus hijos al colegio van ambos padres. Él les abraza y les da achuchosnes como si hiciera meses que no los ve. Tampoco era tan cariñoso en casa con ellos, según su pareja.

En el colegio hay una niña huérfana de madre, su padre habla mucho con Adela y la niña se ha encariñado mucho con ella. Julio sienta celos de la niña y del padre. Según su ex, es la razón de que vaya diariamente a esperar a sus hijos al colegio porque antes nunca lo hacía. 

Adela, con tal de separarse y tener la custodia de sus hijos, con lo que Julio está de acuerdo, está tragando con todo. Incluso sin pedir pensión alguna. Tuvo que ser el abogado quien le dijo al cariñoso padre, que algo había que poner porque de lo contrario el juez decidiría por él y sería peor, peor para el padre, se entiende. Así que se acordó darle a la madre 50 € mensuales por cada uno de sus dos vástagos. Su mujer firmó, todo antes que seguir juntos. 

Adela, de momento, tiene trabajo.

Otro caso, muy cercano a mi sombra, en el que el juez puso la misma pensión al padre hace unos ocho años y en todo este tiempo la madre no ha recibido ni un euro por parte del padre.

Por suerte, creo que cada vez hay más separaciones con acuerdo amistoso, en el que ni los hijos ni las parejas se sienten perjudicados.


Un acuerdo siempre es mejor que un juicio:  "La vida sólo puede ser comprendida mirando para atrás; más sólo puede ser vivida mirando para adelante" de Soren Kierkagaard.


jueves, 16 de noviembre de 2023

Yady


                                                          

 Yady es cubana, casada y con dos hijos. Reside en Asturias desde hace más de veinte años. Trabaja de administrativa y también cocina. Su vida transcurría con normalidad hasta que un primo suyo que vivía en Miami con un altísimo nivel económico, visitó Oviedo con su familia: la madre dos hijas y la suegra. 

Jady y su marido les agasajaron muy bien saliendo de bares con ellos y visitando lugares tradicionales. Les gustó tanto Asturias y la vida de los españoles, siempre en la calle socializando día tras día que el primo decidió venirse a vivir a España con toda la familia. 

En Oviedo, el primo cubano, compró un casoplón a las afueras y allí se instalaron. Cada semana, el primo viajaba a Miami para atender sus negocios. A Jady le regaló un coche de alta gama y todo parecía ir sobre ruedas, nunca mejor dicho.

 A medida que pasaban los meses a Jady la llamaban de la mansión constantemente para que les cocinara platos cubanos, para que les acercara al centro, para realizar varios trámites... Era tal el atosigamiento y agobio que lo que Jady comenzó a hacer con gusto la tenía en ascuas temiendo una llamada que llegaba si o sí para que se pusiera a disposición de la familia de su primo. Con su trabajo, su marido, sus dos hijos... No dormía pensando en el mucho tiempo que tenía que dedicar a la familia cubana por una causa o por otra. 

Pasados unos meses, a la hija mayor de su primo, a punto de entrar en la universidad, ya no le gustaba Asturias y su forma de vida. La hija pequeña, sin embargo estaba encantada en su colegio con sus amigas españolas.

 Pasó poco más de un año y llegaron las navidades. Todos acudieron a casa de Jady que parecía que su obligación era ser la anfitriona de la familia de su primo. No se sabe cómo empezaron las quejas. El marido de Jady se lamentó que apenas salían con sus amigos y conocidos. Sus hijos comentaron que casi no veían a su madre porque el poco tiempo libre que tenía, muy a menudo, la llamaban para que se acercara a la mansión a fin de solucionar algún problema. Las  alegaciones y argumentos de los de Miami también fueron subiendo de tono y todo terminó como "el Rosario de la Aurora". 

Jady y su familia de Miami ya no se hablan. No tiene noticias del cubano ni de su familia y por ahora vive más tranquila.


Demasiada confianza: “No des a nadie lo que te pida, sino lo que entiendas que necesita; y soporta luego la ingratitud” de Miguel de Unamuno. 


miércoles, 14 de diciembre de 2022

Pelea prenavideña

 


 Y... Todo por los adornos navideños. 

Juan y Monse, un matrimonio joven con dos hijos, decidieron ir al Corte Inglés para comprar los adornos típicos de Navidad. No hace mucho que compraron un chalet en el alfoz de León y están ilusionados con darle un aire navideño a su nueva vivienda. Entre varios adornos adquirieron un hermoso árbol artificial de esos que se pliegan para poderlos trasladar mejor. 

Salieron del centro comercial hacia su coche con varias cajas, después de haber pagado un alto precio por la compra. Nada más subir al vehículo Monse empezó a decir que era una compra carísima, en tiempos de crisis, que eran demasiados adornos, que el árbol era muy grande... Juan conducía callado porque ya sabía lo pesada que se ponía su mujer a veces, pero al final le espetó: 

_No seas rácana, que ya te vale. Está todo pagado así que relájate. 

Llegaron a casa y Monse seguía con la "turra". Juan se estaba poniendo nervioso:

_¡Deja ya de darle vueltas, al fin y al cabo,  los adornos sirven para varios años. 

_No, no, es que es demasiado dinero _continuaba Monse_ mira, estoy pensando que deberíamos ir    a cambiar el árbol por uno más pequeño y más barato. 

