A veces, algunas veces, si amanece de costado;
para mirar hacia el sol, te necesito a mi lado;
pues los rayos de su luz, son también tus propios rayos.
Por eso quiero ofrecerte, hacer un pequeño trato;
hacer que mi ayuda encerrada, entre cristales opacos,
al adoptarla tus ojos, la envuelvan para regalo;
para mezclarla en los días, con la luz de esos rayos,
que al roce de otra piel, hacen caricia su mano;
que dejan libre en su nido, el ave de los abrazos,
los que pintan las palabras, con el color más humano;
el que se hace ternura, en un corazón amando.
iñaki.
