A la muerte de Fernando de Herrera.- Soneto. Miguel de Cervantes Saavedra

A LA MUERTE DE FERNANDO DE HERRERA
Miguel de Cervantes Saavedra

El sevillano Fernando de Herrera (1534/1597), también renombrado “El Divino”, pulcro y corrector infatigable de sus escritos, fue coétaneo de Miguel de Cervantes y, como demuestra en el soneto, el autor del Quijote no dejó de confesar su admiración por él. Compartían siglo y aficiones, tanto literarias como políticas; a los dos les marcó la decisiva Batalla de Lepanto y se desenvolvían en el mismo contexto cultural humanista.

Entre los poemas circunstanciales cervantinos quiero destacar este soneto de carácter encomiástico dedicado a la muerte del autor sevillano. No he hallado referencias en las notas y artículos encontrados sobre Fernando de Herrera que hicieran alusión a Miguel de Cervantes, aunque es evidente que para Cervantes sí fue relevante la figura de Herrera.

El soneto “A la muerte de Fernando de Herrera” viene precedido –como se verá- de una breve introducción y la aclaración y justificación del nombre propio Luz aparecido en el soneto como el nombre supuesto de una dama de la que el propio F. de Herrera estaría enamorado, doña Leonora de Milán, condesa de Gelves, y a la que dedicaría una serie de sonetos. Aunque pueda quedar en entredicho este amor según algunos autores, para Cervantes parecía claro y así lo deja escrito en su soneto que, a modo de epitafio, le dedica; soneto del que, por otra parte, tenía muy buena opinión.

A la muerte de Fernando de Herrera

Este soneto hice a la muerte de Fernando de Herrera, y para entender el primer cuarteto advierto que él celebraba en sus versos a una señora debajo de este nombre de Luz. Creo que es de de los buenos que he hecho en mi vida..
Soneto.

El que subió por sendas nunca usadas
del sacro monte a la más alta cumbre,
el que a una Luz se hizo todo lumbre
y lágrimas, en dulce voz cantadas;

el que con culta vena las sagradas
de Helicón y Pirene en muchedumbre
(libre de toda humana pesadumbre)
bebió y dejó en divinas transformadas;

aquel a quien invidia tuvo Apolo
porque, a para de su luz, tiende su fama
de donde nace a donde muere el día

el agradable al cielo, al suelo solo,
vuelto en ceniza de su ardiente llama,
yace debajo desta losa fría.

*Algunas notas al soneto (Miguel de Cervantes. Poesías. Edición de Adrián J. Sáez. Edit. Cátedra Letras Hispánicas.-2016)

a.- “culta vena” se refiere a la formación clásica de F. de Herrera y el uso de sus formas.
b.- Helicón y Pirene son referencias al monte de Beocia, el primero, donde se halla una fuente llamada Helicona dedicada a las musas, y la fuente de Corinto, el segundo.
c.- El decimotercer verso alude al ave Fénix, que renace de sus propias cenizas.

Canción de Grisóstomo.- El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.- Miguel de Cervantes Saavedra

EL QUIJOTE.- I-XIV

El desgraciado final de Grisóstomo por un amor imposible que lo conducirá al suicidio se narra a lo largo de los capítulos que van del 12 al 15 de la primera parte del Quijote. Cervantes escribirá un largo poema en el cual el pastor Grisóstomo verterá todas sus quejas amorosas antes de poner fin a su vida. La pastora Marcela, objeto del amor de Marcelo, aparecerá en el momento del entierro y –desde lo alto de un montículo- dirigirá a los presentes un hermoso discurso en el que lamenta la muerte de Grisóstomo pero de la que afirma no ser responsable ni culpable por no haberse sentido enamorada del pastor muerto, considerando injustas las opiniones vertidas sobre ella por este motivo: I – Capítulo 14.

Del largo poema se ponen aquí las tres estrofas que siguen y el epitafio redactado para la tumba de Grisóstomo por su amigo Ambrosio.