Juan no decía nada. ¡Estaba furioso!  Posó una de las cajas en el suelo del salón con fuerza, fue a por un cuchillo a la cocina, regresó  y comenzó a rajar las cajas empezando por la del árbol. Al finalizar, soltó el cuchillo, rasgó la factura y gritó:

_¡Ya quedaste tranquila! ¿no? Ahora si quieres vete  a descambiar lo que te de la gana.

Por fin Monse se calló. Después de un rato pidió perdón a su marido por haber sido tan insistente con el tema. Le dio a Juan la razón en lo que había dicho sobre los adornos, que valen para varios años y si se tiene eso en cuenta nunca son demasiado caros.


No son malas peleas cuando terminan así:  “Si no llevas la Navidad en el corazón, jamás la encontrarás bajo un árbol.” Roy L. Smith.


jueves, 5 de mayo de 2022

¡En coma!


!Doce años en coma!

Traigo a mi mente de sombra un caso que ocurre en un pueblo de nuestra provincia. Un joven está en coma desde hace doce años y continúa en ese estado. 

Eloy tuvo un gravísimo accidente de tráfico cuando tenía 23 años. Quedó en coma y hoy con 35 años, sigue en estado vegetativo.

Sus padres rogaron por él para que no se fuera definitivamente de este mundo y sus oraciones fueron escuchadas. Ambos progenitores  pensaron que era lo mejor. Eloy estuvo más de un año en el hospital sin despertar. Sus padres hicieron obras en su piso para su regreso: instalaron una cama especial, colocaron una grúa, la máquina de oxígeno, mecanismo de alimentación... 

Cuando todo estuvo preparado y los médicos no podían hacer más de lo que habían hecho lo enviaron a su casa con asistencia de dos sanitarios especialistas en rehabilitación que cada día acuden unas horas al domicilio para mover a Eloy, cambiarlo y darle su medicación, mientras sus padres lo cuidaban el resto del tiempo. Digo, cuidaban, porque el padre decidió separarse de la madre y comenzar una nueva vida. 

La madre continuó cuidando de su hijo tres años más, hasta que sus fuerzas físicas se vieron mermadas y también su mente comenzó a flaquear. Aconsejada por los servicios sociales, decidió pedir ante un juzgado la ayuda del padre de su hijo. Un juez dictó la sentencia: Custodia compartida, cada 15 días sería el padre quien se trasladaría a la vivienda familiar a cuidar de su hijo. La madre alquiló un pequeño piso en el que vive. Cada 15 días es ella la que regresa al hogar para cuidar de su vástago. Hoy, la madre comenta con dolor, que hubiera sido más humano para todos que su hijo se hubiera ido para siempre desde su estancia en el hospital.

Sus padres envejecen. La salud de Eloy se deteriora y la preocupación de ambos progenitores es que será de su hijo si ellos fallecen.  


Sin consuelo: “No hay letreros que te ayuden a navegar, y de hecho, nadie ha determinado aún en qué lado del camino  deberíamos andar" de Steve Case.



jueves, 22 de abril de 2021

Pasó el "tren"

 



 Ya era jueves al final la tarde. Decidió hacer la Bonoloto para el fin de semana. Se pasó un buen rato para  colocar las siete cruces. No sabía el porqué este fin de semana pensaba que iba a ser el de la suerte simplemente tenía el presentimiento, así que la hizo. Cumplimentó la hoja con sus seis números y el complementario. 

Ella pensaba que la suerte venía por azar y daba igual los números que marcara pero luego siempre ponía las cruces en números importantes para ella: como su cumpleaños, su boda, su santo... Terminaba marcando casi siempre los mismos y al final lamentaba haberle dedicado tanto tiempo a pensar las cruces. 

Ya no le daba tiempo para ir a sellar la papeleta. Su marido no estaba en casa pero por la noche en cuanto llegara le diría que le echara la Bonoloto mañana por la mañana pues ella madrugaba para ir a trabajar y no podía hacerlo. 

Pasó el día del sorteo y decidió mirar su boleto. Le preguntó a su esposo si lo había guardado en algún lugar y él le contestó que no sabía nada del boleto. 

_Vaya _exclamó su mujer_ te lo dejé encima de la cómoda del dormitorio. Así que no lo sellaste.

_ Nada me dijiste _contestó él. 

_Sí te lo dije _afirmó ella_. El boleto apareció donde la mujer lo había dejado. 

Y... OCURRIÓ. Por curiosidad consultó los números: ¡¡No se lo podía creer!! Todos los números marcados con la X habían salido en el sorteo. La trifulca fue de campeonato.

_¡¡Te dije que la sellaras!! 

_¡¡No me dijiste nada....!! 

Ese tren ya había pasado, aunque aún quedaba el sábado pero... Hay trenes que sólo pasan una vez en la vida y no se pueden perder.


Soñemos: "Existe gente que sueña y se queda quieta, y gente que sueña y hace realidad lo que sueña, o lo intenta. Eso es todo... Luego, la vida hace girar su ruleta rusa. Nadie es responsable de nada" de Arturo Pérez Reverte.


jueves, 4 de febrero de 2021

Volver a empezar

Amaya tuvo dos hijos con su primer marido del que se divorció cuando sus hijos tenían siete y nueve años. Amaya se casó de nuevo con José que era un hombre soltero pero con muchos deseos de ser padre. 

