viernes, 1 de febrero de 2013

LOS DÍAS QUE LA AUSENCIA HA DEVORADO. (Miguel Arteche)

 
"El artista y su modelo", de Henri Matisse (1919)
(New York)
 
 
Nunca olvidarás la calle bajo la luz extraña
de septiembre, una tarde; no olvidarás
olores del café que dormía en la taza,
pero tal vez olvides algo, tal vez se ausente algo.
Y ahora sólo escucho el sonido de la noche
que cae de la playa, y no hay nadie,
nadie que te recuerde, nadie
sino los vientos
marítimos, las voces de los niños, y el perro
que duerme todo el día como espejo aburrido,
nadie sino el azul dormido por la playa.

Entonces la penumbra rodeaba los sillones
y desde alguna parte la música subía,
la música mojaba tu ardiente corazón,
y desde alguna parte, desde una parte gloriosa,
tu voz que conversaba derramaba los días
futuros de nuestras vidas, acentuando, invisible,
lo que apenas pensaba la memoria lejana.

Compañero presente, no queda nada
sino el silencio de la casa,
los días que el amor ha devorado,
tu rostro que brilla en las paredes
acentuando la nostálgica luz de la luna,
los pasos que acercaron su carga de deseos
hacia el río desierto; y sólo el eco
de esas largas conversaciones rotas
en la orgullosa y perdida tarde final de un año,
las palabras llenas de alcohol bailando
delante de nuestros ojos; es decir, queda un nombre
que recorrió veredas sucias, pobres, tiznadas
por la luz de un crepúsculo;
y ahora, compañero, las mañanas ansiosas
de estudio interrumpido caen entre mis manos
y desde el parque viene la bocanada amarga
de aquello que responde sólo a un pasado muerto.

Abrid, abrid las puertas silenciosas
que el tiempo no ha tocado; dejad que entren los cuerpos
a ocupar su lugar; dejad que el lecho curve
un arco distendido de pieles ardorosas;
dejad que alguien devore los días. Sólo queda
en la casa de antaño un viento que recorre
cuerpos aletargados: un viento que levanta
días donde las ciénagas reciben cuerpos muertos,
días que retroceden del día que dejaron,
días que sostenían una nueva estela,
una burbuja apenas
sobre el agua callada que alguien bebiera solo.


martes, 27 de noviembre de 2012

SI UNA ESPINA ME HIERE (Amado Nervo)

 
 
"La muerte de Marat" de Jacques-Louis David (1793)
 
 
 
¡Si una espina me hiere, me aparto de la espina,
...pero no la aborrezco! Cuando la mezquindad
envidiosa en mí clava los dardos de su inquina,
esquívase en silencio mi planta, y se encamina hacia más puro
ambiente de amor y caridad.

¿Rencores? ¡De qué sirven! ¿Qué logran los rencores?
Ni restañan heridas, ni corrigen el mal.
Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores,
y no prodiga savias en pinchos punzadores:
si pasa mi enemigo cerca de mi rosal,

se llevará las rosas de más sutil esencia;
y si notare en ellas algún rojo vivaz,
¡será el de aquella sangre que su malevolencia
de ayer vertió, al herirme con encono y violencia,
y que el rosal devuelve, trocado en flor de paz!



martes, 4 de enero de 2011

EL ENCUBRIDOR (Julio Cortázar)

Autorretrato de Lucian Freud
(National Portrait Gallery)


Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos
Una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta
donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.
Mendoza, Argentina 1944
La mufa
Vos ves la Cruz del Sur,
respirás el verano con su olor a duraznos,
y caminás de noche
mi pequeño fantasma silencioso
por ese Buenos Aires,
por ese siempre mismo Buenos Aires.
Quizá la más querida

Me diste la intemperie,
la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.

Siempre empezó a llover
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango
para tu indiferente melodía.
Una carta de amor
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

viernes, 18 de diciembre de 2009

ENCARGO (Julio Cortázar)

"Agonía", de Egon Schiele (1912-Munich)



No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que
vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni
guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.


Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

sábado, 10 de octubre de 2009

MUCHO MÁS ALLÁ (ALEJANDRA PIZARNIK)

"Vita e Morte" de Gustav Klimt



¿ Y si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?

¿Y qué?
¿Y qué me das a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué , a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida .
Pues esto es la vida,
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados , este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir,
sólo por ver si se puede decir:
"¿es que yo soy? ¿ verdad que sí ?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?".



Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues esto es lo que hacemos.
Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza.

viernes, 11 de septiembre de 2009

ABDULLAH IBN AL-MU'TAZZ (Para Juanma Rodríguez de Sousa)

"La oración árabe", de Claudio Bravo.


I
Río áspero repetitivo
flauta fula
perfil de tobillo sonoro entre polvo y sudor
curvatura de insecto que duplica el tiempo
definiendo el tajo del jardín
con recuerdos, piedras, ramas

II
La Meca y luego el regreso a Bagdad
la rama ebria de lluvia
un desvío por Basora o Al-Kufah
la rama ebria de luz
los limones en las ramas: oro fragante
ojos de madera final con sabor a viento
que deshace alhajas

el párpado del cielo desfigura la tierra

III
Las monedas de plata con su tatuaje de luz
los rostros que se leen como monedas y las monedas
con su rostro que atraviesa la arena y el agua
contraceniza de la noche, cuerpo que educa
el ramaje en su perfección, en su ritmo.

IV
Abuelo, padre y ahora hijo ¿para qué regresar?
Bagdad late en la noche como fantasía de armadura dorada
Pudo pensar: “Ella se quedó, enseñándome el sabor de su boca”




Poeta iraquí, nació en 861. Fue miembro de la dinastía Abasid. A las seis semanas de haber nacido, fue asesinado su abuelo, el califa. Ocho años más tarde su padre también fue asesinado. Se escapó a La Meca con su abuela y luego regresó a Bagdad. Aunque era heredero del califato, rehuyó la política cortesana. Se dedicó a la poesía y al estudio de la literatura. Un primo suyo fue depuesto y decidió asumir el poder para acabar con las intrigas palaciegas. Gobernó por un día y una noche, teniendo que huir. Fue descubierto y estrangulado. Murió en 908. Fue un gran poeta lírico-erótico.


Gracias a Juanma Rodríguez de Sousa, he descubierto un gran poeta, que versaba sus letras por esos del siglo IX. Desde que he encontrado lo poco que he podido de él, me estoy enamorando en vano.
Gracias a ti mi niño Juanma.

martes, 21 de julio de 2009

(A Patxi...) EL SEMINARISTA DE LOS OJOS NEGROS (De Miguel Ramos Carrión)

"Amor y dolor" (El Vampiro), de Edvard Munch

Desde la ventana de un casucho viejo
abierto en verano, cerrado en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubios cabellos
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello
y que por la espalda casi roza el suelo.

Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto...
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, sólo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello,
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y ue pasa le deja el recuerdosiempre q
de aquella mirada de sus ojos negros.

Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.
Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste; rezando y cosiendo,
la tal salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Pero no ve a todos: ve sólo a uno de ellos;
su seminarista de los ojos negros.

Cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
en vez de sotana, marciales arreos.
Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirle: «¡Te quiero; te quiero! ,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!»
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.

En una lluviosa mañana de invierno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.
Un seminarista sin duda era el muerto,
pues cuatro, llevaban en hombros el féretro
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los clérigos,
los seminaristas iban en silencio,
todos en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.
La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos...
Tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros.


Corrieron los años, pasó mucho tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
La labor suspende, los mira, y al verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.
Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros.

miércoles, 15 de julio de 2009

INVOCACIÓN (Gustavo Solórzano Alfaro)

"El sueño de Jacob", Adam Elsheimer



Dicta las endechas puras del odio
que en mi corazón duerme
una estrella mutilada,
que en mis manos yacen
las razones totales para mundo.
Dame la ruta, la travesía,
inunda mi canto con muerte,
avasalla mi torpeza con tus miedos.
Habita mis caducos pesares,
hincha mis llagas con desidia,
que el dolor asiente sus entrañas
en la calmada aurora del llanto.