CANCIÓN DE GRISÓSTOMO

Ya que quieres, cruel, que se publique,
de lengua en lengua y de una en otra gente,
del áspero rigor tuyo la fuerza,
haré que el mismo infierno comunique
al triste pecho mío un son doliente,
con que el uso común de mi voz tuerza.
Y al par de mi deseo, que se esfuerza
a decir mi dolor y tus hazañas.
de la espantable voz irá el acento,
y en él mezcladas, por mayor tormento,
pedazos de las míseras entrañas.
Escucha, pues, y presta atento oído,
no al concertado son, sino al rüido
que de lo hondo de mi amargo pecho,
llevado de un forzoso desvarío,
por gusto mío sale   y tu despecho.

***

Yo muero, en fin; y, por que nunca espere
buen suceso en la muerte ni en la vida,
pertinaz estaré en mi fantasía.
Diré que va acertado el que bien quiere,
y que es más libre el alma más rendida
a la de amor antigua tiranía.
Diré que la enemiga siempre mía
hermosa el alma como el cuerpo tiene,
y que su olvido de mi culpa nace,
y que, en fe de los males que nos hace,
amor su imperio en justa paz mantiene.
Y con esta opinión y un duro lazo,
acelerando el miserable plazo
a que me han conducido sus desdenes,
ofreceré a los vientos cuerpo y alma,
sin lauro o palma      de futuros bienes.

***
Canción desesperada, no te quejes
cuando mi triste compañía dejes;
antes, pues que la causa do naciste
con mi desdicha aumenta su ventura,
aun en la sepultura       no estés triste.

EPITAFIO
Yace aquí de un amador
el mísero cuerpo helado,
que fue pastor de ganado,
perdido por desamor.
Murió a manos del rigor
de una esquiva hermosa ingrata,
con quien su imperio dilata
la tiranía de amor.

El autor a su pluma- Soneto.- Miguel de Cervantes

El autor a su pluma” es el segundo poema que aparece en el “Viaje al Parnaso”  tras las licencias, el privilegio, la tasa, erratas, dedicatoria y el breve prólogo que se incluye aquí.

Prólogo al lector
Si por ventura, lector curioso, eres poeta y llegare a tus manos –aunque pecadoras- este “Viaje”, si te hallares en él escrito y notado entre los buenos poetas, da gracias a Apolo por la merced que te hizo; y si no te hallares, también se las puedes dar. Y Dios te guarde.

EL AUTOR A SU PLUMA
Soneto

Pues veo que no me han dado algún soneto
que ilustre deste libro la portada,
venid vos pluma mía mal cortada,
y hacedlo, aunque carezca de discreto.

Haréis que escuse el temerario aprieto
de andar de una en otra encrucijada,
mendigando alabanzas, escusada
fatiga e impertinente, yo os prometo.

Todo soneto y rima allá se avenga
y adorne los umbrales de los buenos,
aunque la adulación es de ruin casta.

Y dadme vos que este “Viaje” tenga
de sal un panecillo por lo menos,
que yo os le marco por vendible, y basta.

Miguel de Cervantes Saavedra

*Siguiendo el ejemplo del Quijote, escribe Cervantes este soneto para la introducción a su narración en verso «Viaje del Parnaso». Se trata de un poema sobre la adulación escrito con ironía. El «Viaje del Parnaso», publicado en 1614, está escrito en tercetos y narra el viaje emprendido por Cervantes y un gran número de poetas buenos que se embarcan en una nave hecha de versos para combatir a los poetas malos o mediocres. Contiene sustanciosas notas autobiográficas y una recopilación de nombres extraordinaria. En la lucha desatada contra el ejército de malos poetas utilizarán libros y poemas como munición de sus armas y, después de la victoria de los buenos poetas y la buena poesía, despertarán del sueño de este viaje alegórico. Los dioses tomarán parte en la aventura que concluirá en el Parnaso recibidos por el mismo Apolo.