Pasaron dos años y José insistía en que quería ser padre y animaba a su mujer a ir a por la niña. Amaya dudaba pero después de dos niños, una niña... Al final accedió y llegó la niña. ¡Y... qué niña!  Una llorona que no cesaba su llanto ni de día ni de noche. Pasaron los meses y la pequeña seguía con su llorera inconsolable a medida que las discusiones entre sus padres aumentaban. 

 Amaya un día explotó y echó en cara a José lo que pensaba: ¡Por tu culpa! Ahora que ya había dejado de hacer biberones y poner pañales me has hecho volver a empezar.  José en el fondo se siente responsable pero no se calla. Los vecinos se preocuparon por tanto llanto que no les dejaba pegar ojo y preguntaron a los padres el por qué de tanto lloro. El pediatra nos dice que está bien. ¡Qué le vamos a hacer! Salió llorona. Contestan los progenitores. 

Las discusiones a gritos e insultos entre la pareja iban a más y para que sus vecinos no llegaran a denunciar por el lloriqueo y sus trifulcas, el matrimonio se fue a vivir a una casa en un pueblo cercano a la ciudad. Las peloteras entre la pareja no cesaron. Lo que hace, en opinión de la nueva vecina, que la niña aún llore más y más. 

Al padre se le escucha intentar calmar a la niña, tiene mucha paciencia con ella y siempre le habla con cariño, mientras que Amaya le vocea y no para de repetir: ¡Esto es insufrible! Los altercados entre los miembros de la pareja y las faltas de respeto continúan.

La niña ya tiene año y medio y sigue llorando. Sus nueva vecina que tiene dos hijos se pasa las noches en blanco  a causa de los lloros de la niña y no sabe qué medidas tomar. Las peleas y gritos de los padres, en especial los de la madre de día y los lloros de la niña a todas horas no les dejan descansar y piensa que sus hijos, a veces, también discuten y no quiere malos rollos con sus nuevos vecinos. De momento sufre y soporta la situación. ¿Hasta cuándo?


Una triste situación: "Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad" de Karl A. Menninger. 


jueves, 30 de abril de 2020

"Madrastras" a su pesar




 Obligadas a ser "madrastras". El domingo es el día de la madre y como ya he escrito casi "todo sobre mi madre" sin ser Almodóvar , je, je. Pues hoy quiero romper una lanza y dar la cara por esas mujeres que además de ser madres de sus hijos tienen que hacer de madres de los hijos de sus parejas. Sobre todo si estos se llevan mal con sus "ex" y además tienen la custodia compartida.

Esas mujeres "madrastras a la fuerza" están mucho tiempo con los hijos e hijas de sus parejas mientras estos trabajan fuera del hogar. Se dan situaciones muy pintorescas.

Por ejemplo hay niños que comen de todo pero los hay que nada les gusta y por supuesto la culpa es de la novia de su padre, que no sabe cocinar. 

Si son adolescentes y se les pide que echen una mano en las  tareas diarias, por lo menos arreglar su habitación, lo normal es que salten: ¡Tú a mí no me mandas que tú no eres mi madre! Desde luego si estuvieran con sus madres posiblemente tampoco lo harían.

Por tanto, hay algunos "hijastros" cad vez son más, que le echan la culpa de todo a la compañera que vive con su padre. Por culpa de ella se separaron sus padres. Por su culpa ellos no pueden estar en una casa con ambos progenitores. Por su culpa ellos no tienen tanto dinero para sus gastos. Por su culpa... Verdaderamente hay algunas de estas mujeres que se están ganando el cielo con los hijos de sus parejas.

No digo yo que estas mujeres  sean unas santas, pero intentar tratar a sus hijos igual que a los de su pareja cuando conviven bajo el mismo techo no debe de ser nada, pero nada fácil. Conozco algún caso verdaderamente dramático para poder conjugar una convivencia más o menos estable. A veces hay rivalidad entre los propios hijos y los ajenos, sobre todo si son adolescentes.

Los niños y niñas que mejor llevan esta situación son los peques que son hijos únicos. De pronto se encuentran con un hermano o hermana más o menos de su misma edad y les encanta compartir juegos y tareas. Incluso hay algún caso que si después de un tiempo la segunda pareja rompe, estos niños sufren un trauma al dejar de ver de repente a su, para él o ella, hermano o hermana.


Pero... es lo que hay: "El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto" de Séneca.



jueves, 13 de febrero de 2020

Enamorarse


foto obtenida de la Red

 A cualquier edad es una suerte enamorarse. 

Marina una compañera y gran profesional que pasaba de los cincuenta, vivía con su madre de 83 años. Su vida estaba por entero dedicada a la docencia y al cuidado de su madre. 

Los achaques de la madre de Marina, requerían a menudo la visita de D. Manuel el médico, separado, con hijos mayores y al que le faltaba poco para jubilarse. Las visitas a su madre y su amistad con D. Manuel terminó en un enamoramiento que tanto Marina como el médico quisieron disimular durante un largo tiempo. No lo consiguieron. Todo el bloque en el que vivíamos sabíamos de las salidas de la maestra del edificio para dirigirse andando hasta una calle cercana donde la esperaba el doctor en su coche y se iban juntos. 