Mis amigos no entenderán
la increíble manera de mirarlos,
el tacto débil,
el acto pusilánime del alma.
Mis amigos no duermen:
descansan y nutren la vida.
Yo junto a ellos purgo una esfera,
aparento ser nube,
un letargo de suplicios raros.
Mis amigos no me habitan:
solo destruyen las mañanas.

Háblame con ternura,
que la lluvia amaina su fondo cruel,
su pertinaz tormenta en el patíbulo,
la burla incólume del gallo violento
que acude al sol de tarde en tarde.
Aprisiona mis pechos de águila
en la más intacta forma del aire,
en el más incauto fruto del cielo.
Domina, cruje, atrona,
destruye, ataca.
Rugen mis huesos,
se acaban mis ojos,
se duermen mis labios,
aterrizan tus odios;
me inundas, me recoges,
me haces cómplice del baile,
del mágico perfil y la seda abierta.

Por fin me lleno de ti,
con melodía sacra y pueril sentido.
Por fin me transformo,
transfiguro:
todo mi cuerpo una estrella
dormida, mutilada, satisfecha;
crucificada en el seno del hombre,
domeñada en la peste del hombre:
el amor condenado a la fuerza al cadalso.

Mis amigos no entenderán
la estirpe frágil que emerge.
Por una vez me inundas
y por una vez me satisfaces.
Dulce caos de mis sueños,
habitas por fin mi pecho.

sábado, 23 de mayo de 2009

NO TE SALVES (MARIO BENEDETTI)


No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.




Querido mario, me saco el sombrero...

jueves, 9 de abril de 2009

ÁNGELES CAÍDOS (Humberto Garza Cañamar)

"Mujer joven en la playa. La solitaria", Edvard Munch (1896)

Si es el ensueño el alma, del niño, cuando crece.
Si es el rocío la lluvia de forma más serena:
¿Qué cosa es el amor? ¡Qué nunca se disuelve!
¿De dónde se deriva su condición eterna?

Hoy estarás llorando por todo lo perdido:
A tu hermoso Luzbel de grata refulgencia,
a tus querubes altos de infinito atractivo,
y a todo lo que; airado... arrojaste a la tierra.

Nuestras almas ¡Son faros de enérgicos destellos
que en la tiniebla enorme furiosos reverberan!
Se van debilitando en un mundo de sueños,
cuando llegue el final... su luz estará muerta.

Si la forma transmigra buscando sus renuevos,
evadiendo a la muerte que acecha en cada senda;
es justo que transmigren también los sentimientos
sin importar que instiguen; amor, placer o pena.

Satán, era entre todos, un ángel admirado;
el único en el cielo ¡con pasión verdadera!
Su trágico destino, le trajo el negro hado
que precede a la aureola de belleza perfecta.

¿De qué sirve la inmensa grandeza y el divino
poder para regir las enormes esferas?
¡Si llevas en tu pecho, como pájaro herido;
un corazón que sufre por lo que más desea!

Con ojos empañados por un sin fin de auroras
y por miles de atisbos en desiertas esperas;
te duele abrir postigos en húmedas alcobas
y esperar los fantasmas que ya jamás regresan.

Un blanco guante cubre la mano tenebrosa,
como cubre la niebla; disposición artera.
Muy tarde averiguamos que lo que más traiciona;
es lo que no se va, lo que siempre se queda.

Lejos de ti y en medio de grandes privaciones,
y proyectos que implican difíciles tareas;
seguimos alabando tu Sacrosanto Nombre
y rogando que siempre ¡Glorificado seas!

Los días del oprobio van pasando callados
como el agua que marcha por acequias serenas...
Nuestro tiempo, por ti, ha sido limitado;
nadie responderá cuando nos grites: ¡Vuelvan!

Vivir para recrear el Cielo que perdimos,
con todo el esplendor de su enorme belleza;
es el noble trabajo de los fatales hijos
a quienes impusiste tu más grave condena
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