El Quijote de Pérez Reverte

Cuanto más sabes lo que dicen don Quijote y Sancho, más te interesa que lo digan como lo dicen (Pérez-Reverte)

El escritor Pérez-Reverte presenta la versión de El Quijote para los jóvenes

En la sección de Literatura de El País, Babelia, allá por 2013, se nos anunciaba la aparición de una nueva versión de El Quijote. Esta vez será el escritor español Pérez-Reverte quien asuma el desafío de hacer una adaptación de la obra de Miguel de Cervantes dirigida al público lector joven.

El largo artículo que da cuenta de la noticia recoge las motivaciones que llevaron al autor de la serie de El capitán Alatriste para aceptar el encargo de la Real Academia Española:

En la llamada sala de pastas de la RAE, Arturo Pérez-Reverte explica que su adaptación es otra cosa: En la Academia nos dimos cuenta de que antologías hay muchas y buenas, pero ningún Quijote como este. En la novela hay un montón de cuentos, digresiones e historias complementarias —el curioso impertinente, la de Dorotea…— que te sacan de la trama fundamental de Don Quijote y Sancho. En tiempos de Cervantes era normal porque esas aventuras insertas en las narraciones eran muy del gusto del lector, pero un lector moderno se pierde. Por eso decidimos podar del texto original todo lo que distrae de la trama básica. Pero en lugar de dejar los cortes, decidimos añadir enlaces como si Cervantes lo hubiera escrito así.

No se trata, explica el escritor, de reescribir a Cervantes, sino de actualizarlo usando nuevos e imaginativos recursos:  Cuando he eliminado un pedazo he añadido una frase para que hubiese una continuidad y no se notara el corte. Cosas del tipo: ‘Mientras tanto ocurrió que…’. Son pequeñas aportaciones sin importancia que además están tomadas del vocabulario cervantino. Para entendernos, lo he cosido con un hilo que es del propio Cervantes, no mío. Sigue leyendo

El desencantamiento de Dulcinea.- José Miguel Gándara Carretero

II Parte.- CAPÍTULO XXXV. Merlín y Dulcinea-1Donde se prosigue la noticia que tuvo don Quijote del desencanto de Dulcinea, con otros admirables sucesos

Al compás de la agradable música vieron que hacia ellos venía un carro de los que llaman triunfales1, tirado de seis mulas pardas, encubertadas empero de lienzo blanco2, y sobre cada una venía un diciplinante de luz3, asimesmo vestido de blanco, con una hacha de cera grande, encendida, en la mano. Era el carro dos veces y aun tres mayor que los pasados, y los lados y encima dél ocupaban doce otrosII diciplinantes albos como la nieve, todos con sus hachas encendidas, vista que admiraba y espantaba juntamente; y en un levantado trono venía sentada una ninfa, vestida de mil velos de tela de plata, brillando por todos ellos infinitas hojas de argentería de oro4, que la hacían, si no rica, a lo menos vistosamente vestida. Traía el rostro cubierto con un transparente y delicado cendal, de modo que, sin impedirlo sus lizos5, por entre ellos se descubría un hermosísimo rostro de doncella, y las muchas luces daban lugar para distinguir la belleza y los años, que al parecer no llegaban a veinte ni bajaban de diez y siete.

Junto a ella venía una figura vestida de una ropa de las que llaman rozagantes6, hasta los pies, cubierta la cabeza con un velo negro; pero al punto que llegó el carro a estar frente a frente de los duques y de don Quijote, cesó la música de las chirimías, y luego la de las harpas y laúdes que en el carro sonaban7, y levantándose en pie la figura de la ropa, la apartó a entrambos lados, y quitándose el velo del rostro, descubrió patentemente ser la mesma figura de la muerte, descarnada y fea, de que don Quijote recibió pesadumbre y Sancho miedo, y los duques hicieron algún sentimiento temeroso. Alzada y puesta en pie esta muerte viva, con voz algo dormida y con lengua no muy despierta, comenzó a decir desta manera: Sigue leyendo

León clama por su herencia cervantina

El Reino de León, perdido en un mar de confusiones históricas malintencionadas, está presente en el Quijote. La noticia de que este hecho quiera ser subrayado y explicado, es una buena noticia. El Diario de León se ha hecho eco de la misma.