El amor no se puede disimular y por fin por San Valentín dieron la campanada anunciando su noviazgo que todo el mundo conocía. A Marina le hacía ilusión contraer matrimonio, más también por su madre que por ella, por lo que  al año se casaron. 

Sí que poco antes de casarse D. Manuel tenía algunos despistes sonados como olvidarse del medicamento que debía recetar a la madre de Marina, pedir a Marina que condujera ella cuando habitualmente lo hacía él a  se olvidaba del plato que había pedido en un restaurante...  Marina achacaba todo a los nervios  por los cambios recientes en sus vidas.  

Tan solo pasó un año desde su unión y D. Manuel fue diagnosticado de Alzheimer. Cuando algún conocido le comentaba a Marina su mala suerte por la enfermedad de su marido y los achaques de su madre, ella siempre contestaba: "Nadie me podrá quitar la felicidad que me dieron". 


Hace tiempo que no tengo noticias de Marina: "Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre" de  Mahatma Gandhi.


   

jueves, 14 de febrero de 2019

¡Buen carácter!



Mónica ha quedado por Tinder con Carlos, un chico que trabaja de viajante de jardinería. Él tiene un hijo de 11 años y ella tiene la parejita, así que ya han quedado alguna vez más. A Mónica le infunde confianza y siente  atracción hacia él.

Quedaron por la zona de "La Junta". Carlos le enviaba Whatsaps  a Mónica para localizarla. Conducía por el interior de la rotonda, quiso salir al exterior sin dar intermitencia alguna y ocurrió lo que tenía que ocurrir. Se despistó y. . .

Mónica esperaba cerca de la misma rotonda contestando a sus cariñosos mensajes, cuando sintió un golpetazo. Se dijo para sí: alguien ya la cagó. El tráfico se paró. La gente se iba quedando parada junto a Mónica comentando el golpe. Pasados unos minutos se reanudó el tráfico y todo volvió a normalizarse. 

Carlos apareció sonriente y después de saludar cariñosamente a su cita comentó : ¡No lo vas a creer, acabo de tener un golpe con el coche! La verdad fue culpa mía o tuya, según se mire, dijo riendo. Los dos  wasapeando y... 

__Bueno pues dejamos la cita para otro momento _dijo Mónica.

_No, no ya le he dado mi tarjeta al chico al que le di el golpe y quedamos para llamarnos y ponernos de acuerdo. Mónica no se lo podía creer. Pensó: Si llega a ser el padre de sus hijos... los juramentos y el bollo que hubiera montado en la rotonda tanto si tenía la culpa como sino;  hubiera sido de película. 

¡Con este chico tenía que quedar más veces!


Feliz día de los enamorados:"Los ángeles lo llaman goce divino, los demonios lo llaman sufrimiento infernal y los seres humanos lo llaman amor"de Heinrich Heine.


jueves, 24 de enero de 2019

¿Convivir será esto?

 
Ilustración obtenida de la Red

¿Convivir será esto? Pensaba Borja: discutir constantemente, pelearse por nada, acostarse espalda con espalda... 

Borja tiene muy poca experiencia en amores. Con 18 años empezó a trabajar en  una empresa importante y con sus primeros ahorros compró una vieja casa en el pueblo y comenzó a remodelarla. En esos mismos días  comenzó a salir con una chica poco mayor que él. Como Borja es un "manitas" fue adecentando y embelleciendo la casa. Pasados  dos  años  en nada se parecía a la que él había comprado. 

Una vez que había finalizado los arreglos de la vivienda,  Borja y su novia decidieron ponerse a vivir juntos. No pasó mucho tiempo de convivencia y comenzaron los problemas y las discusiones por nimiedades o por lo menos eso le parecían a Borja que se sentía mal y callaba, siempre era él el que dejaba la discusión. Todo lo que hacía él estaba  mal. Borja, huérfano de madre, sufría pero como nunca había convivido con ninguna pareja, se preguntaba: ¿Convivir será esto?

Borja dio por sentado que era lo normal.  Como muchas personas asumen, sin que por eso tenga que ser cierto, que las parejas que conviven discuten continuamente. Hubiera seguido en esa historia de no haber sido que cierto día después de un año de vivir juntos, al regresar a su hogar no encontró a su compañera en la vivienda. Se había ido.

Una semana sin señales de ella. Por fin Borja se decidió a llamarla por teléfono y a pedirle una explicación. No hubo explicación simplemente le confirmó que no iba a volver con él. Borja no supo si se alegraba o se entristecía, para él una pareja, si no era para toda la vida, al menos debía de durar varios años.

Pasados unos meses conoció a una compañera en el trabajo y comenzaron a salir. Se  dio  cuenta  de que había superado el abandono, pero después de su experiencia, no se atrevía a pedirle a su nueva pareja que se fuera a vivir con él. Fue ella la que se lo propuso y aceptó. 

¡Convivir era esto!  Ahora sí se alegra de que su primera novia lo hubiera dejado porque... Cada vez está más  enamorado de su nueva pareja, alegre y tranquila, que  le corresponde y rara vez se la ve enfadada. Por fin sabe lo que es convivir. y se siente plenamente feliz.


Mirando de frente, avanzamos: "El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional" del Gran Maestro, Buda.



jueves, 23 de noviembre de 2017

Hierbaseca




 A Hierba le encantaba su nombre. Nunca había conocido a nadie con ese nombre, conocía a una Prado inteernauta, pero a nadie que se llamara como ella. Su carácter era un tanto brusco y seco. Hablaba poco y contestaba con  monosílabos o a lo sumo con palabras bisílabas: sí, no, ya, quizás, puede... ¡Rara vez se mojaba!. Por su forma de ser, desde adolescente la llamaban Hierbaseca. Trabajaba en una fábrica de vehículos, fue allí donde conoció a su pareja y pronto se fueron a vivir juntos a pesar de su juventud. En ese momento él tenía 20 años y ella 19. Trabajaban a turnos diferentes, ella en el turno de mañana y él en el turno de tarde, por lo que sólo compartían las noches y los fines de semana. Parecían felices. A los cinco años de convivencia surgió un problema inesperado. Tenían embarazo a la vista. Siempre habían pensado en tener hijos pero les pareció demasiado pronto. Ambos estuvieron de acuerdo en que era mejor abortar.  A raíz del aborto, en el que ella estuvo unos días especialmente triste, decidieron casarse y se fueron de viaje de novios a Cancún. Al año siguiente volvieron al Caribe.

Un sábado Hierbaseca se fue de compras y después de dos horas, apareció un taxi ante la puerta con lo adquirido. Un carrito de bebé con todos los accesorios: capazo, masicose, saquito, mochila portabebé... La sorpresa de él fue mayúscula. ¡Pero si ni siquiera estás embarazada! Sí, pero pronto lo estaré. Pasaron siete años más y el bebé no venía. Un día Hierbaseca comentó muy triste que en vez de llamarle Hierbaseca ahora la llamarían Vientreseco. Su obsesión iba en aumento, tanto que él para distraerla le compró un perrito.

La gente empezó a mirarla raro. Todas las tardes ponía al animal en el carrito de bebé y paseaba horas con él llamando la atención de los transeúntes para mostrarles a su pequeño. Los que la conocían al verla cambiaban de acera. ¡Está loca!

Hoy, en el jardín del psiquiátrico, Hierbaseca está sentada en el banco blanco, su preferido, meciendo el carrito vacío. 

Hay marcas imborrables: "El pasado no muere nunca, ni siquiera es pasado" de Antonio Gala.


martes, 6 de junio de 2017

Desamor

Obtenida de la Red.
La pareja está en plena crisis de separación. Ambos tienen un hijo. Aún no ha habido un juicio pero tanto los abuelos paternos como los maternos se ponen a discutir por su nieto  cada vez que le toca al padre llevarse a su hijo. La madre calla.

Están discutiendo en plena calle. El padre enfadado y callado se ha separado del grupo. Se oyen unos golpes continuados. A los pocos minutos regresa el padre de la criatura. Ha sido él el de los golpes, trae las manos destrozadas. Se ha puesto  a golpear un canalón que también ha quedado un tanto inservible al descargar la rabia que siente sobre él. Hay vecinos que han oído los golpes y lo han visto. El presidente de la comunidad, que vive en el primero, aparece para recriminarle. Él, pide a la comunidad que no le denuncien por el destrozo del canalón, que se encargará del gasto que implique su reparación.

Son varias  las discusiones que unas veces provoca y otras sufre por parte de sus padres y sus "ex-suegros" que se meten en su relación y en la de él con su hijo. La principal razón de su separación, (aunque nunca han estado casados ni hay papel alguno de por medio) son sus ataques violentos que se transforma en insultos y empujones o bien en destrozos de muebles o cristales. Por ello  su pareja ha decidido cortar por lo sano antes de que las cosas vayan a más.

Sólo una opinión que me ha dado la experiencia con mis dos "ex-yernos". En una relación de pareja estaría bien que los familiares si no es algo muy grave no intervinieran. Apoyar a los suyos es lo normal, siempre de acuerdo con las leyes, pero evitando problemas que a veces no hacen más que complicar las cosas. Si se piensa en el menor es más fácil evitar las discusiones, pues no se sabe cómo le van a afectar esas malas relaciones en un futuro.


Las roturas siempre traen algo positivo y algo negativo: "El amor es como la fiebre: Nace y se extingue sin que la voluntad intervenga en lo más mínimo" de  Stendhal




martes, 14 de marzo de 2017

¡Ocupas!



Los padres de María le compraron en la zona de Pinilla a su hija, con mucho esfuerzo,  una casita de planta baja para reformar. Su intención es adecentar la vivienda para ella, su pareja y su hijo. El padre de María que se le da tanto la albañilería como la carpintería, piensa que el coste de las reformas con la ayuda de su familia podrán afrontarlo poco a poco,

Hace unos meses el padre y la joven pareja, dieron un paseo hasta la casa para echarle un vistazo por dentro. No pudieron hacerlo. ¡La casa estaba habitada! Se fueron como habían venido sin llamar a la puerta. ¿Qué hacemos? Se preguntaban. La justicia es muy lenta, cara y complicada.