LEÓN CLAMA POR SU HERENCIA CERVANTINA

e. gancedo | león
14/12/16

«En un lugar de las Montañas de León tuvo principio mi linaje, con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna...». El comienzo de este pasaje quijotesco, el que cuenta con gran delicadeza la historia de tres hermanos —bajo uno de los cuales disfraza Miguel de Cervantes su verdadera identidad—, es uno de los pedestales sobre el que se asienta el Manifiesto Cervantes , proyecto ciudadano, cultural y social, encaminado a recoger y aprovechar la herencia hidalga de León, que quiere ser de calado y continuidad y que ayer dieron a conocer algunos de sus impulsores.

En esencia, se trata de fijar la vista en el hecho de que existe una «poco conocida» vinculación entre León y una obra unánimemente considerada «entre lo mejor de la literatura de todos los tiempos», como recordó el catedrático José Luis Chamosa, uno de los que detallaron la iniciativa junto al también catedrático Germán Barreiro y los representantes de dos asociaciones cívicas que actúan a modo de «catalizadores» de la idea: Roberto Escudero, de Secot (Seniors para la Cooperación Técnica), y Vicente Carvajal, de Sofcaple (Sociedad para el Fomento de la Cultura-Amigos del País de León). Presentó el acto el veterano periodista Francisco Martínez Carrión, quien confirmó la adhesión de más de 220 firmas («la mayoría, personalidades») al manifiesto, amén de colectivos como la Asociación de Periodistas de León. José Luis Chamosa, por su parte, se refirió a ese «sentimiento difuso» existente en muchos —y presente en diversos títulos—, relacionado con la presencia de lo leonés en la vida y obra de Cervantes, que ahora se quiere dotar de forma «y de visibilidad» dado que las comarcas leonesas han servido de cuna o inspiración para algunos de los autores más señeros de las letras en español, sobre todo contemporáneos. Sigue leyendo

La herida

LA HERIDA

El tiempo emerge de tu herida vivo,
don Quijote del Mundo, y Sancho Panza
seguirá la aventura de tu andanza
como fiel escudero compasivo.

No se rindió tu aliento combativo
ante el mago Frestón en su mudanza
ni cediste ni un punto en la templanza
de un amor singular contemplativo.

Ejemplo de entereza en las desgracias
y humilde en las victorias siempre fuiste
como admirables fueron tus audacias.

No será necesario de tus gracias
hacer loas si el siglo que sufriste
fue dueño de injusticias y falacias.

González Alonso

  • Sobre el dibujo a lápiz de Santiago Fernández, amigo y matemático

Quién es quién. Miguel de Cervantes Saavedra

QUIÉN ES QUIÉN. Miguel de Cervantes Saavedra
Alcázar de San Juan, 8 de septiembre de 2025

La reciente visita a Alcázar de San Juan se debió a la intención de recordar y celebrar la memoria de un buen amigo recientemente fallecido, orgulloso de su origen, y que quiso descansar en el lugar que lo vio nacer, Francisco Romero Castillo, Paco desde siempre para los amigos.

La ciudad, al sol festivo del mediodía, aparecía sola y desangelada, con su extenso caserío de estilo manchego de una, dos y, excepcionalmente, tres alturas extendiéndose alrededor del Ayuntamiento cuyo origen se data en el siglo XIII y en el que se combinan el estilo gótico y renacentista, un edificio de dos plantas con ventanales sobre los que destacan frontones triangulares y curvos con decoración de máscaras clásicas. Un gran balcón corrido ocupa el centro del edificio

Caminando desde esta plaza hacia el también núcleo monumental, reducido a una casona de los Párraga, actualmente Conservatorio de Música, una torre medieval, restos de la muralla y la iglesia de Sta. María La Mayor, parecía que toda la visita estaba concluida y que -rendido el homenaje al amigo- no quedaba otra cosa que volver a la carretera siguiendo el viaje. Pero, admirando el exterior de la citada iglesia, con su piedra arenisca de color rojizo y los estilos arquitectónicos superpuestos en el edificio, desde el románico de su ábside al renacentista de la portada principal, la suerte cambió de signo y acudió en nuestro favor para descubrir no solamente los tesoros artísticos del templo, sino también una gran parte de la historia de la ciudad y otra parte, no menos interesante, compleja y polémica, sobre el bautismo de Miguel de Cerbantes Saavedra, tal y como quiso firmar a partir de su cautiverio en Argel.