El padre de María lo pensó bien. Pasó varios días observando los movimientos en la casa sin llamar la atención. Era una pareja joven la que la ocupaba. Observó sus rutinas. Uno de los días vio que la pareja salía de la casa. Actuó de inmediato. Llamó a un cerrajero que le cambió la cerradura. Se metió en la casa con un pico y un mazo y destrozó prácticamnte todo su interior: baño, cocina e incluso derribó algunos tabiques.

Al día siguiente volvió a echar un vistazo. Habían vuelto a saltar su cerradura nueva pero ya no habitaban su casa llena de escombros. Volvió a colocar por segunda vez nuevo cierre a la espera de poder comenzar la reforma. Ahora sí se fue satisfecho y tranquilo a su casa.

Ha pasado el tiempo. Hoy, María con su pareja y su hijo viven en su restaurada casa. A veces actuar rápidamente, sin llamar demasiado la atención, soluciona un problema sin la lenta justicia de por medio.


Su discreción tuvo éxito: "Una cualidad de la Justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia" de Jean de la Bruyère.



jueves, 26 de enero de 2017

Quitar apellidos




Cristina tiene varios hermanos pero uno de ellos es su preferido, justo es el que quedó viudo con un niño, Víctor, de dos años. Ella, que no tenía hijos, cuidó de su hermano y de su sobrino durante varios años en la casa familiar, hasta que su hermanos decidió volver a casarse.

Fue entonces cuando los nuevos esposos se llevaron al pequeño a vivir al piso que su hermano ya tenía antes de ser viudo. Para el niño fue un trauma que al igual que su tía intentaron superar viéndose de vez en cuando.

 Pero hete aquí que la madrastra de acuerdo con el padre se empeñó en darle sus apellidos al chico ¿Esto se puede hacer? Creo que si, si el padre y la madrastra están de acuerdo. Ellos lo hicieron. Esto ocurrió hace más de dos décadas. 

Cristina dice que lo hizo la madrastra aunque su hermano estuvo de acuerdo, ya que el niño era copropietario del piso junto con su padre y así ella también tendría una parte en el piso. Además así podían solicitar ayudas. A partir de ahí la relación entre la tía y el sobrino comenzó a ser casi nula, sin que ellos tuvieran mucho que ver en ello. 

Dos años después, la madrastra tuvo una niña y desde entonces la cosas no fueron igual para Víctor. A pesar de eso, Víctor creció llevándose bien con su hermana. La relación con Cristina, tanto del padre como del hijo, fue a menos. Con la madrastra que siempre fue muy tirante, dejó de existir.

 Al cumplir los 18 años Víctor, la mujer de su padre, su madre adoptiva, lo echó de su casa con el permiso del padre que ya no se hablaba con su hijo. Pasó un tiempo y el matrimonio se separó.

Víctor se casó. La madrina de su boda fue su tía Cristina. Su padre no fue a su boda y lo peor estaba por llegar. La madrastra pretende ahora quitarle su apellido a su hijastro a lo que éste se niega en redondo. 


Me pregunto: ¿Será posible hacer esto?  ¿Ahora  te doy mi apellido, luego te lo quito? "Pocas veces falta el ingenio en la maldad" de Antonio de Solís y Rivadeneyra.


jueves, 19 de enero de 2017

El hijo "a juicio"





Mario era un hombre cumplidor, buen marido y buen padre. Trabajaba en RENFE con un buen sueldo, Catalina y él llevaban casados quince años.

 Cata, así le llamaban los más íntimos, comenzó a ver detalles en su esposo que no le casaban.  Lo comentó con su madre, ésta le dijo: Hija, deja de darle vueltas. Es casi imposible que te sea infiel: hace su jornada, no trasnocha, si sale sale contigo... 

Un sábado de otoño, había carrera ciclista en el puerto Pajares y su hijo de trece años quería ir, pero su padre le daba largas.  Es que en el puerto hay que dejar el coche lejos, hay que andar mucho, subir... Su hijo se empeñó en ir ante los gestos de apremio de su madre y lo consiguió. 

Regresaron al atardecer y Cata iba a preparar la cena cuando su hijo le dijo que no hiciera nada porque ya habían cenado y había pagado la cena Teresa. ¿Cómo que Teresa? Teresa era una compañera de trabajo. Al final por varias vías se descubrió que Mario tenía un "affaire" en el trabajo. Cata pidió la separación y Mario comenzó una vida junto a Teresa que sólo duró tres años. 

Al principio parecía que todo iba bien, pero los problemas económicos comenzaron a aflorar. Mario no se hizo cargo de la parte de la hipoteca que le correspondía del piso que había compartído con su mujer y fueron los padres de Cata quienes la pagaron. Su hijo estudió en el instituto con muy buenas notas y pasó a la universidad. 

Cuando su hijo terminó su primer año en la universidad, Mario llevó a su hijo a juicio porque había cumplido su mayoría de edad. Se negó a seguir pagando sus estudios. El juez falló a favor de su hijo que siempre había sido muy buen estudiante y debería de continuar con sus estudios universitarios. Ante esto, Mario se despidió de la empresa para no dar a su hijo lo que le pedía el juez. 

Hoy, Mario se ha tenido que ir a vivir con su madre octogenaria de cuya pensión vive. Su hijo consiguió finalizar sus estudios, tiene un buen puesto y no quiere saber nada de su padre. 

Después de tanto tiempo, Mario aún envía whatsapp a su ex, lamentándose del pasado. Quiere empezar de nuevo. La madre de su hijo, que logró un trabajo en una residencia de ancianos ni por asomo piensa en cruzar el abismo que la separa de él, Con su hijo adulto ella comienza a vivir de nuevo sin miedo ni ataduras. La infidelidad se la podría perdonar, pero el haber llevado a su hijo a juicio, nunca.


Pasar página es difícil pero necesario: “Lo único totalmente seguro es que tenemos esta vida ¿por qué perderla lamentándose?" de Abel Pérez Rojas.



jueves, 12 de mayo de 2016

¡Vaya rostro!



¡Qué lerda! ¿Cómo no se dio cuenta antes? 

Juntos habían visitado pisos para alquilar, juntos habían elegido los muebles, juntos habían comprado el coche...Y...por si fuera poco ya tenía con él un hijo y sólo hacía unos meses que se había enterado de que su pareja se drogaba.

_Soy un enfermo. No hacía más que repetirlo desde que ella se enteró.  

_Ya sé que lo suyo es una enfermedad ¡Pues que me lo hubiera dicho! y sobre todo que intente ponerle remedio poniéndose en tratamiento, por mí y por su hijo. Ni siquiera lo intenta y eso no estoy dispuesta a consentirlo. Ni un día más aguantaré la situación, se lo había dicho muchas veces pero nunca lo ponía en práctica,  hasta que...

Se acabó. hasta aquí hemos llegado. Se dijo a sí misma. Era uno de sus peores días. Ella también tenía días malos o se creía que él era el único. Ya estoy hablando sola, y qué, mejor hablar que explotar. Cogió a su pequeño y se fue a casa de su madre con lo puesto y lo imprescindible para el bebé. 

A los ocho días regresó al piso de alquiler para recoger varias de sus pertenencias. ¡Oh sorpresa! Los muebles, la televisión, su preciosa vajilla, hasta el frigorífico... ¡Todo había desaparecido! Solamente quedaba la enorme cama de gratos y no tan gratos recuerdos.

 ¡Todo había sido vendido! 

Pasó el tiempo. Pasaron los años. Su hijo ya había cumplido la mayoría de edad. Su padre no lo conocería si se lo encontrara por la calle. Hace unos días suena el teléfono y es él. En el colmo de la desfachatez le pide desde otra comunidad el "libro de familia". Ni siquiera le pregunta por su hijo, no se atreve. ¿Para qué a estas alturas pedir el libro de familia? Porque hoy tiene otra pareja y desea pedir una ayudas que sólo le dan si presenta el "libro de familia". Por supuesto que la madre de su hijo no se lo enviará. Para convencerla le ha prometido compartir con ella la ayuda. ¡Ni de coña, pero qué se ha creído ese cabrón!

No se puede creer lo que escucha. Tantos años sin compartir nada con él y ahora le viene con esas.


 ¡Se puede ser más caradura! "Las palabras que no van seguidas de hechos no sirven para nada" de Demóstenes.



jueves, 10 de marzo de 2016

"Señora de..."



 Hay miles de tradiciones hermosas en la cultura española. Una costumbre que me gusta especialmente es que las mujeres casadas seguimos usando nuestros propios apellidos después de haber contraído matrimonio. 

En muchos países la mujer al casarse pierde sus apellidos para pasar a ser "Señora de" es como si perdiera su identidad. Nunca me acostumbré a poner en las cartas a una tía mía que vivió y se casó en Francia, Mme. Legalic, que era el apellido de su marido, cuando su apellido de soltera era Fernández. Es verdad que es un apellido muy corriente, consecuencia de nuestra ley que obligaba a poner a los hijos el apellido del padre en primer lugar. Estoy muy de acuerdo en que por fin esta ley haya cambiado y se pueda elegir entre poner primero el apellido del padre o el de la madre a nuestra descendencia. Mis hijos apellidan Fernández. Siempre dijeron que se lo cambiarían cuando la ley lo permitiera, pero ya es un poco tarde para hacerlo. Los hijos de mis hermanos llevan en primer lugar mi apellido que es mucho más original y escaso, pero así era la ley.   

Recuerdo una vez en Egipto que se me ocurrió decirle al guía que los hijos deberían llevar primero el apellido de la madre, porque la madre siempre es segura y el padre no. Me fulminó con la mirada. Para ellos eso es una "herejía". En el mundo árabe sólo es importante el padre siguiendo La Biblia donde la mujer no cuenta, en ese mundo sólo cuentan las generaciones de hombres.

 Me llama la atención que mujeres importantes en la política internacional con poder de decisión para cambiar esta costumbre se dejen llamar "Señora de ". Por ejemplo, Ángela Merkel cuando su apellido es Kasner o la desaparecida Margaret Thacher que se apellidaba Roberts. Estoy con Saramago cuando aconsejó a Hillary Clinton usar su apellido de soltera, Rodham. También soy de la opinión del desaparecido escritor portugués cuando dice que usar el apellido del esposo es una práctica de disminución y sumisión hacia la mujer. Cada mujer con su apellido sería lo ideal en todos los países.