El milagro se debió a la aparición del sacristán de la venerable iglesia que, a la sazón, se disponía a abrir el templo y que, de forma harto generosa y amable, nos invitó a visitarlo.

Ni que decir tiene que aceptamos el ofrecimiento con agrado y agradecimiento en un día festivo en el que Sta. María La Mayor permanecía cerrada..

Y no solamente nos franqueó el paso al recinto eclesial, sino que -con extremada amabilidad- se prestó a informarnos con detalle de todas las riquezas, historia y razón de ser de cada parte de esta iglesia de la Orden de San Juan de tres naves, que fue colegiata entre los siglos XIII y XIX y parroquia desde 1226, habiendo sido antes mezquita después iglesia que conserva en su esencia y razón de ser los estilos arquitectónicos de cada época y siglo, con predominio del estilo andaluz, algunos tesoros pictóricos y el Camarín de la Virgen (1742), de inmaculados yesos, forma circular con amplios ventanales y suelos y zócalos recubiertos con finos azulejos de la fábrica de Talavera de la Reina

Pero la mayor sorpresa nos asaltó en la visita a la última parte de la iglesia, el baptisterio ubicado a los pies de la iglesia junto al coro donde, tras la puerta enrejada que lo protege, aparece a la vista una sólida pila bautismal de piedra y un atril a su izquierda -mirando de frente- sosteniendo un legajo de acta bautismal. Nuestro guía, con emoción contenida, nos descubrirá  cómo la pila sirvió al bautismo de Miguel de Cervantes y cómo el acta bautismal es un facsímil de la del autor del Quijote, según consta en la referencia que aparece en su margen izquierdo escrita por Blas Antonio Nasarre y Férriz, quien fuera Bibliotecario Mayor del Rey y académico de la Real Academia Española con Felipe V (S. XVIII). Sigue leyendo

ARTÍCULOS DE INTERÉS sobre Miguel de Cervantes y el Quijote

ARTÍCULOS DE INTERÉS SOBRE MIGUEL DE CERVANTES Y EL QUIJOTE
He aquí todo un manojo de artículos aparecidos en la revista venezolana EL NACIONAL versando sobre diferentes aspectos de la obra cervantina y su actualidad. El primero, firmado por Luís Mancipe León con el título «Función» recoge una nota mencionando la charla sobre los rastros judíos de Cervantes en el Quijote dada dada en la Universidad de Deusto (Vizcaya) en enero de 2020.

1.-  FUNCIÓN.- Luís Mancipe León
2.- EL QUIJOTE: UN LIBRO SOBRE LIBROS Y LA LECTURA.- Cristian Álvarez
3.- DE QUIJOTES Y MENINAS: RELATOS Y RETRATOS DE MODERNIDAD.- Enrique Larrañaga
4.- EL QUIJOTE COMO ELOGIO DE LA LITERATURA: EJEMPLO DE UN LECTOR VORAZ.- José Manuel Lucía Megías
5.- PRÓLOGOS QUIJOTESCOS Y HUMORES CERVANTINOS.- María Pilar Puig Mares
6.- DIOS EN CANTIDAD: EL QUIJOTE Y LA VARIADA RELIGIÓN.- Francisco Javier Duplá, S.J.
7.- UN LECTOR DESOCUPADO PARA LEER EL QUIJOTE.- Ramón Escovar León

Poesía y poetas en el Quijote

POESÍA Y POETAS EN EL QUIJOTE

Arranquemos con aquella opinión de Cervantes sobre los poetas cuando escribe que “no hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mejor poeta del mundo” (II,17). La arrogancia y sus afines la altanería, la soberbia, altivez, engreimiento, orgullo, envanecimiento, inmodestia o chulería -entre otros- nos enfrentan a aquellas personas que, teniendo una percepción exagerada de sus propias habilidades e importancia, tienden a subestimar a los demás, incluso con el halago, mostrándose o despectivos o condescendientes. Esta actitud de superioridad y prepotencias se hace odiosa, y detrás de ella podemos hallar justamente lo contrario, una persona dominada por una gran sensación de fragilidad, vulnerabilidad y -muy en contra de lo que parece- un gran sentimiento de inferioridad.