Estoy contenta de que en España no se siga esta costumbre: "Cuando se habla de la libertad de la mujer, el hombre dice sí con la palabra, sí con la cabeza y no con el corazón" de Nuria Espert.



jueves, 3 de marzo de 2016

Ser sincero


Foto tomada de la Red


Cuamdo Nando y Noemí comenzaron su relación supieron de inmediato que no iba a ser una relación fugaz. A medida que su convivencia se alargaba su amor crecía. Nando le contó a su novia que tenía una hija pero se guardó muy bien de decirle que como no quería  tener más hijos, ni más pensionees que pagar, se había hecho la vasectomía. 

Su chica tenía treinta años cuando comenzaron  a convivir. Al cabo de dos años de felicidad, Noemí pensó que había encontrado al hombre de su vida y también al padre de sus hijos. 

De repente Noemí, comenzó a  pararse frente a los escaparates de ropa de bebé y surgía la pregunta ¿Nando, qué te parece si tuviéramos un hijo? Nando se hacía el despistado. Ella seguía: tú ya tienes una hija pero a mí me gustaría que tú y yo... 

Nando callaba. Noemí dejó de tomar la píldora. Pasaron dos años más y Noemí decidió ir a su ginecóloga quien le confirmó que  no tenía ningún problema para ser madre. A partir de ahí insistía en que Nando fuera al médico. Nando le daba largas, no le gustaban los médicos. 

Hasta que por fin un día de estos, ante la insistencia de su novia, en un ataque de sinceridad le dijo que se había operado porque no quería tener más hijos.  A  Noemí le dolió su falta de sinceridad, que por lo pronto ya le había hecho estar medicándose par evitar embarazos desde que se acostaban juntos. De momento se han separado. ¿Volverán?


El amor, dicen que lo puede todo: “¿Quién soy yo?, sino tú con otra experiencia, con otra historia, pero igualmente confundido” de Abel Pérez Rojas.



jueves, 25 de febrero de 2016

Magena





Magena ser mi nombre. Significar "Luna creciente" 

Caminar, no mirar atrás montañas de antepasados. Espíritu Guerrero no encontrar. No poder mi maltratar más. Magena no ser de Espíritu Guerrero. Huír...

No tener futuro en Mil Praderas. No más castigar. Marchar lejos donde Espíritu Guerrero jamás hallar. 

Pero sí llorar. Llorar por madre, llorar por padre, llorar por hermano. Ellos no querer mi marcha pero mi no poder más. Despedir pequeña tienda de niñez. Despedir praderas verdes. Despedir búfalas madres de pequeñas crías. Despedir cielo de estrellas muchas. Despedir árboles que muchas veces guardar. Mi agradecer.

Marchar triste con hijo en entrañas. Volver jamás mientras Espíritu Guerrero estar vivo. Morir de amor por Ojos Penetrantes, por niños, por mujeres, por caballos... Llevar dentro corazón, madre, padre, hermano. ..

Avanzar. Magena ser fuerte. Caminar noche, estrellas guiar, sentir brisa, subir riscos,  encontrar lugar descansar, buscar agua, comer frutos de madre tierra, pisar hierba, borrar huellas...

Llegar lejos, hasta que Espíritu Guerrero cansar de buscar. Si seguir allí, él matar madre, matar padre, matar hermano por mi proteger. ¡Por Magena, nunca ellos morir! 


Hace falta fuerza y valor para cerrar puertas: "Sólo cerrando las puertas detrás de uno, se abren ventanas hacia el porvenir" de Françoise Sagan. 


jueves, 14 de enero de 2016

Desamor





 La dejaría, lo tenía bien pensado. Se iría con la mujer de sus sueños. Tenía derecho a rehacer su vida. Entre los dos habían pagado el piso, ya que los padres de ella le habían dado la mitad de su valor para que la hipoteca fuera mucho más baja.

Él lo tenía claro, el piso era la vivienda y la herencia de su hijo. Su mujer sufriría pero más sufría ahora que sabía que él tenía una nueva relación. Le preocupaba su madre que no lo comprendería. Quería mucho a su nieto y, "por supuesto", a su nuera.

Sin embargo curiosamente a raíz de la separación la suegra lo contaba así a los más allegados: "Se ha quedado con el hijo, con el piso  y con todo, mira  nunca trabajó y ya tiene piso" Lo que sabe y no cuenta su suegra es que su hijo continuamente le era infiel a su nuera y fue él quien decidió irse con su nuevo amor.

Curiosamente su suegra vivió 35 años al lado de su marido sin "trabajar" de la forma que ella lo entiende o sea criando a sus hijos sin recibir un sueldo. Actualmente disfruta de su pensión de viudedad gracias a que se casó con su esposo.

 Entretanto su nuera se dedica a cuidar ancianos  para sacar adelante a su hijo.  De momento recibe la ayuda, que  mensualmente le pasa su ex, y sí, digo "de momento" porque está pensando irse con su nueva pareja a otro país y todos sabemos lo difíciles que son  los comienzos en cualquier lugar

. ¡Vaya visión de futuro de esta ex- suegra, nadie diría que es la abuela de su nieto!


 ¡Perdón! Que yo también soy suegra je, je: "No hay amor sin que se sufra o se haga sufrir" de Henri  de Régnier.