Tal vez le fuera mejor al poeta el ejercicio de la humildad, que aporta serenidad, la ocasión de conocerse mejor y la voluntad decidida de progresar. No diremos tanto de la modestia, al menos cuando es exagerada, que, haciendo al poeta estar siempre pendiente de la opinión de los demás, provoca insatisfacción.

Pero si hay algún mal mayor para el autoproclamado poeta, éste no ha de ser sino el de la envidia, de la que don Quijote nos advertirá: “¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes! Todos lo vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo, pero el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabias”.

No son los rasgos mencionados aquellos que más ayuden al poeta y su obra, sino precisamente los que más le estorben si quiere que sea de calidad. A tal fin, Miguel de Cervantes Saavedra nos recuerda que, aunque “no se escribe con las canas, sino con el entendimiento”, éste “suele mejorarse con los años”, y que “para componer historia y libros, de cualquier suerte que sean, es menester un gran juicio y un maduro entendimiento”.

Si comprendemos la poesía como parte de la literatura y como obra literaria, también -con Cervantes- podemos preguntarnos, ¿Literatura, para quién? ¿Hay que escribir obras según el gusto de la mayoría aunque sean malas? ¿Hay que escribir obras de calidad aunque sea para unos pocos? ¿Dónde está la justificación de la obra literaria y dónde su calidad?

La respuesta es que puede haber arte y calidad y gustar a todo el mundo o a la mayoría. Pero esto pone en un compromiso tanto a aquellos poetas que escriben para unos pocos o ellos mismos en un lenguaje incomprensible, como a aquellos que dicen hacerlo para todo el mundo en un lenguaje pobre, vulgar, mediocre y nada creativo. Los libros así escritos y dados a la lectura correrán suertes diferentes, pero serán malos libros. De todos modos, aceptemos para este caso con Cervantes que “no hay libro tan malo, que no tenga alguna cosa buena” y aprovechable. (II,58)

El mercado y la demanda se imponen a los gustos de los autores. Miguel de Cervantes sabe de esas sevicias y servidumbres sufridas por los poetas, así que encuentra disculpable hasta cierto punto su conducta, admitiendo que “no tienen la culpa de esto los poetas que las componen, porque algunos hay de ellos que conocen muy bien en lo que yerran, y saben extremadamente lo que deben hacer; pero como las comedias se han hecho mercadería vendible, dicen, y dicen verdad, que los representantes no se las comprarían si no fuesen de aquel jaez; y así, el poeta procurará acomodarse con lo que el representante que le ha de pagar su obra le pide” (I,48)

Advierte también Cervantes de otros males para la poesía o cualquier obra literaria, como es el plagio (II,70) y alaba y defiende por otra parte el uso de la lengua romance (II,16) y -por extensión- el valor de todas las lenguas para la expresión y la creación literaria así como la lectura original en dichas lenguas sin que ninguna sea menos importante que otra, advirtiendo del riesgo y la dificultad de las traducciones que “quitan mucho de su natural valor” a la obra literaria, y que “lo mismo harán todos aquellos que los libros de versos quisieren volver en otra lengua: que, por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que ellas tienen en su primer nacimiento” (I,6)

No deja de entender Cervantes que la poesía pueda representar un peligro para quien se entregue al oficio de poeta; incluso lo ve y muestra en el Quijote cuando al pensar apartarse de la locura de ser caballero andante, imagina “hacerse pastor y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo”. Pero, con ser malo aquello, el ama y la sobrina entienden que “peor sería hacerse poeta, que, según dicen, es enfermedad incurable y pegadiza”. Sigue leyendo